26 de febrero de 2019

'El desafío de Hércules' (1983)


Rara vez pensamos en la ingente cantidad de películas que se han hecho. Y dado que es imposible verlas todas, lo ideal sería reservar nuestro tiempo para aquellas que realmente merecen la pena y aportan algo a nuestras vidas. Eso es lo que haría un auténtico cinéfilo.

Dicho esto, hoy quiero hablaros de El desafío de Hércules, un telefilme de tarde de producción italo-americana que tomó un género acabado como era el peplum y lo llevó literalmente a las estrellas. ¡Con Lou "El Increíble Hulk" Ferrigno en el papel del semidiós griego!

No pretendo engañar a nadie. El desafío de Hércules es pura serie B italiana, una producción de Golan y Globus escrita y dirigida por Luigi Cozzi. Tres de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Esto quiere decir que lo mejor que salió de ella fue el póster que veis sobre estas líneas. ¿Sus famosos doce trabajos? Aquí hace uno de ellos. Dos, si tenemos manga ancha.

Y aunque en la mediocridad del filme está también su mayor virtud, el que os riáis como hienas o caigáis en el sopor más profundo al verla dependerá de vuestro estado de ánimo. En un buen día, con palomitas, refrescos y amigos que sepan lo que van a ver, la experiencia puede ser hilarante hasta el punto de rodar llorando por el suelo. En un mal día…

En cualquier caso, me apetecía comentar una película igual de vieja que yo, así que os la resumo.


Para evitar que demos nada por sentado (como, por ejemplo, que Hércules no debería combatir contra robots gigantes), la película empieza en el comienzo mismo de los tiempos, ¡atrás, muy atrás, incluso antes del nacimiento de las dinosaurios! Nos remontamos a... ¡LA CREACIÓN DEL UNIVERSO!

Aquí iba a poner una imagen, pero me olvidé de hacer una captura de pantalla. Lo siento.

"En el principio, antes de la Creación, solo había Oscuridad", nos cuenta el narrador, al que pone voz Constantino Romero. "De la primera explosión emergió el Fuego de Caos. Caos se fundió en la Oscuridad, y de esta unión nacieron los elementos: Noche, Día, Materia y Aire".

Sí, los cuatro elementos. Ajá. Y el quinto eran los Plastidecor, que no se rompen, no te ensucian, ni se pueden borrar. Ni siquiera el doblaje del difunto Constantino Romero consigue que esto suene creíble. Dejadme que os cuente yo el resto.

Del resplandor cósmico surgió una jarra espacial con lucecitas de colores que estaba llena de las esencias del bien y del mal. Era la jarra de Pandora. Sí, la jarra. No me vengáis ahora con que era una caja, porque aquí el que sabe de mitología es Luigi Cozzi.

Qué modernos los antiguos.

La jarra de Pandora estalló, y de sus pedazos ser formaron los planetas, entre ellos la Tierra, con vida por todas partes.

Pero antes de que nacieran los primeros hombres, surgieron "los entes de la Suprema Esencia", popularmente conocidos como dioses, que se apoltronaron en la Luna, habida cuenta, supongo, de lo caro que estaba el alquiler en el Monte Olimpo.

Tres de estos dioses se reúnen ahora para decidir el destino de la humanidad. Son Zeus, Hera y Atenea, aunque cualquier parecido con sus homónimos mitológicos es pura coincidencia.

El padre de los dioses parece un rey Melchor de saldo, más barato que el de la cabalgata del pueblo, mientras que Hera y Atenea van disfrazadas de centros de mesa para bodas. De esos que la madre de la novia descarta por ser demasiado horteras.

Zeus. Compró la peluca y la barba postiza en el mercadillo de la Plaza Mayor.

Hera. No sé qué porras es lo que lleva en la cabeza, pero, por si pincha, que no me lo acerque.

Atenea. Me recuerda al espíritu de las Navidades presentes de Los fantasmas atacan al jefe.

En el mundo mortal existe cierto desequilibrio y el mal lleva las de ganar, así que Zeus crea un héroe para que pueda pelear por toda la humanidad, "más fuerte e inteligente que todos los demás hombres, forjado en la fragua de mil soles y hecho de la más pura de todas las energías: ¡la luz!".

Buf. Por un momento pensé que iba a decir que la más pura de todas las energías era el amor. Qué susto.

La luz no tiene pezones ni pene.

Ahora bien, esa luz ha de encarnarse en un mortal, y Zeus la envía a Tebas, donde cae cual lluvia dorada sobre el recién nacido heredero del trono. ¡Así nace Húlkules!

Perdón, quise decir... ¡Hércules!

Según la mitología clásica, el que nació por lluvia dorada fue en realidad el héroe Perseo, y a quien regó Zeus fue a su madre Danae para dejarla embarazada, no a un bebé. Pero Luigi Cozzi subvierte nuestras expectativas y eso le convierte en el mejor guionista de peplum de la historia del cine.

"Hércules, el hijo recién nacido de Anfitrión, rey de Tebas, y de Alcmena, su esposa, será el hijo de Zeus", dice el narrador.

Creo, no obstante, que un eventual análisis de ADN probaría que Hércules es el hijo de Anfitrión, así que Zeus podrá discriminarlo en su testamento. Muy listo este Zeus.

NSFW.

Por desgracia, los dioses han escogido el peor momento posible para nombrar a su héroe, ya que Tebas está a un tris de verse envuelta en una rebelión instigada por el comandante Valcheus y la princesa Ariadna, hija del rey Minos.

Gianni Garko, habitual de los spaghetti westerns, interpreta a Valcheus con un rango de expresiones que va de "un ojo más abierto que el otro y la ceja ligeramente enarcada" a "ojos muy abiertos"; registros que le valdrían para comerse la pantalla en su breve aparición... si no fuera porque comparte escena con la sensacional Sybil Danning. Ella quizá no sea buena actriz, pero viste un sensual (y anacrónico) conjunto de capa, bañador y botas doradas que ciertamente la atención.

Mientras uno de  los sicarios de Ariadna roba la Espada que Detiene el Fuego™, una reliquia sagrada de los tebanos, el comandante Valcheus mata a los reyes de Tebas y se erige como rey de la ciudad. Ya no volveremos a verlo en lo que queda de película. Imagino que su caché era demasiado alto para esta clase de producción. No podían permitirse ponerle extra de queso en la pizza.

Los malos visten como supervillanos de la Edad de Plata de los cómics. ¡Me encanta!

Hércules se salva de la masacre (recreada con imágenes de archivo de otro peplum) gracias al sacrificio de su niñera, que mete al bebé en una barca y lo despacha río abajo... hacia una cascada. Por este motivo se estudia geografía en los colegios.

Por suerte para el pequeño, Zeus interviene con un efecto especial que ya era malo en los años setenta y lo pone a salvo.

Esto enfurece a Hera, cuya tirria por el niño tendría más sentido si ella fuera la esposa de Zeus y su marido le hubiese puesto los cuernos con Alcmene, según la versión más conocida del mito. Para mayor confusión, la propia Hera explica que quiere matar a Hércules para equilibrar la balanza cósmica; pero esta es precisamente la razón por la que los dioses, ella incluida, decidieron crear a Hércules al principio de la película, así que ya veis lo redondo que era el guion de Cozzi.

La rabiosa Hera manda a dos serpientes de goma a matar al bebé, pero el pequeño Hércules las estrangula con facilidad gracias a su fuerza prodigiosa y la ayuda de un adulto en los primeros planos.

Bebé.

Ni de coña un bebé.

A salvo de Hera, un humilde matrimonio encuentra al bebé y lo cría como si fuera suyo. Casualmente lo mismo hicieron los Kent con Superman en la película de Richard Donner que se estrenó apenas cinco años antes que El desafío de Hércules. No insinúo nada. ¡Lo afirmo!

Hércules crece grande, fuerte, barbudo y permeable a la pintura verde. Pero en su cuerpo de acero forjado en el R&J Health Club también hay lugar para la reflexión, y nuestro héroe cavila acerca de su fuerza descomunal.

Esta fuerza, con la que puede arrancar árboles de cuajo, no puede obedecer únicamente a una dieta rica en carbohidratos y proteínas y a muchas horas de entrenamiento al aire libre, piensa el no tan joven Hércules. Tiene que haber algo más. ¿Anabolizantes tal vez?

"Un hombre que sea más fuerte e inteligente que todos los demás", decía Zeus. Cara de inteligente sí que tiene, ¿verdad?

No quiero adelantar acontecimientos, pero a partir de este punto, con la entrada en escena de ese magnífico Hércules interpretado por Lou Ferrigno, empieza lo bueno.

Un día como cualquier otro, Hércules está recogiendo leña con su padre en el bosque cuando Hera envía un oso para matarlo.

El oso se ensaña con el padre de Hércules, confundiéndolo quizá con Leonardo DiCaprio en El renacido, y lo deja hecho un guiñapo. Este acto de violencia no deja de ser sorprendente, porque el oso es un 80% de imágenes de archivo.

Hércules, razonablemente molesto, embiste al animal y comienza entonces un épico combate en el que nuestro campeón combate contra el oso mágico, que tan pronto es un felpudo con patas, como un tipo disfrazado de comadreja gigante o media docena de imágenes de archivo.

Finalmente, Hércules mata a Yogui y, lleno de rabia, en la que podría ser la mejor escena de la historia del séptimo arte, ¡lanza su cadáver al espacio!

Y así, niños, es cómo se formó la constelación de la Osa Mayor.

Houston, no vais a creer lo que estamos viendo.

El rey Minos, acicate de la rebelión de Tebas y padre de Ariadna, decide matar a Hércules para ganarse el favor de Hera. Con este propósito se presenta, pues, en la Luna para pedir ayuda a Dédalo, personificación de la Ciencia.

Supongo que si Minos puede respirar en la Luna (sin gafas, además), hacerse preguntas del tipo "¿Cómo ha llegado Minos hasta a la Luna?" o "¿Desde cuándo es Dédalo una prosopopeya en forma de mujer transgénero?" no viene al caso.

Dédalo pone al servicio de Minos tres monstruos mecánicos programados para eliminar a Hércules y que están animados con un stop-motion más rudimentario que el del primer King Kong. King Kong después de caer del edificio Empire State y quedarse cadáver.

Los monstruos además son del tamaño de juguetes, pero Dédalo explica que crecerán en contacto con la atmósfera terrestre.

"El tamaño, como el tiempo y el espacio, es relativo", dice.

Si esta es la clase de ciencia que Dédalo personifica, quizá debería tirar mis libros de física y sacar la enciclopedia de los Power Rangers.

-Ahí está mi solución para acabar con Hércules.

-Eeeeeh...

Una de las terribles bestias mecánicas, una especie de moscardón con los ojos brillantes que hace un ruido insoportable, desciende a la Tierra y mata a la madre adoptiva de Hércules.

Nuestro héroe, que estaba arando el campo, regresa corriendo a casa a tiempo de ver morir a su madre y, con furia visigoda, da buena cuenta del monstruo arreándole con un palo.

En defensa de la invención de Dédalo, diré que era un palo bastante largo.

El primer matamoscas no se inventó hasta principios del siglo XX, así que había que apañarse con lo que uno tenía más a mano.

Después de incinerar a su madre en una pira funeraria (a su padre probablemente se lo comieron algunas imágenes de archivo de coyotes), Hércules se da cuenta de que ya nada que le ate al que ha sido su hogar durante todos estos años y se marcha en busca de una respuesta al porqué de su fuerza.

Naturalmente, la mejor manera de responder a esa pregunta es participando en una competición para conseguir un trabajo como guardaespaldas de la princesa Casiopea. Suena lógico.

En la competición, Hércules vence primero a un par de gladiadores en un combate a espada con sonidos electrónicos y fulgores sobreimpresos, luego destroza dos carros armados con cuchillas que no sirven ni para depilarle las piernas, y, por último, derrota a ocho luchadores al mismo tiempo sirviéndose de un enorme tronco.

Para rematar esta triple hazaña, nuestro héroe lanza el tronco al espacio por ningún motivo en particular. El tronco no se convierte en una constelación.

¿La guerra de las galaxias? No, no me suena.

Que nada te pare para disfrutar con tus amigas. Pásate la maquinilla y estarás lista en cinco minutos.

La peor parte se la llevó el tronco.

Estas proezas, sin embargo, no acaban de impresionar al consejero del rey Augías, que exige que Hércules supere una prueba más para demostrar que no pertenece a las fuerzas del mal de Skeletor.

¿Y qué prueba es esa? Limpiar los sagrados establos de Cibeles, en los que caben mil caballos, en una sola noche.

Entiendo. Las fuerzas del mal jamás se rebajarían a barrer excrementos de caballo.

Casiopea cree que ningún hombre será capaz de realizar con éxito semejante labor, pero promete a Hércules mostrarle su rostro, que cubre recatadamente con un velo, si consigue realizarla.

Aunque el trabajo tampoco parece muy complicado (los establos en sí son bastante canijos y los mil caballos deben de ser caballitos de mar), Hércules prefiere no ensuciarse las manos, así que arroja una roca desde lo alto de un risco para desviar el caudal de un río y que el agua limpie toda la boñiga e inmundicia por él.

Antes de usar Herculex®.

Después de usar Herculex®.

Casiopea, perdidamente enamorada de Hércules porque nada atrae más a una mujer que ver a un hombre fornido limpiar bostas de caballo, se desprende del velo y deja a nuestro héroe maravillado con su deslumbrante belleza.

Teniendo en cuenta que el Oráculo le dijo a Casiopea que se casaría con el primer hombre que le viera la cara después de su dieciocho cumpleaños, solo queda una cosa por hacer.

Aunque la química de la pareja es igual que la suma de sus facultades interpretativas más el talento de Cozzi como cineasta para captar el florecimiento de este romance, es decir, cero patatero, a Hércules no parece disgustarle la idea de matrimoniarse y le planta un beso a la princesa en los morros.

Cuanto más se enamora Hércules, peor actúa.

En ese preciso instante, Zeus fulmina a la pareja con un rayo con la excusa de que Hera les habría hecho algo peor de haberlos descubierto.

¿Peor que lanzarles un rayo? ¿Como qué? ¿Habría enviado otro oso? ¿O un oso mecánico con un garrote?

Los tortolitos sobreviven al ataque divino, pero Ariadna aprovecha que se han quedado K.O. para secuestrar a Casiopea y llevársela a la isla de Thera (capital: Atlantis). Allí, al alzarse la séptima luna en el firmamento, el rey Minos sacrificará a la princesa al ave Fénix, que el cruel monarca retiene en un volcán gracias al poder de la Espada que Detiene el Fuego™; todo ello con la intención de... de...

De no lo sé. Pero anotaré la pregunta, a ver si la próxima vez que ponga la película me entero.

¡Zas, zas, zas! ¡Lanza rayos! Y en fruta los convertirááááá...

A Hércules no le aguarda mejor destino, y los malos lo arrojan al mar con la intención de que se lo coman los tiburones, pese a que su piel es más dura que el acero y ningún escualo lo confundiría con una foca. A lo sumo con una ballena asesina.

El musculoso semidiós nada sin descanso durante siete días y siete noches hasta llegar a la isla donde vive la hechicera Circe, que, al parecer, ha montado un negocio de exportación de cabezas moái desde la última vez que Ulises estuvo por allí.

Circe le dice a Hércules que no pueden salir de la isla sin el talismán de Atenea, del que le despojaron Minos y Ariadne.

Intuyo, sin embargo, que lo que Circe quiere decir es que ella no puede salir de la isla sin el talismán y que él podría largarse en cualquier momento, aunque confía en que sea tan idiota como para no planteárselo.

Sea como fuere, Hércules tiene los dedos como pasas y está harto de comer pescado crudo, así que acepta la hospitalidad de la hechicera.

-Sígueme, mozo, que así me ayudas a mover unos muebles.

Al cabo de un rato, Circe admite que hay otro medio de salir y llegar a Thera; pero, a cambio de esta información, Hércules deberá darle diez gotas de su sangre. Por diez gotas nadie se pone quisquilloso (es una vieja loca, démosle el gusto) y Hércules acepta el trato.

Circe sorbe la sangre del semidiós como si fuera una deliciosa sopa de Avecrem y, con unos FX que ya usaban los estudios Universal en los años cuarenta, pasa de ser la bruja piruja a transformarse en la cautivadora Mirella D'Angelo.

¡Ni siquiera la baba de caracol actúa tan rápido!

Mirella D'Angelo o el juego de Simon dice. Cualquiera sabe con esas lucecitas que brillan al final.

En un giro inesperado de los acontecimientos, el otro medio para salir de la isla del que hablaba Circe, ya sabéis, el que NO era el talismán de Atenea, ES el talismán de Atenea.

Por suerte para la hechicera, Hércules tiene memoria de pez y ya se ha olvidado de la conversación que mantuvieron hace solo cinco minutos. Reconozco que a mí también me costaría concentrarme si tuviera delante las piernas interminables de Mirella D'Angelo.

Para que Hércules tenga éxito en su nueva misión, Circe se ofrece a acompañarle como consejera y también le entrega una espada y un escudo con los que posar en las fotografías promocionales de la película. Lástima que ninguna distribuidora se gastase más de un dólar en publicidad.

-Guau, mira cómo brillan. Son como el papel de aluminio.
-Sí, je, "como".

Mientras Minos discute con Dédalo sobre las complicaciones que puede traerle esta alianza, Hércules y Circe descienden al Inframundo para recuperar el talismán de Atenea.

En este terrible lugar, donde vagan las almas de los muertos, Hércules se enfrenta al monstruo que guarda las Puertas del Infierno: ¡el can Cerbero!

¿He dicho Cerbero? Perdonad, quería decir el famoso Monstruo Mecánico de Tres Cabezas, que, según Dédalo, "escupe rayos cósmicos de mortífero fuego". Nada que ver con el fuego del que hablan cada día en la unidad de quemados de los hospitales por sus efectos beneficiosos para la salud.

Hércules vs. Mecha-King Ghidorah.

Sin embargo, pese a toda esa palabrería, una hidra a cuerda no es rival para un semidiós, y Hércules utiliza el escudo que le dio Circe para devolver contra el ingenio mecánico sus "rayos cósmicos de mortífero fuego", desintegrándolo en un periquete.

Sé que la emoción brilla por su ausencia. ¡Pero si uso signos de exclamación parece que no!

Libres del monstruo, Hércules y Circe continúan su visita turística por el Hades y descienden por la "escalera sin fin" que lleva al centro de la Tierra, la cual evidentemente tiene fin y ni siquiera es muy larga. Luego ambos cruzan el arcoíris que conduce a las Puertas del Infierno, una imitación quizá del puente Bifrost, que, según las leyendas escandinavas, unía Midgard y Asgard, y no tiene nada que ver con la mitología griega. Al otro lado del puente, la pareja se sube a la barca de Caronte y atraviesa el lago Estigia (¿no era el río Estigia?) para penetrar finalmente en la Montaña de la Calavera (una burda copia de la Isla de la Calavera de Peter Pan). Allí, en el centro del Infierno, al que antes Circe se refirió como el centro de la Tierra, encuentran el Templo de la Eternidad.

Sé que la topografía del Inframundo puede resultar confusa, pero lo cierto es que realizar todo este trayecto no les lleva más de cinco minutos.

Las calaveras suman puntos a cualquier producción, igual que los bigotones.

Concluido el paseo por el Inframundo, Hércules recupera por fin el talismán, pero Circe le dice que en realidad no les sirve para viajar a Thera.

Mosqueado, Hércules le pregunta si al menos puede llevarle cerca de Thera, a donde podría haber llegado nadando hace tiempo si no se hubiera parado a hacer recados.

La hechicera asiente y, gracias al talismán, ambos se teletransportan hasta una playa desconocida para el espectador.

"Otro de tus trucos, bruja. ¡Esto no parece la isla de Thera!", exclama Hércules tras echar un vistazo a su alrededor.

Recordemos que Circe le acaba de decir que no podía llevarle a Thera. Eso fue hace diez segundos.

La hechicera le revela que aquí está el carro alado de Prometeo, con el que podrá llegar hasta Thera; pero para poder llevarse el carro, antes deberá hacerle un favorcillo a Xenodama, el rey de África.

Empiezo a notar cierta pauta de juego de rol...

-Haz esto, haz aquello... ¡Me tienes frito! ¡Frito!, ¿me oyes?
-Te oigo, pero, ¿no eras tú el sordo?
-¿QUÉ?

Para ahorrar tiempo, el rey Xenodama se presenta en la playa sin motivo alguno en un palanquín de huesos de elefante y acompañado de su esposa y de su séquito.

"Espero no haber venido hasta aquí para nada", dice.

Pues él sabrá a qué ha venido, porque, que yo sepa, nadie le había llamado.

El rey pide que abran un canal "en esta franja de tierra seca", y Circe convierte a Hércules en Herczilla para que separe Europa de África, creando así los grandes continentes.

Me fascina la capacidad de Luigi Cozzi para reinterpretar los mitos como le sale del orto.

Por desgracia, el carro de Apolo que les prometió el rey de África no es gran cosa sin sus caballos voladores, los cuales "se han perdido en la infinidad del firmamento", así que Hércules tiene que improvisar una solución para poder utilizarlo como medio de transporte.

A estas alturas no es fácil sorprenderse, pero la solución de nuestro héroe sin duda lo consigue. Desde luego a mí no se me habría ocurrido atar el carro a un pedrusco y luego arrojar el pedrusco al espacio para ponerlo en órbita y así llegar hasta Thera.

El libro ¿Qué pasaría si...?: Respuestas serias y científicas a todo tipo de preguntas absurdas, de Randall Munroe, necesitaría un segundo volumen solo para analizar la "ciencia" de esta película.

Aunque la cuerda se rompe mientras viajan alrededor del planeta, la suerte les acompaña y el carro cae al agua en las costas de Thera, ignorando en el descenso aquellas leyes de la física que hubieran provocado que el módulo espacial improvisado estallase en llamas.

"¿Por qué se ha roto la cuerda? ¿Qué le ha pasado a tus poderes?", pregunta Hércules.

"Has hecho que me enamore, y cuando eso le sucede a una hechicera, pierde todos sus poderes", explica Circe. "Yo, la hechicera, he quedado hechizada".

Qué cosas. Y yo que pensaba que, de TODO lo que acaba de ocurrir, lo ÚNICO que precisamente no necesitaba explicación era que se rompiera una puñetera cuerda en el espacio.

-Te mola mi cuerpo macizo. Y lo sabes.

Mientras la pareja está distraída, aparece el tercer y último monstruo mecánico, un centauro de un solo ojo que, al igual que el peculiar Cerbero de mercadillo, también dispara rayos cósmicos de fuego mortífero.

Circe se interpone en el camino de uno de esos rayos para proteger al semidiós indestructible de piel blindada del que se ha enamorado perdidamente en los últimos veinte minutos y cae herida de muerte.

Embrutecido por el horrendo filtro verde con el que está grabada toda la escena, Hércules recoge un ancla que había por ahí tirada y revienta al monstruo a anclazos.

Lou Ferrigno, actor de método.

Hércules corre a socorrer a la hechicera, pero Circe está ya para dársela de comer a los peces y pronuncia sus últimas palabras en brazos de su amado:

"Compra en Eroski. Calidad garantizada y máximo ahorro".

Algún día me haré de oro con la publicidad encubierta.

¿Sabíais que Jennifer Walters se convirtió en Hulka tras recibir una transfusión sanguínea de su primo Bruce Banner?

Cada vez más enfadado, Hércules entra en el laberinto de Minos, en el que se orienta con inesperada soltura para no tener ni pajolera idea de cuál es el camino. ¿La razón? Se había agotado el presupuesto para decorados y no hay un laberinto como tal. Sin embargo, la suerte del semidiós se agota en el peor momento y cae por un trampa en el suelo.

Con nuestro héroe capturado, la seductora Ariadna lleva a Casiopea a presencia de su padre, el rey Minos, que habla largo y tendido de algunos asuntos a los que preste muy poca atención a causa de distracciones inesperadas.

¿He mencionado que Casiopea va vestida para la ocasión con un par de conchas de mar y los retazos de una cortinilla de baño?

Distracciones inesperadas.

Ariadna visita a Hércules en la mazmorra y, a cambio de su vida y de su libertad, le propone engendrar con ella una raza de superhombres que gobiernen la Tierra.

Esta idea seduciría a cualquier hombre con un ápice de heterosexualidad en las venas, pero no a Hércules. Él está por encima del sexo y la eugenesia.

"¡HULK APLASTA!", grita Ferrigno, saliéndose por un instante del papel.

En una rápida sucesión de eventos, Hércules rompe las cadenas que lo mantienen preso, machaca a algunos esbirros de segunda regional que estaban de guardia en la mazmorra, y obliga a Ariadna a conducirle hasta Casiopea.

-Venga, tú, engendremos, que tengo tierras.

La confrontación final tiene lugar sobre un cráter encendido. De él cuelga la hermosa Casiopea, preparada para el sacrificio que traerá la ruina al mundo o qué sé yo.

Aunque el enfrentamiento entre un culturista profesional y un señor mayor con barba postiza no  ofrece grandes dudas acerca de su resultado, Minos consigue poner a Hércules contra las cuerdas gracias a la Espada de Fuego™. Las tornas no cambian hasta que el campeón se hace, a su vez, con la Espada que Detiene el Fuego™ y libera al Fénix, provocando que el volcán entre en erupción y el espectador aplauda alborozado, feliz de que por fin vaya a terminar este bodrio.

Hecho esto, Hércules mata al malvado rey y también a su hija Ariadna, que pasaba por allí.

¡Los insoportables! Solo puede quedar uno.

Hércules y Casiopea consiguen escapar de la erupción por los pelos y no dejan de correr hasta llegar a la playa, desde donde contemplan el espectáculo de destrucción flamígera que ha traído consigo la liberación del ave Fénix.

"Bésame, Hércules", dice Casiopea.

"¡Espera!", exclama Hércules. "¿Eres realmente Casiopea o eres Ariadna en una nueva forma, o la reencarnación de Circe?".

¿Mandeeee?

"Soy todas y ninguna de ellas", contesta Casiopea. "Soy la que te quiere de verdad".

-Ah, pues entonces todo claro.

Y así concluye El desafío de Hércules, con tanto sentido como empezó. O sea, ninguno.

10 comentarios

  1. Tengo que ver esas películas malas, deben tener muy buen material para memes, como el hombre araña japonés

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  2. !Oh,por Zeus todopoderoso que se tira meos que embarazan¡
    Reviso esta cosa de la internet y me entero de que...tiene secuela.

    Y ES PEOR.

    Que más bien parece que ahorraron costos y filmaron 2 versiones de guión y sacaron (primero) la menos mala.

    (Chupate esa Zack DirectorCut Snider)

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  3. Oscar Daniel Sanchez: No lo dudes.

    CucarachaEnojada: De la secuela solo he visto fragmentos y sí, tiene pinta de ser peor. Pero quizá por ese motivo sea... ¿mejor?

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  4. Para mi que Hércules era realmente el hijo de Zeus y que lo de los rayos de luz sobre el bebé eran una pantomima para explicar por qué tenía poderes. Más tarde Hera descubrió la verdad y usó la excusa del Equilibrio Cósmico para intentar cargárselo.

    ¿Lo de los monstruos mecánicos? Supongo que los dioses residentes en la Luna querían impresionar a su vecina Rita Repulsa, la cual no dejaba de presumir de tener un monstruo nuevo cada semana. Más tarde Zeus le pondría los cuernos a Hera con Rita y esta cabreada consigue convencer a un alienígena llamado Zordon de que Rita era malvada y la metió en la Jarra de Pandora. Harto de que Hera se deshiciera de sus amantes y sus bastardos Zeus decidió hacerse culturista pero se le fue la mano con los rayos UVA, se puso un casco hortera que encontró por ahí y se cambió el nombre a Lord Zedd, entonces...

    Creo que me andado por las ramas, simplemente iba a preguntar quien ganaría un combate entre este Hércules, el Hércules de Kevin Sorbo y el Hércules de Disney.

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  5. buen articulo como siempre, por cierto que te parece la película de Solo de "Star Wars", lo digo porque como Han Solo es uno de tus personajes favoritos de la franquicia, solo para saber tu opinión.

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  6. Anonimatus: ¿Qué porras ha pasado ahí? En respuesta a tu pregunta, el Hércules de Disney parte favorito en las encuestas de opinión.

    Anónimo: Es entretenida y tiene escenas chulas. Como aficionado al western y a Star Wars, me gusta.

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  7. Algún día te tendrán que dar un premio por ver estas películas, hacer una entrada sobre ellas y lograr que la gente quiera verla.

    ¿Soy yo o el centauro mecánico, en la foto que has puesto, se parece mucho a la armadura de Sagitario de Saint Seiya? Solo que ésto es anterior...

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  8. El poster me ha encendido el sentido friki: han usado un dibujo de la nave Narcissus de Alien como fondo del héroe. Y todavía estoy digiriendo qué le han añadido a la proa para "disimular" que es la Narcissus, porque me suena.

    Saludos

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  9. Pues la película ya la conocía de antes, pero jamás llegué a verla. Cuando descubrí que habías escrito una entrada sobre ella me diste la motivación para enmendar ese vergonzoso error mío y verla de una maldita vez... y no me arrepiento. Vale, sí, la película es mala como ella sola, pero tiene un encanto especial y muy surrealista. En cierta manera, admito que me recuerda al juego de mesa de En busca del Imperio Cobra, y que eso me ha ayudado a verla con mejores ojos.

    Por cierto, he encontrado dos erratas en tu texto:
    - ...reconozco que preste muy poca atención porque sufrí distracciones inesperadas.
    - Qué cocas. Y yo que pensaba que de TODO lo que acaba de ocurrir...

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