12 de julio de 2022

Jugad conmigo a 'Deathtrap Dungeon' ('Laberinto Mortal') (18)

Tras una semana de asueto, retomamos la aventura donde la habíamos dejado: con vuestra heroína colgada de los pulgares sobre un pozo de ácido.

¿No os suena esa situación? ¿Estáis seguros? Está bien, permitidme entonces que consulte la entrada anterior para refrescar mi memoria.

A ver...

Otra puerta, claro. ¿Cuántas van ya?, ¿cuatro? ¿Cinco? ¿Veintisiete?.. Y querréis abrirla, ¿verdad? ¡Cómo no!

Levantáis el pestillo y empujáis la gran puerta de piedra. Tenéis que aplicar una fuerza considerable para que se mueva, centímetro a centímetro. Os tiemblan los glúteos del esfuerzo. A medida que la puerta cede, oís el lento arrastre de tierra al otro lado del umbral.

"¡Carape, hija, cómo pesas! Deberías suprimir el basalto de tu dieta".

Los petrólogos y mineralogistas entenderán ese chiste. Eso no significa que vayan a reírse, por desgracia.

Abrís la puerta lo estrictamente necesario para pasar sin dificultad, por si acaso en algún momento tenéis que poner pies en polvorosa y cerrar la puerta detrás de vosotros antes de que algún monstruo os amoche. Los mariscales de campo le llaman retirada estratégica.

Entráis con la espada desenvainada, dispuestos a usarla con entusiasmo febril al menor indicio de peligro.

La puerta da a una caverna enorme, de las que tardan siglos en formarse por efecto de la erosión. Lo más probable es que ya estuviera aquí cuando el barón montó su parque temático subterráneo y decidiera aprovecharla para ahorrar gastos. Por mucho turismo que atraiga Fang en estas fechas, el mantenimiento de las trampas tiene que ser costoso y hay que pagar muchos sueldos (o mano de obra esclava).

Estrecháis los párpados. Dentro de la caverna está más negro que una boina y no veis gran cosa, así que decidís esperar junto a la entrada a que vuestros ojos se habitúen a la oscuridad. El aire es caliente y húmedo, y arrastra un olor pestilente, aunque no mucho peor que el que desprende la ropa de cuero sudada y pegajosa que lleváis puesta. ¿Habrá una tintorería en el Laberinto?

La negrura insondable y el tétrico silencio os ponen de los nervios. Estáis a punto de silbar una tonadilla para distraeros, pero os mordéis los labios. Ya tenéis el cupo de idioteces prácticamente cubierto para toda la aventura.

Cuando la penumbra sustituye a la oscuridad, observáis que los muros de roca están húmedos y cubiertos de algas verdes, del género cuyo nombre científico es demasiado complicado para recordarla. También veis paja desperdigada por el suelo, como en un establo. ¿Guardarán animales aquí? Eso explicaría el pestazo.

Os adentráis en la caverna con cautela. El único sonido que escucháis es el de vuestros propios pasos amortiguados por la paja... hasta que vuestros oídos, agudizados por la tensión, captan un ruido continuado y bronco a lo lejos.

"Bzzzzz...".

¿Un zumbido?, pensáis.

Sí, pero no del de "zumba, zúmbale al pandero, al pandero y al rabel".

¿Debería asustarme y salir corriendo?

Naaaah, no os alarméis. Seguro que no es nada. Y mucho menos un monstruo. Seguid caminando, anda.

Llegáis a un rincón de la caverna en el que hay un hoyo excavado en el suelo. Os asomáis a su interior con cuidado, sin hacer movimientos bruscos.

Al instante, sentís una arcada con regusto a gominolas y carne especiada, y apartáis la mirada, cubriéndoos la nariz y la boca con la mano.

Si alguno de vosotros sufre vermifobia, será mejor que ignore los párrafos siguientes y no siga haciendo scroll. Que conste que os lo he advertido.

El hoyo es poco profundo, pero es el punto de encuentro para una convención de larvas gigantes, algunas casi tan largas como vuestro antebrazo. Permitidme que os las describa con mucho detalle. Su cuerpo es cilíndrico y segmentado, de un color blancuzco amarronado. El extremo más grueso tiene dos puntitos negros que un observador inexperto podría confundir con un par de ojos (como los del emoji sin boca), pero, gracias a una rápida y desagradable consulta en Google, sé que son los espiráculos, los orificios por los que respiran estos gusanos. La naturaleza es caprichosa y tiene mucho sentido del humor, así que esos orificios no están en su cara, sino en su trasero; no se puede decir espiráculo sin decir culo. En cambio, el extremo más estrecho del cuerpo, acabado en forma de gancho y que aparenta ser la cola, es en realidad la boca de estas criaturas. Su olor es nauseabundo; hieden a cesta de la ropa sucia en la que alguien hubiera escondido fruta en descomposición.

En una escala de repugnancia del 1 al 10, le dais a este nido de larvas un 347. Os gustaría tener un lanzallamas a mano.

No sin cierta reticencia, echáis un segundo vistazo al hoyo. Es ahora, superada la primera impresión, cuando os dais cuenta de que la masa de seres vermiformes se retuerce y ondula alrededor de un objeto brillante. Se trata de una daga. La punta del arma está clavada en el fondo del hoyo, y la empuñadura sobresale lo suficiente como para poder agarrarla. Además, salta a la vista que no es un simple mondadientes. La empuñadura está revestida de cuero negro y el pomo está esculpido en forma de cabeza de buitre, con ópalos incrustados a lo largo de la nuca hasta la frente del animal. La hoja es de un metal negro que despide destellos rojizos. No habíais visto nada igual, ni siquiera en catálogos.

El dardo de la tentación se clava certero en vuestro cerebro de primate. 

Precioso.

¿Qué queréis hacer?

  • Alargar la mano hacia la daga: No podéis dejar pasar la oportunidad de conseguir un arma como esta. ¿La habéis mirado bien? ¡Mola cantidad! El único problema son los gusanos viscosos gigantes, porque no vais a poder sacar la daga sin tocar un buen puñado de ellos (la ilustración es engañosa, hacedme caso). Deberíais haceros dos preguntas: la primera, si la carne humana formará parte de su dieta; y la segunda, cuándo fue la última vez que comieron.
  • Apretar a correr y no parar hasta salir la caverna: ¡Qué asco, qué asco, qué asco!

Tenéis hasta el jueves 14 a las 12:00 CEST para votar. En Twitter podéis hacerlo aquí.

39 comentarios

  1. El olor pestilente de los bichos seguro es solo para apantallar, dejando eso de lado han de ser bichos inofensivos, es mas, hasta podrías llevarte uno de mascota y llamarlo Olorcitos, entonces voto por coger el arma y quizá un Olorcitos

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  2. Todos sabemos lo que la mente colmena va a decidir, es imposible dejar pasar un objeto sin rapiñar, y menos si es bonito y se puede usar como arma. Los gusanos gigantes y extremadamente asquerosos no son impedimento, solo un indicio más de lo necesaria que va a ser esta daga. Además, por muy buenas y detalladas que sean tus descripciones, la mano que escribe este comentario no será literalmente la mano que tenga que tocar las larvas.

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    1. La mente colmena es predecible hasta que deja de serlo. Aún no he superado que decidieseis ignorar la luz.

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  3. Todos somos hijos de la madre Gaia y todo eso. Abraza un árbol. Abraza un pulpo. Abraza un puercoespín. Abraza un nido de gusanos enormes seguramente carnívoros pero no pasa nada porque fueron creados así, no lo eligieron ellos, pobres criaturitas.

    Además, la daga nos quedaría de perlas colgada de nuestro cinturón, a la cadera. Seguro que nos hace tipín.

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    1. El nido no es una piscina de bolas. No sé por qué no hay un cartel con esa advertencia.

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  4. - Alargar la mano hacia la daga.
    No vamos a entrar a un sitio así, !para luego largarnos!
    ¿Y si son comestibles los gusanitos?

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  5. En mi calidad de pescador usamos unas larvas parecidas (mas pequeñas) llamadas isocas para la pesca del pejerrey. La daga me viene bien para filetear el pescado. Me llevo ambas, daga y carnada.

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  6. Espero que hayas disfrutado de tu descanso, tan bien merecido como corto.

    Volviendo a nuestra cruda realidad de lamentable aventurera, evidentemente hay que hacerse con esa daga. Encontrar un arma de una (aparente) calidad extraordinaria, en medio de esta trepidante aventura en un laberinto lleno de peligros es algo que una joven solitaria embarcada en una cruzada para salvar a los inocentes en un mundo de criminales que operan al margen de la ley no puede pasar por alto.
    Además ¿quién nos dice que los gusanos estos no son como los Popplers de Futurama y están d-e-l-i-c-i-o-s-o-s? Todo son ventajas, salvo que luego sus enormes padres decidan invadir nuestro planeta natal, pero eso sería otra historia.

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    1. ¡¿Pero por qué queréis comeros los gusanos?! ¡¿De dónde sacáis esas ideas?!

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  7. Pero, ¿seguro que son gusanos? A ver si van a ser orugas...

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    1. No os toméis la calificación como un bicho asqueroso u otro al pie de la letra. La precisión terminológica es opcional.

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  8. Como dice el "adagio": A por la daga, ¿qué podría salir mal? (usualmente sigue una larga lista de todo lo que puede salir mal).
    Ahora bien, por qué hay que meter directamente la mano, ¿qué tal si los gusanitos esos son carnivoros, creen ilusamente que es la hora que les dan de comer, nos atrapan y resulta que somos tóxicos para su metabolismo y les damos diarrea? Pobres gusanitos, hay que pensar en ellos. ¿No podemos usar esa cuerda tan bonita que ya nos ha dado buenos servicios? Esa cabeza de buitre parece diseñada a propósito para pasarle un lacito y todo.

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    1. Se me olvidó deciros que era una cuerda de escalada. Es físicamente imposible darle otro uso.

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  9. Cuando has convivido con pogonas, ranas y cuervos se te quita el asco a los bichos. Me dá más miedo un picotazo del pomo con forma de buitre...pero, ¿quién se resiste a un arma con la hoja negra?

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  10. ¡Por supuesto, debemos coger esa preciosa daga! No creo que haga juego con nuestra espada de segunda mano "Made in Chiang Mai", pero juntas nos permitirán tirar el escudo al agujero nauseabundo y cambiar nuestro estilo de lucha a una más molón con dos armas. Además, los ópalos incrustados de la daga seguro que son valiosos y nos permitirán un retiro de lujo cuando lleguemos a la jubilación.
    Espero que hayas descansado y recuperado fuerzas Sr Brocha, ¡un placer seguir con la aventura!

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    1. Esta colección debería incluir reglas para luchar a dos armas como en Dungeons & Dragons. Pero no lo hace. ¿Y si me las invento?

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  11. Todos te echabamos de menos por aqui, espero que hayas disfrutado de tu merecido descanso, volviendo al tema de la daga, voto por cogerla, total, Cervantes se quedo manco y tuvo una vida productiva y feliz hasta su vejez, (obviemos que murio mas pobre que una rata).

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    1. Pobre Cervantes. Ni enterrado lo dejaron descansar en paz, porque, si no recuerdo mal, sus restos acabaron mezclados con los de otros difuntos.

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  12. Aninimo le fantastique13 de julio de 2022, 1:40

    Saludos Sir brocha y miembros de la mente colmena.
    Antes de tomar una decisión, analizemos la situación.
    A priori tenemos la opción de conseguir un complemento para nuestro vestuario en forma de daga chulísima de la muerte. Eso parece ser suficiente como para tomar la decisión de obviar los gusanos que la custodian,
    algo que más que peligroso parece asqueroso. Pero de verdad sólo son asquerosos?.¿Podrían ser peligrosos?. Es evidente que cualquier criatura que viva en el laberinto mortal a pasado por un proceso de selección ya natural, ya artificial, en el cual , la peligrosidad en cualquiera de sus formas a sido muy valorada.
    Sin embargo tenemos la pista de que la puerta estaba cerrada por fuera con un pestillo y era de un peso considerable, como los gusanitos son conocidos ,entre otras cosas, por su nula habilidad para abrir puertas. Debemos llegar a la conclusión lógica, precisa e irrebatible, de que en esa caverna se encerró algo más peligroso, eso no quiere decir que los gusanos de por si sean inofensivos.. si no que algo mucho más peligroso fue encerrado aquí. Así pues con muchas precauciones estendemos la mano de nuestro avatar, confiamos que la piel de los gusanos no sea corrosiva y que sus dientes no sean demasiado afilados y trato de pescar la daga mientras vigilo que algo con muchos dientes, cuernos o garras, aparezca por la caverna

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    1. Espérate a que los gusanos se junten en plan Megazord. Ya verás cómo abren puertas entonces.

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  13. Elijo dejar la daga donde está y tomar las de Villadiego. Honestamente, si tan sólo fuésemos a perder algunos puntos de vida, mi avaricia me obligaría a coger la daga a pesar de llevarnos algún que otro mordisco. Pero quizá esto sea una de esas tan temidas muertes directas, y sinceramente, esto huele a trampa a kilómetros de distancia, tanto es así que me da la sensación de que si miramos hacia arriba igual hasta vemos una red de pesca colgando del techo dispuesta a caer sobre nuestras cabezas en cuanto alarguemos la mano.

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  14. Una daga envuelta en gusanos repugnantes, ¿a quién no le va a gustar? Está claro que la rapiña nos puede, ya habrá tiempo de lamernos las heridas luego (o de aprender a manejar el arma con la mano que nos quede).

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    1. En un muñón siempre se puede colocar un objeto afilado. Podéis darle una vuelta a esa idea.

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  15. Voto por sacar la daga y que la heroína se plantee incluir gusanos en su dieta, que por lo visto (puaj) como dieta son completísimos.

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    1. Algunas proteínas tendrán, pero también el pavo y está más rico. NO OS COMÁIS LOS GUSANOS.

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    2. "NO OS COMÁIS LOS GUSANOS" pasa a ser una de mis frases recurrentes, a partir de este momento, en lo que se refiere a la toma de decisiones.

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  16. Rebolo McAnónimez14 de julio de 2022, 2:13

    ¡¿Renunciar a esa daga tan bonita?! ¿Qué somos, una brava guerrera que mira a los ojos a La Muerte y ríe o un vil gusano? Sea lo primero o lo segundo no hay nada que nos impida alargar la mano al grito de "¡Qué asco! ¡Qué asco! ¡Qué asco!" y tomar ese objeto clave y/o cuchillo para el queso.

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  17. Vamos a por la daga. Lo de apartar los gusanos es algo necesario para disfrutar el premio, como con los trozos de piña en la pizza (y que conste, me gusta la piña, pero no en la pizza, por favor)

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    1. La piña es mi archienemiga. En la pizza y fuera de ella. Prefiero ni mentarla.

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  18. Pues claro que intentamos coger la daga! Por quién nos has tomado? Por gente con sentido común?

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    1. Según el día, ni siquiera por gente. No seáis presuntuosos.

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  19. Llegamos tardísimo, así que cruzamos los dedos para que salga como resultado de la votación arrancar la daga del (posiblemente) cadáver en el que está hundida, con una pinza en la nariz y tapándonos los ojos con la mano libre mientras pensamos en un lugar feliz, como la estrella de mar de "Buscando a Nemo".

    ¿Guantes de látex y gel hidroalcohólico entiendo que no trajimos, no? Lo suponía.

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