14 de febrero de 2015

Marmalade Boy: Leyenda de amor. Sentimientos guardados en el medallón

Por cuarto año consecutivo, la serie más empalagosa y almibarada de la historia de la televisión japonesa (y si no lo es, no quiero saberlo) regresa al blog con más desconcierto y sorpresas que una orgía de invidentes.

Algunos dicen que aquello de que "a las mujeres no hay quien las entienda" es un tópico tan falso como el "todos los hombres son iguales". Yo lo creía hasta que empecé a ver Marmalade Boy. Desde entonces me he adentrado en ese laberinto de paredes cambiantes que es la mente de una adolescente, me he sumergido en las profundidades abisales de su psique femenina, y ahora ya no entiendo nada en absouto. Comprender a Miki es imposible e intentarlo casi me provoca un síncope. Ahora sé que lo más saludable es asentir y dejarse llevar por la locura.

En el episodio anterior, Ginta, el amigo de la infancia de Miki, reconoció que Miki le gustaba y que estaba dispuesto a competir con Yuu por su corazón. A pesar de que el "chico mermelada" ha mostrado tanto interés por Miki como por la discografía de Terapia Nacional, la neurona sobreexplotada de la pobre chica no sabe por qué chico decidirse.

El episodio comienza justo donde terminó el anterior, con Ginta declarándose a Miki delante de su casa y preguntándole a grito pelado si quiere a Yuu mientras la agarra bruscamente de la muñeca. "¡Ginta, me duele!", chilla Miki. "¡Respóndeme!", exige él tirando de ella.

Los padres responsables deberían preguntarse si esto es lo que quieren que vean sus hijas al volver del colegio. Al menos con Sailor Moon aprendimos que el amor y la amistad pueden superar cualquier barrera y también que una tiara y una minifalda (o un antifaz y un esmoquín) son el disfraz perfecto para evitar que nadie te reconozca, pero lo único que he aprendido hasta ahora con Marmalade Boy es a abusar sexualmente de mujeres inconscientes y maltratar a las conscientes. Si a esto le llaman valores educativos, que el Monstruo de Espagueti Volador nos coja confesados.

Valores.

No quiero insistir mucho en este punta y sé que es díficil calificar los hechos sin ver este episodio, pero ¿alguien sabría decirme cuándo se convierte una riña de enamorados en un delito de violencia de género?

Esta horrible estampa me recuerda a la primera escena que comparten Bobby Briggs y Laura Palmer en la película de Twin Peaks.  Encontrad al novio posesivo, maltratador y cocainómano en la siguiente imagen y decidme si a vosotros no os recuerda a Ginta. ¡Hasta tienen el mismo peinado lardoso!

Os daré una pista: es el de la izquierda.

Antes de que la cosa pase a mayores, Yuu sale de casa vestido con su infame chandal yonki y les dice con mucha pachorra que dejen de armar tanto jaleo, que les está oyendo todo el vecindario. Yuu no es Christian Grey al rescate, eso os lo puedo decir.

Miki aprovecha para huir de su acosador, y Yuu dice a Ginta que ahora sabe que la razón por la que este rechazó a Miki no fue porque no le gustase la chica, sino porque no les gustaba a sus amigos. Es una conclusión más o menos acertada, sí; pero me gustaría saber en qué narices se ha basado para alcanzarla. ¿Ha visto él también los episodios anteriores?

-¿No puedes maltratarla sin que los demás lo veamos, como hace todo el mundo?

Yuu le da la espalda, y Ginta, que es un teatrero digno de un culebrón venezolano, le dice que es un "chulo" y que le pone "enfermo". Yuu le responde que él no siente esa clase de animadversión y que prefiere ignorarle.

Cada vez estoy más convencido de que Yuu es la persona más normal de esta serie. Empecé aborreciéndolo. Como a Jaime Lannister. Pero a medida que pasan los episodios me va cayendo más simpático. Como Jaime Lannister. De hecho, el chico mermelada tiene muchas similitudes con el primogénito de la Casa Lannister. Enrollarse con su propia hermana también cuenta.

Después de que Yuu le ridiculice y vuelva a casa, Ginta se da cuenta de que Miki y Yuu viven bajo el mismo techo y, aplastado por el peso de la derrota, grita a pleno pulmón: "¡MIERDA!". Y luego: "¡MIERDAAAAA!". El vecino de enfrente debe de estar planteándose muy seriamente si irse a vivir a otro barrio; a Toyohira, por ejemplo, que está a 830 kilómetros de Tokyo y tiene un mar de por medio.

-¡MIERDA!

-¡MIERDAAAAAAAA!

Miki se encierra en su dormitorio y, como buena mujer que es, empieza a comerse el tarro con aquello y lo otro. "Dios mío [pausa dramática de siete segundos], ¿qué es lo que voy a hacer?", se pregunta.

Para empezar, Miki, podrías dejar de hacer pausas tan largas dentro de una misma frase, y luego, por aquello de que la salud es importante, deberías ver a un cardiólogo. No es normal que los latidos de tu corazón resuenen fuera de la casa.

Al anochecer, Miki sale de su cuarto y se encuentra a Yuu en pijama con una toalla sobre los hombros. "¿Pero es que ya te has bañado?", le pregunta. "Pues sí. ¿Es que querías bañarte conmigo?", responde Yuu, tomándole el pelo. Pero si cuela, cuela, ¿no? Ay, Yuu, pillín, pillín...

Miki se dice para sus adentros que como Yuu no ha mencionado el incidente con Ginta, es que el asunto le importa un comino. Pero cuando ella vuelve a meterse en su cuarto (¿para qué porras había salido?), Yuu se queda mirando su puerta sin que ella lo advierta. ¿Qué estará rumiando el chico mermelada? Haceos vuestra propia paja mental. Yo voy a darle al quitapenas.

Cabezudos a gogó.

Al día siguiente, en clase, Miki hace lo posible por evitar a Ginta y comparte su gran dilema existencial con Meiko. Su amiga le pregunta si se está enamorando de Yuu, y Miki le recuerda que su hermanastro ya tiene novia, la tal Arimi (¿pero no lo habían dejado?). Miki se lleva las manos a la cabeza y grita: "¡No sé lo que quiero! ¡Esto es un lío! ¡No entiendo, no entiendo qué me pasa!". La reina del drama, damas y caballeros.

Pero Meiko tiene una solución que, contra todo pronóstico, no consiste en dar a su mejor amiga un sopapo que le vuelva la cara del revés y la haga entrar en razón. "Oye, Miki, ¿por qué no le pides a Ginta que te dé algo de tiempo?", le propone. "Así podrás meditarlo y aclararte, y decidir a quién quieres de verdad y qué es lo que vas a hacer".

Esto es lo que coloquialmente se conoce como "dejar a un chico en el banquillo". Me explico. Puede que algún día Miki saque a Ginta al campo o puede que no, pero el caso es que mientras Ginta permanezca en el banquillo no podrá tantear a otros equipos que podrían estar interesados en ficharle sin arriesgarse a no ser nunca titular del equipo en el que está ahora y que más le gusta. Lo peor es que mientras esté en el banquillo, también corre el riesgo de que su equipo realice un fichaje estrella que le acabe reemplazando para jugar la liga en su lugar.

Bajo su aspecto inocente, Meiko es una mujer diabólicamente retorcida.

Meiko, promoviendo el pagafantismo desde 1994.

A Miki la idea le parece chachi lerendi, y le traslada a Ginta su nuevo papel en esta historia de amor que se está montando en la cabeza.

Debo mencionar que las decisiones "artísticas" de Toei en esta escena me generan impulsos atávicos de espachurramiento y estrangulación. En lugar de dejarnos escuchar la conversación que mantienen Miki y Ginta directamente, primero nos plantan un plano medio estático de la pareja conversando sin que oigamos una sola palabra de lo que están diciendo y que dura más de medio minuto contado de reljo (porque estar mirando la misma imagen hasta que se te secan los ojos es el epítome del entretenimiento) y luego, después de que termine la conversación, pasamos a un dibujo NO animado de Ginta sobre fondo negro en el que chico reproduce íntegramente en su cabeza la conversación que acaban de tener a medida que se elimina la capa de color del personaje hasta conseguir el efecto de tiza sobre pizarra. De esta manera, el director nos hace perder más de medio minuto de un episodio que apenas dura veinte.

Es obvio que la serie tiene menos chicha que la pata de un canario, pero este truco para estirar los episodios es sucio incluso para los estándares del anime.

¡Dejad de mormullar, patanes mal mirados!

¿Recordáis la última vez que sentisteis que os desibujabais en la negrura? Yo no.

A la salida de clase, Miki sigue dando la tabarra a Meiko con el mismo tema. ¿Cómo lo soportas, Meiko? ¿Cuál es tu secreto? Sé cómo lo hago yo, pero no creo que tú tengas acceso a sustancias psicoactivas y un amigo fiel llamado Johnny Walker. Solo eres un dibujo animado.

Miki tiene la sensación de que elija a quien elija como novio, meterá la pata. Bueno, con Yuu a lo mejor mete la pata, pero al menos con él no se dejará los cuartos en maquillaje como le sucedería con Ginta. Para ocultar los moratones, digo.

Meiko, por aquello de chinchar a Miki y contrareperturbar su pertubada mente de perturbada, le pregunta qué beso le gustó más, si el de Yuu o el de Ginta. Hmmm... Esta es una decisión difícil de tomar, así que se la trasladaré a mis lectoras. ¿Qué preferís vosotras, que vuestro hermanastro os plante el morro en la jeta mientras fingís estar convalecientes, o que un compañero de clase os fuerce a comparar el sabor de su lengua con el de unos caramelos con sabor a beso? Responded en los comentarios, por favor.

Opción A.

Opción B.

En ese instante, Yuu llama a las chicas desde una terraza en la acera de enfrente, donde está poniendo una mesa. Es admirable que Yuu se gane los garbanzos trabajando como un currito cualquiera, a pesar de que es obvio que se mueve en un ambiente reservado a la jet set, la crème de la crème y el pato confitado de la sociedad.

Las chicas entran en el Junk Jungle, que es el nombre del local (una brillante idea comercial), y, como todo en esta serie es raro de narices, no me queda claro si es una cafetería, una tienda de ropa, o ambas cosas. ¿Importa eso? Supongo que no.

El dueño del establecimiento es un melenas con barba tiñosa que le ha copiado las gafas de sol a Marion Cobretti y que lleva debajo del delantal una cazadora de piel fardona que voy a comprarme tan pronto como vea una. El tipo responde al nombre de señor Kijima, utiliza palabras como "coleguilla" y "tranqui", y, por sus pintas, solo puede ser traficante de droga. Estoy convencido de que su negocio de cafetería/tienda de ropa es una tapadera para blanquear dinero.

El señor Kijima, luchando por que Japón no esté a la cola del mundo en el consumo de cocaína desde 1994.

Después de que las chicas vean algunos trapitos tan horteras como para correr el riesgo de que se les desprendan las retinas, se toman un café en la barra y Yuu les pregunta si ellas también tienen un medallón dorado como el que le han dado en el instituto.

Las chicas le explican que todos los estudiantes reciben un medallón idéntico. Así, supongo, se distinguen de la escoria de las escuelas públicas. Incluso existe una leyenda sobre el medallón: "Se dice que todos los deseos se pueden cumplir si en el tuyo llevas la foto de la persona que te gusta. Y si los novios se los intercambian, acaban casándose", explica Miki.

Eso no es una leyenda, tontiloca. Una leyenda es una relación de acontecimientos que tienen más de extraordinario que de cierto. Esto sólo una soplapollez.

Yuu comparte mi opinión refiriéndose a la leyenda del medallón como "una tontería de esas".

Los espíritus sin rostro del folclore japonés me dan miedo.

Sin embargo, el señor Kijima, que también fue al mismo instituto, no está de acuerdo con Yuu, y como prueba de la veracidad de esta leyenda, les cuenta la historia de una estudiante timorata que estaba enamorada hasta las trancas de un compañero de clase, pero jamás se atrevió a hablar con él. Cuando ella se enteró de que el chico iba a marcharse a un país donde la gente no perdiese repentinamente la nariz ni cambiase de color o tamaño según su estado de ánimo, ella le coló su medallón en el equipaje "con todo su amor en él" (léase flujo). La chica no fue capaz de pasar página y se tiró diez años más sola que la una, imagino que criando gatos que se suicidaban para no morir de pena, hasta que un día decidió marcharse a trabajar a Estados Unidos como guía turística. Allí se reencontró con el amor de su vida, que aún conservaba el medallón, y se casaron.

¿Notáis cómo se os sube la comida a la boca o todavía no?

A las chicas les parece la historia de obsesiones malsanas más romántica y enternecedora que han oído nunca, y Yuu, pese a su escepticismo, no tiene más remedio que creérsela porque el chico de la historia es su propio jefe y hay una foto clavada en la pared de su mujer y él en los Estados Unidos. ¿Coincidencia? No lo creo.

El señor Kijima tuvo que regresar a Japón cuando acusaron a su banda de moteros de extorsión, asesinato, tráfico ilegal de armas y saltarse un semáforo en rojo.

Miki, embobada como de costumbre, se pregunta qué foto pondrá ella en el medallón, si la de Yuu o la de Ginta.

¿Os imagináis lo que debe ser tener que tomar decisiones de vida o muerte como esta cada día? No sé cómo puede sobrellevar la presión...


Al día siguiente, de nuevo en el instituto, Miki observa a Ginta jugando al tenis.

"Últimamente Ginta se está entrenando mucho. ¿Será porque se acerca el día del partido?", piensa ensimismada la Miss Marple japonesa, demostrando unas dotes deductivas sin parangón en el reino vegetal.

El profesor Namura, conocido popularmente como Na-chan, llama a Ginta para darle una mala noticia. Por suerte para él, no se trata de que la policía esté investigando las desapariciones de chicas de pelo castaño en las inmediaciones de la casa de Ginta, sino de que su pareja de dobles se ha roto el peroné intentando imitar la patada huracanada del Street Fighter II y no podrá jugar el partido de la semana que viene.

Al parecer, los otros diez alumnos que hay en la pista son un hatajo de mantas que únicamente asisten a clase para hacer bulto, así que Ginta se ha quedado solo ante el peligro.

-¿Cómo que tengo un chaval con el pelo púrpura a mi espalda? ¡No me asustes!

A Miki se le enciende la bombilla y propone sustituir al jugador lesionado por Yuu. Naturalmente, Yuu no solo sabe jugar al tenis, sino que es con diferencia el mejor jugador que ha pisado la pista en la historia del instituto. Es más, el chico es tan buen tenista que el universo entero cambia de tonalidad cada vez que golpea la bola, aunque no llega a ser tan literalmente brillante como cuando juega al voleibol.

En un partido de prueba, Yuu machaca al profesor Namura sin sudar la camiseta y los alumnos lo contemplan extasiados.

¿Y qué pasa con Ginta?, ¿estará dispuesto a ser la pareja de su rival en el triángulo amoroso más inverosímil de la ficción japonesa? Yuu lo duda, pero se sorprende cuando Ginta da su aprobación sin poner ni una sola pega.

Presenciad el smash con el que las leyes de la física se desmoronan. Pero no mucho rato, ¡que os mareáis!

Parentésis: los siguientes fotogramas los dibujó el hijo de cinco años de uno de los animadores. Aquí un botón de muestra:


Ginta llama a Yuu y le dice en privado que aunque preferiría que el monstruo alado Rodan le cagase encima a ser su pareja en el partido (no con esas mismas palabras), lo más importante para él es derrotar a "ese chico".

¿"Ese chico"? ¡No puedo esperar a saber quién es "ese chico"! ¡La intriga me está matando!


Mientras habla con Yuu, la mirada de Ginta se cruza con la de Miki y ella sale corriendo no sé por qué razón. La verdad es que siento curiosidad, así que si tenéis alguna explicación, por favor compartidla conmigo en noosimaginaislopocoquemeimporta@marmaladeboy.com.

Ginta se pone a pensar en la relación que podría haber tenido con Miki si él no la hubiera pifiado, y cuando por fin vuelve al mundo real, Yuu ya hace rato que ha tomado las de Villadiego, así que va a buscarlo.

Para esconderse de Ginta, Yuu se cuela en la biblioteca, lo cual no es mala idea, porque, hasta donde sabemos, Yuu es el único estudiante que ha pisado la biblioteca desde que empezó la serie, a no ser que contemos también a aquel misterioso sarasa pelinegro del que, por cierto, no hemos vuelto a saber nada. Quizá eso es lo que le falta a esta serie: más gaycidad.

-¿Me echas de menos, guapetón?

Lo que Yuu no sabe es que la biblioteca también es un punto de encuentro para otras dos personas que no desean ser vistas.

"Tranquilo, está vacía. Aquí sólo estamos nosotros", dice una chica.

Reconozco la voz de Meiko, pero como en estas series japonesas merdosas un mismo actor puede encargarse de doblar a cuarenta personajes, no voy a poner la mano en el fuego.

"Te quiero", dice ella a continuación, dos palabras que nadie a quien no vayan dirigidas puede oír sin que se le revuelva un poco el estómago.

Yuu se asoma desde detrás de una de las librerías para averiguar quiénes son los tortolitos y el espectador comparte su curiosidad. Esta serie está pidiendo a gritos una subtrama en la que impere la cordura y que nos distraiga de los delirios amorosos de Miki. Esa subtrama se llama tu vida y solo está esperando a que dejes de ver este episodio.

¡Atiza! ¡Un jersey rosa!

¡Meiko y el profesor Namura están liados! ¡Qué bombazo! Ya sé que la serie tiene más años que la separación de los Dire Straits, pero os aseguro que no sabía ni papa del tema, así que me he quedado boquiabierto. Vale, puede que el Gnochetti Mágico me comentase algo de esto antes de ver el episodio, pero solo fingía que le escuchaba, así que no lo sé.

Suponiendo que el anime sea fiel al manga, Watatu Yoshizumi, su creadora, debió de pensar en algún momento que el potencial romance entre Miki y Yuu no era lo suficientemente controvertido para captar a todas las lectoras adolescentes y, en un estudiado movimiento de marketing, decidió introducir una segunda relación, igualmente peliaguda y lameluza, entre una alumna de secundaria y su profesor. Más conflicto = más público = más yenes en los bolsillos.

Pero yo me pregunto: ¿No están muy mal vistas las aventuras amorosas entre alumnos y profesores en la vida real? Si Meiko fuera vuestra hija, seguro que no la dejaríais verse con Na-chan. Yo desde luego sé que la enviaría a un convento de hermanas carmelitas por paquetería urgente en menos de lo que tarda la serie en alternar paletas de color, levantaría una empalizada alrededor del convento y, por último, contrataría a un par de docenas de eunucos negros y recios para vigilarla.

Esto también me vale.

Aunque esto de las relaciones románticas sea sobre todo una cuestión cultural (al menos cuando ambos miembros de la pareja son humanos), si partimos de la premisa de que las leyes representan en alguna medida los fundamentos morales de un país, en Japón hay que asegurarse de que tu pareja sea mayor de trece años antes de hacer un home run.

Como nuestra amiga Meiko supera esa edad de largo, en principio cabría suponer que el profesor Namura no corre el riesgo de que lo juzguen por violación estatutaria como al granuja de Errol Flynn, pero lo cierto es que en Japón cada prefectura tiene su propia normativa local, que prevalece sobre la estatal, y en el caso de Tokyo, que es donde se desarrolla la serie, la edad clave para no meterse en un lío es diecisiete años, no trece. Dado que Meiko tiene dieciséis, si esta serie tuviera un ápice de realismo corriendo por su celuloide, lo lógico sería que se armase la gorda. Pero como no lo tiene, supongo que da igual.

Fin del quinto episodio. Ya solo nos quedan 71. ¿No es liberador saber que moriré antes de comentarlos todos?

17 comentarios

  1. Está claro que naciste para reseñar esta serie. Me remito al comentario que hice en tu post anterior, pero como creo que no lo leíste, haré un copiar y pegar:

    Cuatro años pasan en un efímero suspiro. Uno se da cuenta de la futilidad de la vida, de la fugacidad de nuestra mísera existencia. Cada instante que pasa, nos acerca más a nuestro ineluctable final.

    Pero hay un modo de permanecer, de trascender nuestra mortalidad: Construyendo un legado. Algo por lo cual podamos ser recordados, incluso admirados, por las generaciones venideras. Quien puede ingresar por méritos propios en el gran libro de la Historia, deviene inmortal.

    En tu caso, Tipo de la Brocha, has empezado ya, sin darte cuenta, a construir los cimientos de tu legado. Algo que te hará único, pues nadie antaño se ha atrevido a acometer tal misión...

    Nadie ha reseñado jamás, en español, todos los capítulos de Marmalade Boy. Y sé que tú estás capacitado para realizar tan magna obra. Tú puedes desmenuzar la épica epopeya de Miki y Yuu, a todos puedes mostrar sus secretos para regocijo y clamor de la humanidad. A razón de un capítulo por semana, sí.

    Quizá ahora mismo estés pensando que te pido un imposible, una quimera insidiosa, una tortura indeleble... pero si lo logras, la huella que dejarías sería imborrable.

    La cuestión es, te atreves a ser inmortal?

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  2. Que estres por diox.yo por mi parte si creo k puedas llegar a los 120 años,asik no t libras d acabar esta tarea.

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  3. Nuestras plegarias han sido escuchadas. Sabía que ni nos decepcionarías. Me ha encantado tu explicación de dejar e un tío en el banquillo

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  4. La verdad es que tampoco me extraña que Miki este confusa y no sepa a quien elegir, uno es un maltratador y el otro un acosador incestuoso y según las leyes del manga romantico está obligada a quedarse con uno de ellos porque ambos aparecieron en el primer capítulo, no puede pasar de ambos y esperar unos cuantos episodios hasta que aparezca un chico normal que le trate con respeto.

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  5. Hace menos de un año que conozco el blog y, después de leerme todas las entradas, esperaba esta con ansias. Así de triste.

    Bromas aparte, el tema de elegir un beso es muy peliagudo; Miki tendría que elegir al que esté menos tiempo en prisión cuando la ley les caiga por maltratadores y acosadores. Yuu sigue siendo el más normal de la serie y eso no habla precisamente bien de ella xD.
    Las pajas mentales de Miki son dignas de un estudiante de filosofía.

    Al final, has logrado algo insospechado: le estoy tomando cariño a una serie que nunca veré y a unos personajes que nunca entenderé. Salud!.

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  6. Pues no es por nada pero el negocio de Kajima me parece que es un plagio del negocio que tenían Will y Carlton cuando fueron a la universidad en El príncipe de Bel-Air, que era tienda y cafetería. Ahora sabemos porque se fue de viaje a Estados Unidos.

    En cuanto a la serie, no da uno a basto. Violencia de genero, incesto, relaciones intergeneracionales. Luego se quejan de la HBO pero ellos hacen series para adultos. Y ademas, no sufren de distorsiones espacio-temporales ni de personajes lameluzos.

    En fin, has alegrado un aburrido San Valentin a algunas pobres almas como la mía. Te lo agradezco. Y si ves que no vas a poder reseñar toda la serie, haz como George R.R. Martin y nombra a un sucesor!!!

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  7. me extraña que un shojo tan rancio tenga tantos episodios

    pero no tipodelabrocha, es tu mision comentarlos todos y no podrás morir hasta terminarlos, es como una maldición, vi algo parecido en indiana jones o en algún lado

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  8. Me sorprende que haya consultado la legislación de las relaciones en el Japón hasta descubrir que cada distrito tiene su propia reglamentación. Eso solo demuestra su compromiso férreo con esta serie, una señal de que debe continuar y hacer de estas reseñas una costumbre mensual. No olvide que también existe una película que da una nueva perspectiva a todo, una enfermiza.

    Dicho todo esto, gran reseña. Y sí, existen animaciones más melosas que ésta; deje le cuento de una que va de…

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  9. Anónimo: No, no y no. Esa no es la clase de huella indeleble que quiero dejar para la posteridad. Yo pensaba más bien en una estatua gigante de oro macizo que sirva a la vez para recordarme y para reciclar basura. Y aunque no lo creáis, me leo TODOS los comentarios.

    Anónimo: Podrían inventar algo para alargar la vida, que yo me moriría antes igualmente para evitar esta condena.

    DGrumpy: La duda es lo que me ofende. Soy un hombre que respeta sus compromisos, excepto cuando no los respeta.

    Anonimatus: ¿Manga romántico? Esa es una calificación cogida con pinzas, ¿no te parece? Yo lo calificaría de thriller psicológico.

    Nickford: ¿Todas las entradas? ¿Te has leído todas las entradas del blog? Qué valor el tuyo. Ojalá tuviera un premio para ti que no fuera este Sugus de 1998 que guardo en un cajón.

    JoakinMar: ¿Un sucesor? ¿De verdad crees que alguien querrá sucederme en ESTO? Yo soy menos optimista. Más bien pienso que antes atentarán contra mí para detener esta labor, porque está escrito que si yo acabase de comentar todos los episodios de Marmalade Boy, condenaría a la raza humana a la extinción.

    Millus: En algún lado.

    LacraESECEFE: Te quedarías atónito y patidifuso si te dijera la gran labor de investigación que realizo con según qué artículos, incluido estos. Algunos creerán que es perder el tiempo, pero yo estoy convencido de que lo es.

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  10. Si reseñas todos los episodios, los lectores del blog, infinitamente agradecidos, te construirían una refulgente estatua de oro para tu eterno reconocimiento y devoción. Y sí, también podría usarse para reciclar basura, menos el vidrio. El vidrio va en el contenedor verde.

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  11. Nosotros nos divertimos mucho con las locuras de Miki pero me preocupa tu salud mental, es una reseña al año pero puede llegar a ser peligroso. Te puede estallar la cabeza con tanta locura.
    Recuerdo a ver visto muchos capítulos de niño pero ni idea de como acaba, sólo recuerdo que los personajes cambiaban de idea constantemente y la serie se alargaba eternamente.
    Muchas gracias por los momentos de risa, gracias por estos años.

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  12. SI! Por fin merece la pena que llegue el día de San Valentín!

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  13. Jerometa: No estoy abierto a negociaciones.

    Anónimo: Tráeme un millón de firmas y me lo pensaré.

    Mixtli: Mi cordura se ha tambaleado desde el primer episodio. Mientras no me retiren la red de seguridad...

    Anónimo: ¿Y los cuatro años anteriores qué?, ¿no cuentan?

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  14. Leyendo la parte de Kijima...

    -Yo: "vaya pinta de camello no?"
    -ETdlB:"solo podía ser traficante de drogas"

    Gracias, estamos de acuerdo!

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  15. En serio, debes plantearte escribir un libro con tu analisis de todos los capitulos de MB, es necesario y el mundo tte lo agradeceria! YO LO NECESITO!!! Nunca me he reido tanto con algo que forma parte de mi infancia-adolescencia, que sepas que cuesta mucho esperar al 14 de febrero, ten compasión de nosotros los mermeladeros!!!!!!

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  16. "criando gatos que se suicidaban para no morir de pena,,,"

    Simplemente genial (y tristísimo :-D).

    Bueno, ahora toca esperar al próximo San Valentín... y con ilusión, ¡quién lo iba a imaginar!

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