14 de febrero de 2022

Marmalade Boy: Partido de dobles. Me gustan Yuu y Ginta

El título del episodio 12 de Marmalade Boy sugiere una erótica promesa que, por desgracia, su contenido no cumple. Poco me sorprende, porque el 90% de los títulos de los episodios son engañosos y la serie es tan sensual como un calcetín sucio colgado de la oreja. Pero lo que no me esperaba es que el episodio fuera un cero a la izquierda. Da vueltas sobre lo mismo una y otra vez, y no va a ninguna parte ni cuenta nada nuevo; es la procrastinación hecha anime.

Probablemente, si me lo hubiera saltado, ni siquiera el presidente del club oficial de la serie se habría pispado. Y quizá debería haber hecho eso, porque recapitular un episodio como este es un castigo. Si creyera en la reencarnación y en el karma, tendría que pensar que en mi vida anterior fui miembro del Ku Klux Klan y, antes de eso, teniente coronel de las SS. Por lo tanto, tendréis que disculparme si divago. Es mi forma de huir de la horrible, horrible realidad.

"Robando a la luz,

la sombra se arrastra".

Steele, Johnny (1986). Power of the Night. Critters.

Es de noche y Miki escribe en su diario:

"Querida Meiko...".

Por si sois nuevos en esto, me parece oportuno aclarar que el diario de Miki no se llama Meiko. Meiko es la mejor amiga de Miki. Por lo tanto, lo que deberíais preguntaros es por qué Miki se dirige a ella cuando escribe en su diario. ¿Es la primera vez que lo hace o ya ha pasado en episodios anteriores?

Quizá podría responder a esa pregunta si no me hubiera gastado una fortuna en terapias para bloquear mis recuerdos sobre la serie. Además, dudo que haya alguien que se lea estas entradas para profundizar en la fascinante y compleja mitología de la serie. De hecho, apuesto a que la mayoría de vosotros las leéis esperando el momento en que esta fantasía hiperglucémica me provoque un infarto cerebral. ¡Ilusos! ¿Acaso estaría escribiendo esto si tuviera cerebro? Quien ríe el último ríe mejor.

Miki, siempre ajena a mis digresiones, escribe que mañana sus padres regresarán de su viaje a Hawái, donde, según mi ritmo de publicación, llevan ya tres años, es decir, una cuarta parte del tiempo que llevamos nosotros siguiendo la serie. Esto equivale, a su vez, a cuatrocientos ochenta años en el infierno.

"Pasar estos días con Yuu ha sido muy divertido", continúa Miki, rememorando probablemente el momento en el que se despertó semidesnuda en la cama y pensó que Yuu había abusado sexualmente de ella. "Pero...".

Pero hace apenas un rato (un año para nosotros), Ginta le dio a elegir entre Yuu y él. ¡Qué dilema! Es más, le juró por Santa Sara que si lo elegía a él, daría calabazas a Arimi.

Ah, sí, casi me había olvidado de que Ginta mantiene una relación romántica ficticia con Arimi para socavar el inexistente noviazgo de Miki y Yuu a golpe de celos. Esta serie es peor que un cáncer colorrectal.

"Si me eliges a mí en vez de a él, no volveré a ver jamás a Arimi", oye Miki repetir a Ginta en sus pensamientos.

La chica reposa la cabeza en su diario.

"No sé qué hacer", dice, afligida. "No encuentro ninguna respuesta".

Claro, bonita. Los demás, en cambio, tenemos todas las respuestas. Por eso yo estoy escribiendo esto.

Ojalá se le quede pillada la oreja en una anilla.

A la mañana siguiente, Miki va escondiéndose por las esquinas del instituto.

"Ojalá no esté Ginta", dice. "Me da miedo verle".

En todo el tiempo que llevo escribiendo recapitulaciones de Marmalade Boy, este es el primer episodio que he visto acompañado. Debería haberme dado cuenta antes de que es mejor tener a alguien cerca si voy a exponerme a la clase de estímulos que me hacen mirar hacia la ventana abierta con anhelo, pero nunca es tarde si la dicha es buena. En esta desventura me acompañó una amiga (la llamaré Hermenegilda para proteger su identidad) a la que considero una connoisseur de la serie. Para vuestra tranquilidad, no está ingresada en un hospital psiquiátrico ni nada parecido.

Desde que le hablé de estas entradas hace ya unos cuantos años (esperaba inútilmente que reconociera un grito de socorro en mis palabras), Hermenegilda se toma la molestia de revisarlas antes de que las publique para velar por mi salud mental y, sobre todo, para asegurarse de que no son especialmente ofensivas para ninguna mujer con dos dedos de frente, sino que ofenden a todo el mundo por igual, con independencia de su género, raza, religión, afiliación política o serie Super Sentai favorita.

El caso es que cuando estábamos viendo este episodio y Hermenegilda oyó a Miki decir que Ginta le daba miedo, se giró hacia mí con cara de circunstancias y me dijo: "A ver qué chistes haces con eso".

"GRFFFFF", le contesté yo, porque estábamos cenando y en ese momento tenía media hamburguesa en la boca.

Con algunos temas hay que andarse con pies de plomo, y este episodio pasa por ellos con una recurrencia patológica. No problemo. Los sortearé con mi sutileza habitual.

De vuelta al episodio, Miki tira un dado de veinte para comprobar si puede moverse con sigilo y le sale un uno, así que la ven hasta los miopes daltónicos con un parche en el ojo.

Ginta la sorprende por la espalda. Ella se sobresalta y le aparta la mirada, recordando el momento en que le declaró sus sentimientos. Una negrura insondable engulle el instituto, y Ginta se convierte en el Señor Negativo.

Marmalade Boy, redefiniendo la normalidad desde 1994.

Incapaz de afrontar el encuentro con este villano de tres al cuarto, Miki echa a correr como si se hubiera dejado el horno encendido. Ginta la persigue.

"El tigre, que caza generalmente al acecho, puede realizar también persecuciones sin emplearse a fondo, pero tratando de acosar a la más grande de sus presas para fatigarla y quizá conducirla a un callejón sin salida", narra la voz en off de Félix Rodríguez de la Fuente.

Miki, que no mira por dónde va, choca con Meiko y Yuu en las escaleras, provocando que se les caigan los papeles que llevaban encima. Miki se disculpa, pero sigue corriendo y no les ayuda a recogerlos. Espero que no pierdan ni un solo papel, porque podrían ser las firmas para pedir la dimisión del primer ministro Morihiro Hosokawa por su pésima gestión de la crisis de SpaceGodzilla.

Ginta observa en silencio.

¿Inquietante? ¡Qué va!

Más tarde, superado este terrible trance, Miki se sienta con Meiko en la terraza de palacio.

(Nota del autor: Sé que el instituto Torio no es oficialmente un palacio y que he hecho el mismo chiste sobre su ostentosidad cada vez que sale, pero estoy convencido de que si Luis XIV lo hubiera visto, no se habría aguantado las ganas de inaugurarlo. Permitid que me dé el gusto.)

Meiko termina de leer las últimas páginas del diario de Miki y levanta la cabeza para mirar a su amiga.

"Qué fuerte", dice.

Ahora ya sabemos por qué al principio del episodio Miki se dirigía a Meiko cuando escribía en su diario. La cuestión es por qué porras no le cuenta sus disyuntivas amorosas en persona si las dos van al mismo instituto y pasan más tiempo juntas que Ash y Pikachu.

A mí se me ocurren dos opciones: la primera, que Miki haya sido víctima de una maldición que le impida hablar de asuntos románticos con otras personas; y la segunda, que sea una cretina sin fronteras. Y no me vengáis con que a esa edad no es una conducta tan rara, porque eso solo confirmará que mi segunda suposición es la correcta. He sido adolescente.

¿Decías algo, Miki?

"Me pide tan de repente que me decida entre él y Yuu que, la verdad, no sé qué hacer con algo así".

No puedo decir que haya pasado por su situación, pero entiendo perfectamente su dilema. Por un lado, se siente fatalmente atraída por Yuu desde que se conocieron y podría ser su media naranja. Pero, por otro lado, el hecho de que Ginta le dé miedo y le provoque el impulso irrefrenable de huir de él no es necesariamente una mala señal. Es más, algunos expertos lo considerarían un indicio inequívoco de que Ginta es la clase de persona con la que se puede construir una gran relación. Expertos en el bienestar de los cultivos de hortalizas, principalmente.

"Miki, lo único que hay aquí escrito es: 'En la casa de los Koishikawa-Matsuura, el fallecido Kachan espera soñando'. Y esta nueva tinta de color rojo huele a metal".

Una voz pide por megafonía que "Koishikawa, de la clase 2º B" se presente en la sala de profesores. ¡Esa es Miki! ¿Se habrán dado por fin cuenta de que su talento está desperdiciado en la escuela y le van a proponer que trabaje como mujer bala en el circo? Para lo que hay que proteger dentro de ese coco, ni siquiera necesitaría casco.

En la sala de profesores, la profesora Momoe le dice a Miki que va a representar al instituto en el torneo de tenis. Debe de referirse, deduzco, al torneo de tenis que se celebra a conveniencia del guion siempre que la trama se estanca.

Miki jugará contra el Sakaki Gakuen, que es casualmente el instituto al que va a Arimi.

Al oír la noticia, Miki se abstrae de todo lo que la rodea y se sumerge en su mundo de delirios románticos para recordar otra vez las palabras de Ginta:

"Si me eliges a mí en vez de a él, no volveré a ver jamás a Arimi".

Solo llevamos tres minutos de episodio y ya hemos oído lo mismo dos veces. Se nota que tienen mucho que contar.

Sin embargo, una nueva duda asalta ahora la cabeza de chorlito de nuestra protagonista: Ginta dijo que por ella estaba dispuesto a dejar a Arimi, pero ¿qué pensará Arimi de eso?

VEAMOS, aun suponiendo que Ginta y Arimi estuvieran liados de verdad, que no es el caso, ¿alguien me puede explicar por qué carajo debería importarle a Miki lo que piense Arimi? ¿Qué es lo que cree que va a decirle si Ginta decide plantarla? "No, mira, ya sé que Ginta te comentó que si lo elegías a él, cortaría conmigo. Pero se olvidó de preguntarme qué pensaba yo y va a ser que no, así que seguimos juntos".

¡Las relaciones no funcionan así! ¡NI SIQUIERA LAS FALSAS!

Mientras intento abrir el bote de Trankimazin®, Miki abandona la sala de profesores y se apoya contra la puerta con la mirada puesta en el infinito.

"Mi cabeza está demasiado ocupada pensando en Ginta". Lo de pensar es un decir, ¿no? "Y encima ahora tengo que representar al instituto en un partido de tenis. Estoy muerta de miedo".

Las razones por las que sigo escribiendo estas entradas son uno de los grandes misterios incognoscibles del universo, pero una parte de mí quiere pensar que ayudan a otras personas a contemplar su vida con perspectiva. Pensadlo bien, ¿son vuestras inquietudes realmente para tanto? No importa lo que os preocupe, ya sea vuestra salud o la de un ser querido, vuestra estabilidad económica o el inexorable declive de la civilización occidental. Comparaos con Miki. La pobre tiene que elegir quién le gusta más y además jugar un partido de tenis. Eso sí que es un drama.

"Y no lo olvides, Miki: en este partido no nos jugamos absolutamente nada".
Reacción moderada y circunspecta.

Sumida en el desasosiego, y aun a sabiendas de que las leyes de la construcción dramática precipitarán su encuentro con Ginta, Miki se dirige a la pista de tenis para entrenar.

"Es extraordinario el alerta con que los ciervos se mueven cerca de la selva cuando perciben o adivinan el tufo de los grandes gatos", dice la voz en off de Félix Rodríguez de la Fuente.

Y, en efecto, allí está Ginta, que al parecer también ha venido a entrenar solo, porque esa es la forma en la que se entrenan los jugadores de tenis en Japón. Desde luego eso explicaría por qué Japón ha ganado un total de cero medallas de oro en tenis en los Juegos Olímpicos desde 1912.

Nada más ver a Ginta, Miki se da la vuelta para salir corriendo, pero él la detiene de un grito:

"¡NO TE VAYAS!".

Miki se queda paralizada.

"Quédate, por favor", dice Ginta, rebajando el tono para no llamar la atención del servicio de prevención del acoso escolar.

"Cuando caza ciervos, el tigre camina muy despacio. Espera sorprender a algún individuo quizá disminuido que ha encamado en el borde de la selva", dice Félix Rodríguez de la Fuente.

Miki se gira lentamente, abrazando con fuerza su raqueta de seguridad de la marca Yonex® (espacio publicitario), y entonces... y entonces...

¿Y entonces qué?

Y entonces ya es de noche y Miki está de vuelta en su casa, sirviendo un café con expresión distraída.

Cada vez que no sepa qué decir, utilizaré esta imagen.

Tranquilos, que no vamos a perdernos nada.

Mientras Miki está en la cocina, su mente la retrotrae al encuentro con Ginta que el episodio acaba de interrumpir hace menos de diez segundos con la intención de despistarnos y crear suspense y drama. Los expertos en narrativa audiovisual suelen referirse a este recurso como p*** mierda.

En este flashback gratuito, Ginta exige a Miki una respuesta, y ella le responde que tendrá que esperar a que acabe el partido porque necesita más tiempo. Él le contesta que de acuerdo, pero que después de eso no esperará ni un segundo más, ni un segundo más, ni un segundo más...

El eco dramático está en el episodio, no es cosa mía.

Si un tío se pone intenso, raquetazo y tentetieso.

De vuelta al presente, Miki oye a Yuu preguntarle desde el salón si todavía no está listo el café (mira tú el señorito) y se da cuenta de que, mientras se dedicaba a tener flashbacks, la taza ha rebosado. ¡Y ahora está empapando la encimera! ¡El festival del humor!

"¿Es que ni siquiera sabes hacer bien el café?", la reprende Yuu minutos después, cómodamente repantigado en el sofá mientras se bebé la infusión que le ha preparado Miki.

Ella le pide perdón. Y perdón no significa que le estampa la cafetera en el cogote y luego le incrusta la cabeza en el molinillo de café. Perdón significa que se disculpa por no haber desempeñado adecuadamente sus funciones domésticas.

Yuu, que es un caradura y un machista pero no de un ceporro integral, nota que a Miki le preocupa algo. Solo ha tenido que ver a la chica hecha una empanadilla desde que huyó a toda prisa de Ginta para percatarse de que algo anda regular en su enmarañada mente femenina. Qué intelecto preclaro el suyo. 

Pero antes de que Yuu consiga sacarle una confesión, los padres de ambos llegan a casa disfrazados como si vinieran del rodaje de Corrupción en Miami (porque no tienen vergüenza ni la conocen) y se sientan con ellos para contarles su viaje. Si empiezan a sacar diapositivas, juro que me clavo el cepillo de dientes eléctrico en un ojo y el irrigador en el otro, y los enciendo a máxima potencia.

Miki, sin embargo, no presta atención a las historias paternas sobre atardeceres románticos en la playa, porque tiene grandes pesares. A ver si adivináis qué le preocupa ahora. Os doy tres opciones: a) el incremento de accidentes en bicicleta en los núcleos urbanos, b) la controvertida relación lésbica entre la Guerrero Urano y la Guerrero Neptuno, y c) lo de Ginta.

El primero en acertar la respuesta será el último en ser aniquilado cuando el dios-monstruo Kachan despierte y descargue su ira sobre la Tierra.

En el camino desde el aeropuerto hasta su casa no quedó ni un espejo de una pieza.

Miki y Yuu deciden ignorar a sus padres, porque el rollo legal de que los hijos deben "obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre" está sobrevalorado, y suben a sus respectivos cuartos.

En las escaleras, Yuu le sugiere a Miki que pase la noche en casa de Meiko, porque cree que le vendría bien desconectar. Ya no sabe qué hacer para librarse de ella y poder jugar tranquilamente a la Super Famicom.

"Hay cosas que es mejor contárselas a los buenos amigos en lugar de escribirlo en un diario", dice el chaval, ajeno a las reglas gramaticales más elementales, pero con el apoyo visual de un fondo anaranjado y burbujeante.

Ante esta (discutible) muestra de preocupación, la papanatas de Miki se queda mirando a Yuu como si fuera el mismísimo Buda Gautama domando a un elefante intoxicado.

¡Beba Fanta! ¡Qué fantástico refresco! ¡Da gusto tener sed!

Por suerte, Meiko es tan buena amiga que no parece importarle que Miki se presente en su casa de sopetón para planchar la oreja. Dice que sus padres están fuera, y, dado que las cortinas no están echadas, es evidente que tampoco había quedado con el profesor Namura.

Como el espectador medio de la serie tiene el cociente intelectual de una acémila silvestre y necesita que le expliquen y repitan todo constantemente, Miki pone al día a su amiga sobre su último encuentro con Ginta.

"Puede que te suene duro lo que voy a decirte, pero parece como si quisieras escapar de Ginta", responde Meiko.

Creo que la chica es tan avispada que podría ver el principio de En busca del arca perdida y pensarse que Indiana Jones corre delante de una roca gigante por deporte.

Miki se echa a llorar y Meiko le seca las lágrimas con el dorso de la mano. Qué tierno. Luego se van a dormir las dos juntas. En la misma cama. Bien abrazaditas.

Esto me recuerda a aquel episodio de Los Caballeros del Zodíaco en el que Shun cuchareaba a Hyoga para darle calorcito con su "cosmos".

Dato verídico: las dos roncan como morsas asmáticas.
"No seas tonto, Hyoga, que te va a gustar. Y así te quitas ese complejo de Edipo que tienes".

A la mañana siguiente, en el instituto, Ginta vuelve a encararse con Miki sin que parezca importarle que Meiko esté delante.

Con el ceño fruncido, más serio que las estatuas guardianas del templo de Todaiji, Ginta da un paso al frente, rompe la burbuja de espacio personal de Miki y la agarra fuertemente por los hombros. Yo empiezo a recitar las tablas de multiplicar al revés para mantener mi cordura.

"¡Oye, Ginta, haz el favor de dejarla!", interviene Meiko.

¡Saca el espray de pimienta, Meiko! ¡El espray de pimienta! ¡A los ojos! ¡A los ojos!

"A partir de ahora, vamos a hacer un entrenamiento cada mañana", declara Ginta. "No pienso permitir que pierdas".

Ah, así que era eso. No deberíamos prejuzgar a nadie solo porque sea un indeseable con antecedentes de maltrato.

Miki, naturalmente, está encantada con la idea de pasar más tiempo con Ginta y acepta la propuesta sin pensárselo dos veces

¿Cómo no iba a estar encantada? ¡No es que lleve MEDIO EPISODIO intentando esquivar a Ginta!

¡¿Y POR QUÉ DIANTRES NO CONSIGO ABRIR ESTE BOTE DE ANSIOLÍTICOS?!

Ay... La culpa es mía por esperarme un mínimo de coherencia de una serie que lleva la palabra mermelada en el título.

A estas alturas, el montaje de entrenamiento es tan inevitable como mi locura transitoria, pero al menos os lo puedo describir con facilidad y ahorrarme tiempo. Sencillamente pensad en los montajes de películas como Flashdance, Contacto sangriento o Rocky IV... y restadles la música alentadora, la emoción creciente y cualquier vestigio de cualidad inspirativa.

No obstante, entre drives y reveses, Miki deja esta frase para la posteridad:

"Puede que [Ginta] sea algo brusco, pero es así como muestra su afecto".

Ahora mismo noto la mirada de Hermenegilda clavada en mí. Me escudriña intensamente desde el pasado y sé lo que piensa. Por eso, voy a seguir avanzando con la historia e ignorar esa última cita.

No hay nada que no sea espantoso.

De acuerdo, la historia es insoportable, pero al menos los dibujos son bue-... No he dicho nada.

Tras lo que suponemos han sido varios días de entrenamiento intensivo, Miki está en casa viendo un partido de tenis profesional en la tele cuando Yuu se le acerca y le pregunta que qué hace, que si está soñando despierta. Solo porque tus ojos ocupen el 25% de tu cara no significa que tu cerebro sea capaz de procesar las imágenes que le llegan y sacar conclusiones lógicas.

"Me preparo para el partido de mañana", responde Miki. "Es entrenamiento mental".

Para entrenamiento mental el que necesito yo 364 días al año para soportar esta calamidad oligofrénica.

Yuu le dice que parece que esté intentando huir de la presión del partido. Miki reacciona como si fuera verdad y la hubiera pillado.

No voy a fingir que entiendo de qué están hablando. Honestamente, tendría menos problemas para comprender a una forma de vida basada en el silicio.

"Ya que mañana va a ser tu primer y último partido oficial, ¿por qué no vamos a que te compres ropa de tenis nueva?", sugiere Yuu.

Miki le llama borde y Yuu remata la jugada:

"No te enfades, que te pones muy fea. Y arréglate, anda, que nos vamos".

Y no hay más que hablar. Yuu la agarra por el brazo y la arrastra fuera del salón.

A lo mejor os parece una teoría descabellada, pero ¿es posible que todas las desigualdades que existen y han existido a lo largo de la historia entre hombres y mujeres sean consecuencia de la devastadora onda expansiva provocada por el machismo reconcentrado de esta serie? ¿No podría una fuerza de tal magnitud propagarse a través del espacio-tiempo y alcanzar eras pasadas y futuras? Yo creo que sí, pero hace ya rato que se me tostaron tres de las cuatro neuronas que sobrevivieron al episodio anterior y estoy escribiendo por inercia.

El tic en el párpado de Miki me representa.

Es hora de otro montaje, pero este de compras. Solo podría disfrutar más de una escena así si de fondo sonase Material Girl y alguien me echase sosa cáustica en los ojos.

Mi esperanza de vida se acorta por momentos, así que iré al grano: Miki compra más de lo que necesita, Yuu acaba cargado de cajas y, cuando ella le propone ir a comer algo, él le dice que la invita para "celebrar por adelantado tu derrota".

"¡Pues no pienso perder!", protesta Miki.

"Ya lo creo", dice Yuu, sonriendo. "Con ese ánimo que tienes es imposible que pierdas".

En ese instante, Miki tiene una epifanía.

"Ya veo", reflexiona para sus adentros. "Me saca de mis casillas para que luego esté más relajada".

Correcto. Y Ginta es brusco con ella porque esa es su forma de mostrarle afecto.

En serio, Miki necesita atención psicosocial inmediata, y yo, volver a concentrar mi atención en series cucas e inocentes como The Witcher.

Qué chuli es la persuasión coercitiva.

El partido se celebra en las pistas del instituto Sakaki Gakuen, cuyas instalaciones son tan humildes y modestas como las del instituto Torio. Después de todo, ¿qué instituto que se precie no tiene pistas de tenis, club hípico, aeropuerto privado y plataforma de lanzamiento espacial? El instituto al que yo iba era más o menos igual. El bedel tenía que asegurar los pasamanos de las escaleras con esparadrapo cuando venía el inspector de seguridad, pero, por lo demás, puro lujo. Incluso teníamos algunos retretes que no rebosaban.

Para animar a Miki, que está practicando su drive con una pelota imaginaria (como su inteligencia), Ginta le grita desde la grada que si lo hace tan bien como en los entrenamientos, no perderá. Podría decirle que ganará en lugar de que no perderá, pero se trata de Ginta; ya es una suerte que Miki no esté en la mesa del forense.

En ese momento, llega Tsutomo y, encarándose con su primo, revela que ha entrenado personalmente a la rival de Miki para vengarse por la derrota sufrida en el torneo masculino.

En un anime de temática deportiva, esa declaración tendría peso en la trama y generaría un conflicto; pero en este esperpento de serie solo es una excusa para que Ginta y Tsutomo se enfrasquen en una discusión ridícula con fines humorísticos. En mi caso, ese humor es el acuoso, que me bulle en los ojos porque me están calentando la cabeza.

¿Hace falta que discutan tanto para probar su ignorancia?

Mientras esos dos indigentes mentales prodigan vergüenza ajena, una chica anónima del Sakaki Gakuen ve a Yuu, cancela inmediatamente su pedido de lubricante íntimo y avisa a una compañera para que no se lo pierda.

"Eh, mira, ¿a que ese chico está como un tren?".

"¡Ostras! ¡Qué bueno está el tío!".

Y, de repente, como si de una mente colmena se tratase, seis chicas forman un círculo alrededor de Yuu y lo bañan en preguntas impertinentes y halagos baratos. Mosconas y mermelada. Todo cuadra.

Miki oye el alboroto desde la pista, se gira para ver qué pasa y, ¡BAM!, recibe un bolazo en el cogote.

Je, je, je, je, je, je...

¡JE, JE, JE, JE, JE, JE!

¡¡JEJEJEJEJEJEJEJEJEJE!!

¡¡¡MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!

Voy a memorizar esta imagen para recordarla en los momentos difíciles.

Como es imposible que Miki salga más tonta de esta, el partido comienza por fin. Ya era hora. A ver si podemos dejarnos de melodramas y centrarnos de una vez en... No, parece que no.

Dentro de una de las aulas, otra estudiante de marca blanca avisa a Arimi de que ha venido "un chico del instituto Torio que está como un queso". Esa es la auténtica sororidad y no la que se demuestra animando a una compañera el día del torneo.

En la cancha, ajena a esa circunstancia, Miki gana el primer servicio. Incluso en este universo desquiciado, las leyes de la probabilidad exigen que algo se le dé bien. Si no puede ser hacer café, elegir pareja o controlar el riego sanguíneo al cerebro, el tenis tendrá que ser.

"¡Ginta! ¡Yuu!", llama una voz familiar a lo lejos.

Los aludidos se giran y ven a Arimi corriendo hacia ellos con su sonrisa más dulce.

Si vuestros niveles de glucosa en sangre eran normales, lo siento. Ahora tenéis diabetes tipo 2.

Arimi coge a Ginta del brazo y le regaña sin enojo por no haberle dicho que venía a su instituto. Tsutomo, que está prendido de ella, exige a su primo que la suelte. Para ganarse el corazón de una chica, nada funciona mejor que cosificarla delante de su (presunto) novio.

Obviamente, todo este circo distrae a Miki, que, por tercera vez, recuerda las palabras de Ginta:

"Es el arma de combate definitiva multiuso, un androide artificial creado por el hombre: un Evangelion. Y esta es la Unidad 1, construida en el más absoluto secreto. La última esperanza de la humanidad".

¿No era eso?

Miki se queda inmóvil, con la cabeza en otra parte, y su rival gana el primer punto del segundo set con un ace. Desde la grada, Ginta le grita que deje de pensar en las musarañas y espabile. Miki le da la razón y vuelve a concentrarse en el partido.

"Debo hacerlo bien", se dice a sí misma. "Si no, decepcionaría a Meiko, a Yuu y a Ginta, que me han apoyado tanto".

Eso no es verdad. No te pueden decepcionar cuando no tienes ninguna expectativa.

Miki se imbuye de espíritu deportivo y gana el juego, el set, el partido, los cuatro títulos del Grand Slam y un vale para un perrito caliente y un refresco en El Perro Fantástico.

Podría ser el fotograma de una serie buena, pero no lo es. 

Concluido el partido con la victoria del instituto Torio, los alumnos vuelven a sus casas.

En una calle poco concurrida, el reparto principal al completo está esperando a que se ponga el semáforo en verde para cruzar un paso de peatones. Ojalá vivir otros sesenta y cuatro años para terminar de recapitular la serie y seguir compartiendo con vosotros momentos tan emocionantes como ese.

Durante la espera, Ginta reprende a Miki por haberse despistado un segundo durante el partido.

"Rayos", dice (juro que lo dice). "Hubo un momento en el que me pusiste muy nervioso. ¿Es que no sabes mantener la concentración? ¿Acaso no te he enseñado?".

¿Quién no querría tenerlo como pareja? ¡No os peléis por conquistarlo!

Es un alivio que Miki siempre pueda contar con su mejor amiga Meiko para apoyarla. O al menos lo hace hasta que esta le recuerda que aún tiene que darle una respuesta a Ginta. Nadie va a dejar que disfrute de su triunfo, ¿verdad?

El semáforo se pone en verde e, inmediatamente, pierdo el poco interés que pudiera tener en la trama. El monigote que se ilumina para indicar a los peatones que pueden cruzar capta toda mi atención. La figura consiste en un hombre achaparrado caminando. Un hombre achaparrado. ¿Veis por dónde voy? ¡Su fisonomía no representa a ninguna persona que hayamos visto en la serie!

No puede ser una casualidad. Esto tiene que tener algún significado y yo pienso desentrañarlo.

¿Son los personajes que protagonizan esta serie el eslabón siguiente en la evolución de la especie humana? ¿Es esto el futuro? ¿Pertenece el semáforo a una era pasada en la que la fuerza de la gravedad era mayor?

Este es un misterio que comparto con vosotros para que me ayudéis a resolverlo.

Estamos viajando hacia una dimensión distinta a la del mundo de la visión y del sonido, el reino maravilloso de la imaginación: la Dimensión Desconocida.

Mientras cruzan la calle, Arimi se agarra como una garrapata al brazo de Ginta y le invita a ir a un rato a su casa. Es lo más insinuante que he oído desde que Burger King me mandó una notificación al móvil avisándome de que había campesinas calientes en mi zona.

Como de costumbre, Tsutomo se entromete y, para no dejar a Arimi a solas con su primo, dice que él también va (si tienes el pelo de color lila, la normalidad es la excepción); pero Arimi lo manda a paseo y se arrima todavía más a su novio de pega.

Ginta se queda parado, sin saber qué decir, y mira a Miki con gesto interrogante. Ella también se ha detenido y observa confundida a la pareja desde la mitad de la calzada.

Arimi tira de Ginta y lo lleva en dirección a su casa. Miki sigue mirándolos de hito en hito, sin moverse. En la acera contraria, Meiko y Yuu la llaman. Ella se queda donde está, mirando a uno y a otro lado. Yo también miro del reloj a la pantalla y de la pantalla al reloj. No sé cuánto tiempo durará el semáforo en verde, pero como Miki se quede ahí mucho rato, le va a pasar lo que a Brad Pitt al principio de ¿Conoces a Joe Black?

El episodio acaba con una imagen simbólica.

La imagen simboliza los agujeros del cinturón metafórico con el que me flagelo al ver la serie.

Fin.

Sé que aún estamos superando una pandemia, pero ¿sería mucho pedir que el fin del mundo llegase antes del 14 de febrero de 2023? Ya conquistamos el espacio e inventamos las patatas fritas rizadas. Hemos tocado techo. No hace falta que vivamos tantos años como los dinosaurios.

← Episodio anterior       Episodio siguiente →

34 comentarios

  1. Todavia no me lo leí, pero vengo aqui a dejar constancia de mi petición anual: Podias hacer uno a la semana o algo así, no Brocha?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué digo yo... que siendo "Todo ello hace que sea recordada como uno de los más famosos y mejores animes que se han realizado junto a otros clásicos manga de otros géneros como "Dragon Ball Z" o "Sailor Moon". Dentro de la animación de género romántico es uno de los máximos exponentes. "

      Lo mejor sería que te quitarás de encima esto rápido, que todavia te quedan 64 años para terminar, mejor 64 semanas... :P

      Eliminar
    2. ¡Pobre Brocha! Es la entrada del año, espero que esté sin demasiadas secuelas. Me encantaría leer algo así de la nueva temporada de Dexter, a ver qué le ha parecido y qué os pareció a vosotros !!!

      Eliminar
    3. Chubasco: Difícilmente podría escribir una entrada como esta a la semana. No digo ya sobre Marmalade Boy, que a veces requiere un esfuerzo extra por los daños cerebrales que sufro en el proceso, sino en general. Entre pitos y flautas, este tipo de entrada me lleva más de veinte horas de mi tiempo libre. Veo el episodio al menos un par de veces, veo escenas concretas hasta la saciedad, escribo, hago capturas de imagen, creo los gifs animados, me documento para incluir referencias que nadie va a pillar, revisar, etc. Me gusta mucho escribir, pero no es lo único que me gusta hacer con mi tiempo libre.

      Anónimo: No he visto ni un solo episodio de Dexter. Salvo que hablemos de El laboratorio de Dexter.

      Eliminar
  2. En un mundo de gente cada vez más gorda, los muñecotes del semáforo son unos palos que andan. En un mundo de palos que andan, los muñecos del semáforos deben de ser gordos, por pura lógica.

    Los padres vienen muy poco morenos para haber estado varios días en Hawai. Estos no han salido de la habitación del hotel.

    ¿Dos imágenes de personajes con piernas de grosor normal, en lugar de patas de insecto como llevan toda la serie? Al responsable de esa animación le debieron echar tras el episodio por no seguir la estética. Si al menos hubiese puesto fondos estrambóticos con borregos saltando por el fondo se lo hubiesen perdonado..

    La última imagen, metáfora perfecta de un semáforo: rojo para la falsa pareja (con ellos no puede haber nada), vede para los otros dos (con cualquiera la prota mojaría, fijo), y ese amarillo anaranjado ámbar para la sosa (o pisas el acelerador y pasas de ella, y frenas y te cagas en too esperando a que se ponga interesante/verde).

    En fin, toca esperar otro año a menos que le toque un euromillón al señor de la brocha y nos abandone, lo primero que llegue.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo del semáforo que dices... tiene sentido.


      En efecto, el grosor de las piernas en algunas escenas es diferente, casi diría que normal, sobre todo para los estándares del anime y de esta serie en particular. Escribí un párrafo sobre eso en algún momento, pero lo borré. Seguro que era genial.

      Eliminar
  3. ¿Pero cómo puede ser tan turbia esta serie? Y peor aun, ¿cómo es que la veíamos sin darnos cuenta hace 20 años? Si los recuerdos que yo tenía de Ginta es que era un tío majo...Ahora me siento fatal.

    Mi psicólogo imaginario me dice que la mejor forma de dejar de sentirse mal es hacer que otro se sienta aun peor, así que te diré que he visto una errata en el texto en una "ó" que no debería ir acentuada, pero no te voy a decir dónde para que tengas que dedicar aun más tiempo a esta entrada.

    ¿Y por qué en la primera imagen la barbilla de Miki tiene como patitas de insecto?¿Es la coleta?¿Es una princesa enana?¿El siguiente paso evolutivo tras la espaguetización es la cucarachización?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por suerte, localicé la errata rápidamente. ¿O no? Puedes comprobarlo tú mismo, si te acuerdas de dónde la viste. Je, je, je.

      Ahora no puedo dejar de verle una barba de cuatro pelos a Miki en la imagen. Gracias.

      Eliminar
    2. Maldito. ¡Por supuesto que no me acuerdo!

      Eliminar
  4. Me parto con la pedazo de mierda de episodio jajajajaja. Muchas gracias por tu contribución anual a la humanidad. Nunca decepciona

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. El episodio no tiene mejor opinión de sí mismo.

      Eliminar
  5. Un año más y regresamos a las historias de amor, locura y muerte. Bueno, al menos de locura y deseos de morir; el amor debería aparecer en cualquier momento, ¿no?

    Lo del semáforo es evidente: en un mundo de spaguettis humanos, lógicamente los estándares de belleza deben dirigirse hacia lo imposible y el monigote representa un canon idealizado de características físicas inalcanzables.

    Al menos estas entradas sirven para recordarme que hoy es 14, que si no hubiera sido como cualquier otro día (Spoiler: hoy va a ser como cualquier otro día; bueno un poco mejor que cualquier otro día porque hay entrada en el blog).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi canon idealizado desde luego lleva sombrero. Me cuadra tu teoría.

      Si estas entradas mejoran el día de alguien, aunque solo sea un poquito, ya me compensa la pérdida gradual de cordura. Creo. ¿Creo?

      Eliminar
  6. Mucho ánimo ya solo te quedan 64 capítulos casi una temporada de los masters del universo, si Miki fuera a Eternia sería una amenaza mucho peor que Hordak y Skeletor juntos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con su intelecto menguado, Miki no desentonaría entre los esbirros de Skeletor.

      Eliminar
  7. Firgen santa...

    Osea, es decir, me refiero a que...

    Madre mía...

    PD: Me he acordado del día que es al ver esta entrada, un romántico de pura cepa, yo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo tengo San Valentín presente por estas entradas. Si no fuera por eso..., ¿sería más feliz?

      Eliminar
  8. Supongo que para los Reyes Magos pides cada año una caja XXL de Tranquimacines para combatir la ansiedad de que se acerca la fecha de tu tortura voluntaria anual. Como han cambiado las cosas en dos décadas. Hoy en día acabaría cancelada en dos semanas por machista y tóxica. El mundo avanza, por suerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En algunas cosas hasta avanzamos a mejor, por increíble que parezca.

      Eliminar
  9. Un triángulo amoroso con sesgos incestuosos cuya definición depende,o no, del resultado de un intenso partido de tenis que se desarrolla en paralelo y en el que ninguna de las partes tiene el mas mínimo interés.

    No sé, creo que resumí el capitulo bastante bien

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me parece un resumen acertado. Podría ser la sinopsis oficial.

      Eliminar
  10. BIEEEEN llegó el artículo anual
    Tienes razón en que la serie es rara rara pero me encanta leer tus comentarios y apreciaciones 😂 un beso y mis deseos de que el resto de la jornada sí haya sido agradable 😘

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oh, la jornada de publicación suele ser agradable, sobre todo cuando empiezan a llegar comentarios. Son todas las jornadas precedentes, durante las que tengo que escribir la entrada, las que se llegan a hacer insoportables. Esta vez he ido justito con las revisiones.

      Eliminar
  11. La verdad es que entre la serie y tus comentarios estoy aprendiendo un montón de cosas sobre relaciones románticas y relaciones humanas en general, gracias, supongo.

    Mi norma general con la gente que me pone ultimátums del estilo "yo o tal cosa" siempre escojo "tal cosa" como esa vez que me quedé con un saco de escorpiones, que risas.

    ¿La razón para escribir estas entradas no es la presión de los comentaristas del blog? Si solo tienes que escribir un solo post al año que sea el especial de San Valentín, pero mejor si escribes más, muchos más.

    ¿Lo de la relación lésbica de las guerreras de Sailor Moon es cierto? No es que me interese personalmente, es para un amigo. Lo de las bicicletas sí que me preocupa a mí.

    Por suerte esta serie tuvo poco éxito y, por lo tanto, las malas influencias machistas no las vio prácticamente nadie...

    Retretes rebosantes es señal de opulencia porque denota que os sobraba agua, mucha más que un simple aeropuerto.

    Gracias a este dulce momento creo que soy el primer caso de diabetes tipo 1 y tipo 2 a la vez, soy especial!

    Tengo una teoría que explica el semáforo. Yo opino que el semáforo es normal, y que, en cambio, los personajes de la serie son todos alienígenas, por eso no tienen forma humana sino de perchero, y por eso no usan la lógica humana sino la lógica extraterrestre.

    PS: Como va la recapitulación de la segunda temporada de Witcher?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ni yo mismo sé por qué escribo estas entradas, pero vamos a pensar que el equilibrio del universo depende de ello.

      ¡Por supuesto que la relación lésbica es cierta! También lo son otros datos aparentemente arbitrarios que aparecen en el texto. Me gusta documentarme incluso si es innecesario y nadie nunca lo descubre o valora.

      No sé si existen los extraterrestres, pero si así fuera, quiero pensar que los entenderíamos mejor que a los personajes de esta serie.

      Eliminar
    2. Se me pasó contestarte a la pregunta sobre The Witcher. La respuesta es... que no va. Pero irá.

      Eliminar
  12. Uf. Mientras leía, pensé que el capítulo terminaría a la mitad del partido de tenis o con un cliffhanger épico, y tendría que pasar un año de ansiedad para enterarme el resultado del mismo. Alabado sea Glycon (merece un sacrificio por ello).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Importaría dónde acabase el episodio con tal de que acabase? Yo creo que no.

      Eliminar
  13. Tengo la teoría de que Miki quedó en coma tras el pelotazo y todos los capítulos que vienen después son un sueño pero no nos hemos dado cuenta porque son igual de absurdos que el resto de su vida.

    ResponderEliminar
  14. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  15. Reconozco que tú entrada anual me hace ilusión. Es más, la tengo guardada en favoritos.
    El Ginta azul tiene un simbolismo profundo y multireferencial. Puede ser el dios Shiva a punto de destruir el universo o la futura fuerte de inspiración para un crossover entre Avatar y Los niños del Maíz.
    El título del capítulo sin duda hace referencia a las vacaciones erótico-festivas de los padres pero lo recortaron para no alargar el capítulo demasiado.

    ResponderEliminar
  16. Me había olvidado de tu entrada anual dedicada a esta serie por completo!!!! En fin, como siempre un gran trabajo escribiéndola, poniendo tu esfuerzo y cordura al máximo. Cosa que merece la pena, porque es un disfrute leerla y acabar con una sonrisa en la boca leyendo tus maravillosos desvaríos. Desconozco si lograras recapitular todos los capítulos por completo, pero está claro que hasta donde llegues, seguiré leyendo. Y por dar un poquito de esperanza, que se que no va a pasar, pero quiero creer que en la ultima imagen, las siluetas redondeadas que señalan a cada personaje son el futuro punto de colisión de tres asteroides que los pulverizaran sin piedad. O eso, o los focos de un enorme platillo volante que los ha seleccionado para abducirlo y hacerles terribles experimentos. No sé, escoge la que mas satisfacción te dé. Yo los dejo aquí. Un saludazo, querido Tipo de la Brocha.

    ResponderEliminar
  17. No me puedo creer que lleves 12 años con esto... ¿Por qué... Por qué te torturas de esa manera?

    ResponderEliminar