29 de diciembre de 2011

Daze Before Christmas: Santa Claus es el Diablo


Jamás de los jamases dejéis que nadie os convenza para escribir un artículo sobre un videojuego de temática navideña. Os hablo por experiencia. Ningún producto que aspire a venderse en una época determinada del año será nunca bueno. Excepto el turrón. O el roscón de Reyes. O la ropa de abrigo... Ejem. Además, ¿qué clase de persona se compraría un videojuego navideño entre enero y noviembre? Quizá en diciembre, contagiado de la fiebre de las fiestas, podría justificarse el capricho, pero más allá de esas fechas... un perturbado anda suelto.

Yo, sin embargo, me dejé llevar por mi estupidez y, ¡ale!, a probar una tras otra las más horribles y mediocres aventuras concebidas por el hombre. ¿Habéis jugado al Solo en casa de NES? Ha sido uno de mis momentos más bajos del año. ¡Y os recuerdo que he repasado el The very best of de David Hasselhoff!

El único videojuego que soporté más de diez minutos es este Daze Before Christmas de Super Nintendo, que, aun así, se las apañó para aniquilar mi espíritu navideño.

Santa Claus está muy animado esta noche... Animado. Lo pilláis, ¿no?

La historia es la siguiente: los archienemigos de Santa, entre cuyas filas se encuentran el malvado Hombre de Nieve y el Cronometrador (de toda la vida de Dios, hombre), han robado sus juguetes y secuestrado a sus elfos. A falta de unas pocas horas para el reparto, y sin un solo producto en stock ni mano de obra, Santa podría enfrentarse a miles demandas de asociaciones de consumidores de todo el mundo, así que tiene que ponerse las pilas.

Armado con su ridículo gorro rojo, su capacidad para saltar y un arsenal ilimitado de bolas de nieve (o hadokens, yo qué sé), Santa debe recuperar sus juguetes, liberar a los elfos de sus prisiones de papel de regalo, y salvar la Navidad.

O podría pasar de todo y terminar las malditas 24 fases del juego, porque da igual que no recojamos ni un puñetero juguete y que dejemos morir de asfixia a los elfos. Es innecesario y nadie va a darnos las gracias por hacerlo. Sería cómo intentar conseguir la puntuación más alta en el Super Mario Bros: una estupidez.

-¡Corre, Rudolph, corre, que mi próstata ya no es lo que era!

El juego alterna dos tipos de fases: plataformas de mierda y pantallas de scroll lateral con desplazamiento mierdero automático en las que Santa Claus reparte regalos a bordo de su trineo. Ambas son tan descafeinadas y fáciles que nuestra única lucha perdida será contra el sueño.

Al final de algunas fases, Santa tiene que combatir contra el jefe de turno. El último de ellos es el señor Tiempo. Así nos lo muestran en el cartel de fase:

ÉPICO.

Y así es en realidad:

No sufría una decepción más grande desde que Xuxa dejó Telecinco.

Para darle un poco de gracejo al asunto, si Santa se toma una taza de chocolate caliente (que, como no podía ser de otra manera, encontraremos tirada por ahí como si fuera basura), se transformará en ¡el Anti-Claus!, una versión satánica de sí mismo que, en lugar de lanzar proyectiles, sacude a los enemigos con su saco de juguetes.

Básicamente, esto se traduce en que tenemos que estar más cerca de los enemigos para golpearlos, lo que aumenta las posibilidades de que nos den por saco (¡por saco!, ¡qué gracia tengo!); y si a esto le añadimos que el Anti-Claus no puede abrir regalos, estamos ante uno de los peores power-ups de la historia de los videojuegos.

Pero es radical.

Por último, voy a decir lo que más que me repatea del juego: la música. Es alegre, pegadiza y muy navideña. ¿Cuál es entonces su problema? Que me recuerda a un videojuego infinitamente mejor al que podía haber estado jugando en lugar de perder el tiempo con esta porquería: el Banjo-Kazooie de Nintendo 64.

Eso es todo.

1 comentario

  1. Hola Brocha, ¿Qué tal? Vengo desde el futuro. Concretamente desde la reseña desde la Pizzalada. Ha estado bien, gracias por preguntar. Pasaba por aquí y me he dicho: “repampanos, una reseña sin comentarios es más triste que un cachorrito gimiendo porque tiene hambre” así que ahí va un comentario formal:

    "Hola Tipodelabrocha (si es que realmente te llamas así), he leído la reseña y me gustado mucho. Espero que pases buen día."

    No, no me des las gracias.

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