7 de enero de 2020

The Witcher: Luna traicionera


Bienvenidos una semana más al ciclo de The Witcher, donde desgrano cada episodio sin mesura ni sentido común.

Contra todo pronóstico, y pese al formato eyaculación precoz de Netflix, aún me encuentro a gente hablando de la serie en redes, así que, con suerte, esta entrada no os parecerá cosa del pasado y le prestaréis atención. Si no, no pasa nada. Yo me tomaré un descanso de tanto brujero y hablaré de alguna serie o película mucho más vieja y menos popular. Además, ya falta menos para San Valentín y todos sabéis lo que significa eso.

Volviendo a The Witcher, El tercer episodio de la temporada es mi favorito de los tres que llevamos. Tanto a nivel visual como de guion, me gusta cómo juega con intrigas palaciegas, terror y body horror, creando en su doble clímax un paralelismo inexistente en lo libros.

En este episodio, Yennefer pasa por el quirófano para triunfar como hechicera y ganar dinero a espuertas vendiendo sus derechos de imagen a marcas de perfume y cosméticos, mientras que Geralt se ve envuelto en otra misión secundaria que le obliga a afrontar dilemas morales a golpe de nudilleras. La trama de Ciri se apalanca en el sofá.




Año 1210. En Aretusa


En las catacumbas de la Torre de la Gaviota, Yennefer e Istredd están jincando como cochinos delante de una surtida audiencia ilusoria. Cuando terminan con lo suyo, el público acompaña su orgasmo con aplausos.

No diría que es el fetiche más extraño del mundo, pero por ahí se empieza. Un día te da por el exhibicionismo, y antes de que te des cuenta, estás montándotelo encima de un unicornio disecado o comiéndole la boca a un fulano disfrazado de erizo.

A los dos les preocupa tener que separarse, porque Istredd pronto se irá a jugar a los arqueólogos en unas ruinas polvorientas mientras que a Yennefer presumiblemente la enviarán a Aedirn para prestar servicios como hechicera.

Ella además está con el runrún de la operación mágica de estética que tiene pendiente. Los magos son vanidosos y casi ninguno va por ahí con su verdadero aspecto. Incluso los menos presumidos se quitan algunas décadas de encima. Y, por suerte, todos obtienen mejores resultados que Mickey Rourke (no es difícil, basta con no arreglarse la cara metiendo la cabeza en una trilladora).

¿Es esta la primera escena de sexo en televisión con una jorobada? Si no lo es, por favor informadme de qué me he perdido.

Mientras tanto, los miembros del Capítulo de Hechiceros se reúnen para discutir sobre los problemas que acucian a la orden. Tissaia de Vries (la rectora de Aretusa), Stregobor (el aficionado a las autopsias al que conocimos en el primer episodio) y Artorius Vigo (un señor calvo con perilla) llevan la voz cantante.

El primer asunto del orden del día es que están perdiendo influencia en el reino de Cintra, porque el rey Dagorad, padre de la princesa Calanthe, prefiere recurrir a los servicios de druidas piojosos que contar con magos en la corte. Esto es pésimo para el negocio. En segundo lugar, el pueblo de Nilfgaard se muere de hambre mientras su rey, un joven vividor llamado Fergus, malgasta el dinero en mujeres. Esto está mal. Y en tercer lugar, alguien se ha vuelto a olvidar de traer bollitos y café a esta reunión. Esto es lo peor de todo.

Tissaia dice que su pupila Fringilla Vigo, sobrina de Artorius, puede ocuparse del asunto en Nilfgaard. Pero a Stregobor no le convence su propuesta, porque Fringilla es así como un poco zoqueta tirando a gaznápira, y el mago propone enviar en su lugar a Yennefer, la protegida gibosa de Tissaia.

La rectora de Aretusa no pasa por el aro y dice que Yennefer debería ir a Aedirn, ya que el rey Virfuril siente debilidad por los magos locales.

Sin embargo, Stregobor tampoco da su brazo a torcer y cuenta con argumentos de peso para defender su postura: él lo pidió primero. Además, Aedirn hace buenas migas comerciales con Cintra, y enviar como representante de la orden a una cuarto-de-elfa como Yennefer podría perjudicar la relación con Cintra, ya que allí son un pelín xenófobos y racistas.

Como esos dos no se ponen de acuerdo, Artorius sugiere que el Capítulo vote, recusándose él mismo por ser el tío de Fringilla. Con su voto o sin él, la mayoría de hechiceros está a favor de Stregobor. Por lo tanto, Yennefer irá a Nilfgaard.

Esto va a ser un palo para nuestra querida jorobada, porque Nilfgaard no es aún la superpotencia que invadirá Cintra décadas después, sino una nación sureña de pitiminí. Es básicamente como sacarse la oposición de funcionario de la Unión Europea y acabar ejerciendo en Vigo.

-¿Entonces es definitivo? ¿Nadie va a levantarse para traer café y bollitos?

Ignorando la decisión adoptada por el Capítulo, Yennefer se prueba vestiditos y hace reverencias frente al espejo, ensayando para su audiencia con el rey Aedirn, tan cuca e inocente ella.

El rubio de Cruz y Raya, de profesión cirujano para magos (¿cirumago?), entra en la habitación y le deja un vestido que ha elegido para ella el rey Fergus de Nilfgaard.

Con Juan Muñoz como el esteticista.

Yennefer lee entre líneas y corre al despacho de Tissaia para pedir la hoja de reclamaciones, acusando a su tutora de haberse dejado mangonear por el Capítulo.

Tissaia le dice que lo que ha pasado es que se han enterado de que tiene sangre élfica.

Yennefer, que tiene el día tonto y acusica, se mosquea con su maestra, porque cree que ha sido ella quien ha revelado su secreto al Capítulo. Pero Tissaia, más paciente que una santa, le explica que fue Stregobor quien sacó el tema. ¿Y con quién hace buenas migas Stregobor? Pues no con las niñas nacidas bajo el Sol Negro, desde luego. Pero sí con Istredd.

Oh, la traición. Oh, el drama. Oh, cuánto me gusta está ración de empanada.

-¿Es impresión mía o tengo la silla muy baja?

-No, es que la mesa está muy alta.

Yennefer está tan mosqueada que ni siquiera se presenta a la ceremonia de graduación de la Hermandad de Hechiceros, perdiéndose así la oportunidad de lanzar su birrete al aire y de que le hagan un tratamiento completo de encantamientos estéticos. Su futuro como hechicera está en juego, pero siempre le quedarán otras salidas laborales; campanera de Notre-Dame o ayudante del doctor Frankenstein, por ejemplo.

Istredd le pide perdón a Yennefer por ser un soplón, pero cuando ella se le revuelve, le dice que no sea hipócrita, porque ella también lo espió a él. No obstante, para intentar arreglar lo suyo, la invita a venirse con él a quitarle polvo a un montón de huesos y ladrillos viejos y semienterrados.

"¡Guau!", exclama Yennefer. "Esa proposición parece solo un poco menos aburrida que un acuario de almejas. ¡Suicidémonos!".

Istredd la acusa de utilizarlos a todos como peones para satisfacer sus deseos, y ella le dice que él vive en una novela rosa de Danielle Steel, mientras que el mundo que ella conoce, el de las chicas gibosas que limpian cochiqueras, es cruel e impredecible, donde sobrevives o mueres, como en una novela de Joe Abecrombie.

Istredd le grita que lo que la molesta es haber perdido su oportunidad de ser guapa.

Ella se da la vuelta con cara de olla a presión y le aclara que lo que quiere es ser poderosa. Y chimpún.

-¿Quieres poder? Ya he oído eso antes y nunca acaba bien.

-Discrepo.

Aunque ya se ha perdido su iniciación y, por tanto, no hay encantamiento de cirugía estética para ella que valga, Yennefer se salta las reglas a la torera y se va a buscar al rubio de Cruz y Raya para que la convierta de extrangis en un bellezón. Por alguna razón, sin anestesia.

Eso sí, antes de que comience la operación, le dice que quiere conservar sus ojos de Elizabeth Taylor y las cicatrices de sus muñecas, las que se hizo jugando al tres en raya en el episodio anterior. Todo lo demás, que se lo cambie.

Honestamente, me parece una exageración. Hemos visto a la chica en bolas hace apenas unos minutos y está muy bien formadita; no necesita que le retoquen gran cosa. Con quitarle la joroba postiza y enderezarle la mandíbula para que no parezca Marlon Brando en El padrino con un flemón, le basta y sobra.

Pero ella es dueña de sí misma y cree que sabe lo que hace.

Si habéis visto alguna vez el programa ¡Cambia de look! en el canal Divinity, la metamorfosis de Yennefer viene a ser parecida a la de las participantes del programa, solo que la suya incluye pasar por un dolor inhumano y que le extraigan el útero para freírlo delante de sus narices. Un poco burro sí que es el procedimiento. Y si los magos son en su mayoría estériles, como dicen los libros, me pregunto ahora si a todos los hechiceros varones les arrancan los huevos para echarlos a la sartén. Porque si fuera así, no me explico cómo puede haber un solo mago en todo el Continente.

Menos mal que solo me duele cuando me río.

Pero el sufrimiento tiene su recompensa, porque cuando Yennefer se presenta en el baile que se está celebrando en el gran salón de la academia (un evento de networking en el que los reyes conocen a los magos que estarán a su servicio), atrae y acapara todas las miradas.

A mí me ya parecía mona al natural y vestida con un saco de patatas, pero reconozco que está más sexy con la fachada repintada y el vestidito de Prada. Además, una de las armas más poderosas de las hechiceras es la seducción. La otra, por supuesto, son las bolas de fuego.

Cara de anuncio de perfume.

El rey de Aedirn, cautivado por la recién llegada, pasa un kilo de Fringilla y, seguido de un sirviente con mocho que le va limpiando el reguero de baba, se acerca a Yennefer para hablar con ella.

Fringilla, ofendida, se despide a la francesa.

Tissaia, Stregobor, Artorius e Istredd observan a Yennefer bailar con el monarca. Si las miradas, matasen, Yennefer pronto sería una silueta humana dibujada con tiza en el suelo.

Bella y Bestia soooon...

Antes de cerrar la entrada con la insulsa trama de Ciri, quiero mencionar dos curiosidades sobre el evento de networking que he ignorado para agilizar la trama de Yennefer y no irme por la tangente.

La primera curiosidad es la presencia de Foltest y su hermana Adda. En esta línea temporal, el futuro rey de Temeria y su hermana aún son unos críos, pero ya están haciendo manitas, cosa que a su madre le hace tanta gracia como un sarpullido en el perineo. Por eso, cuando leo comentarios en Twitter de gente quejándose de la estructura de la serie porque, hasta el episodio 4, no se pispó de que la temporada hace malabares con diferentes líneas temporales, me desespero. Si este episodio no os deja meridianamente claro que la historia de Yennefer transcurre tres o cuatro décadas antes que la Geralt con la estrige, la culpa es toda vuestra, porque es de cajón de madera de pino. ¡Dejad de trastear con el móvil mientras veis la tele!

Traviesos querubines.

En segundo lugar, también quiero destacar la primera aparición del escote de la hechicera Sabrina, el escote más hermoso, sugerente y acogedor de todo el Continente, y el lugar que sin falta querría visitar si hiciera turismo por estas tierras de fantasía.

Por lo tanto, en este blog esta será la distribución de perversidades y obscenidades a partir de ahora: vosotros os concentráis en los pectorales y el culazo de Henry Cavill; y yo, al igual que el cámara de la serie, me quedo con el escote de Sabrina.

Mirad la inclinación y el acercamiento de la cámara en este plano. ¿A dónde diríais que apunta?

Con esa pechonalidad desbordante solo podía llamarse Sabrina o Samantha, y siendo bruja...

Dadme unos segundos para que suspire encandilado.

...

Ya.

* * *



Año 1243. En Temeria


Un chaval agoniza en la cama. Tres heridas profundas, como de un zarpazo, le cruzan el torso. Esto enseguida me hace sospechar de un uso imprudente de útiles de jardinería, probablemente un rastrillo.

Pero no. Ha sido un monstruo.

Con voz temblorosa, el chico describe a la criatura que lo ha dejado para el arrastre, a la que se refiere como brucolaco.

"Perdón, ¿un bruco-qué?", preguntó yo, levantando la mano.

"Cuando un lobo cruza la tumba de una joven, de una chica en cinta que murió antes de tiempo, ese bebé empieza a crecer en su vientre", explica el moribundo. "Cuando es lo bastante grande, ese bebé se abre paso. Pero ya no es un bebé. Es un monstruo. Un brucolaco".

O sea, para que nos entendamos, el brucolaco es un vampiro, pero con su origen enriquecido por el folclore polaco para darme mucho asco.

Plantar boniatos nunca fue tan peligroso.

El padre del chico y un brujo que permanece en las sombras escuchan sus últimas palabras con atención. Están tan inmersos en lo que dice que incluso han parado de comer palomitas. Yo no. La casquería nunca me quita el apetito.

El brujo abandona la oscuridad. No es Geralt de Rivia, como podríamos haber pensado, sino otro brujo la Escuela del Lobo con pinta de llamarse Gudmundur Thorvaldsson. No obstante, le llamaremos Remus, porque Remus es el nombre que aparece en los créditos, aunque no lo mencionen durante el episodio.

Remus pide el pago de tres mil orenes por adelantado y sigue el rastro de sangre que ha dejado el monstruo hasta un almacén de carne.

Una sucesión de ruidos inquietantes le ponen en alerta. Pero no es el brucolaco. Es Rocky Balboa, que entrena golpeando con saña uno de los trozos de carne que cuelgan del techo.

"Le estás rompiendo las costillas", comenta Paulie a su lado.

Remus los ignora y sigue buscando al monstruo. En retrospectiva, creo que su mayor error fue olvidarse de que él no cuenta con la inmunidad de los miembros principales del reparto; solo es un actor secundario contratado para un papel menor. El monstruo salta sobre él y lo abre en canal.

Al menos tendrá aireadas las tripas.

Solo se arrepiente de no haber probado antes el jamón.

Geralt llega a Temeria después de superar una maratón de tres días en la cama con una pilingui (a eso sí que le llamo yo fantasía heroica), y se encuentra en la calle con un grupo de mineros cabreados como monas. Entre ellos, ve a varios enanos con las mejores barbas postizas que un presupuesto de tres dólares podía comprar.

Los ánimos están caldeados en Temeria, y entre los mineros se elevan voces de rebelión, sedición, sublevación y revoltoseo.

La razón de su malestar es que el supuesto brucolaco se los está ventilando como si fueran boquerones en vinagre a la hora del aperitivo, y hasta la fecha, el rey Foltest no ha movido un solo dedo para remediarlo.

Hmmm... Qué extraño. Casi te hace pensar que el monarca tiene algún motivo oculto para dejar al monstruo vivito y coleando. Un motivo de peso, ya que está zampándose a sus súbditos como si fueran los platos de un perverso bufé libre. Un motivo que tal vez, y solo tal vez, ligado a un terrible secreto familiar. Son solo ligeras sospechas que tengo después de haberme leído los libros y visto el episodio.

Los mineros tampoco reciben a Geralt con serpentinas y confeti precisamente. Algo les ha llevado a creer que el brujo que estuvo aquí antes que Geralt no está muerto y pudriéndose en algún rincón, sino que el muy truhán se piró con la pasta que le adelantaron.

Geralt, conciliador, les dice que les cobrará una tercera parte de lo que les pidiera su colega de profesión y solo cuando haya terminado su trabajo. ¡Un descuento único para una ocasión especial! ¡Contraten ahora a su brujero y llévense de regalo un fantástico calendario con fotos de los brujos más calientes del Continente!

Enero aventurero.

"¿Y si no puedes matarlo?", le pregunta a Geralt el cabecilla del grupo, que es el padre del chico que tuvo aquel desafortunado accidente de jardinería.

"Pues moriré", contesta el brujo, pragmático.

Esa actitud zen me cuadra con alguien que se ha pasado los tres últimos días fornicando sin parar.

Geralt tiene a los mineros prácticamente en el bolsillo cuando llega la guardia de la ciudad, precedida por el tintineo de sus armaduras de hojalata y comandada por un noble llamado Ostrid, que se da un aire a Christoph Waltz en Django desencadenado.

Con ánimo pacificador, lord Ostrid ordena a los mineros que se vuelvan a sus casas "raudos y sin más melodramas" y les promete que, si no dan por saco, el rey Foltest no se enterará de su traición. A lo mejor hasta les regalan una piruleta.

-¿Quién viene dando tumbos por la oscuridad?

-Buenas noches, ¿no es aquí donde se hace el número musical estilo West Side Story?

La tensión puede cortarse con un cuchillo, pero la multitud se disuelve.

Lord Ostrid tampoco quiere a un burjo rondando por aquí y ordena que lo pongan de patitas en la calle.

La escolta de Geralt se queda roque en mitad del camino. Aunque no son los primeros ni serán los últimos currantes que se quedan dormidos en horas de trabajo, la causa de este sopor repentino no es el agotamiento, ni siquiera el aburrimiento, sino un encantamiento.

La hechicera Triss Merigold, que trabaja al servicio del rey Foltest, se presenta a Geralt y le dice que quiere su ayuda, pero no para trinchar a la bestia, sino para salvarla de una maldición.

Dun-dun-dun... La trama se complica.

Petrificus Totalus me he quedado.

En este punto, supongo que debería hacer un paréntesis para reflexionar sobre el hecho de que la Triss de la serie (interpretada por la inglesa Anna Shaffer, que curiosamente ya se puso en la piel de una bruja en las películas de Harry Potter) no se parezca a la Triss que conocimos en los videojuegos de CD Projekt Red.

En La sangre de los elfos, el tercer libro de la saga, los cabellos de Triss son "su orgullo y su marca de reconocimiento" y se describen como "largos, resplandecientes de oro, con fuertes mechones del color de las castañas nuevas".

Alguien en CD Projekt Red leyó eso, hizo una pedorreta y decidió convertir a la hechicera en una muñequita sexual pelirroja. Y como los videojuegos son más populares que las novelas, ese es el aspecto con el que la mayoría de fans del brujo identifican al personaje. Incluso a mí me costaba imaginarla de otra forma cuando empecé a leer las novelas, y eso que lo hice antes de jugar a los videojuegos.

No sé yo si el cuero se amolda así a la figura humana.

Sentado el punto de partida,es evidente que Anna Shaffer, aun caracterizada como la hechicera, se parece a la Triss Merigold de CD Projekt Red como un huevo a una castaña. Quizá se acerca más a la imagen de los libros, pero tampoco mucho.

Como de costumbre, esta discrepancia de imagen ha soliviantado a cierto número de fans para los que las aptitudes interpretativas son solo la segunda excusa para echar pestes, porque la primera y fundamental es que el personaje se parezca a la imagen que tienen de él en su sesera.

Es el pan de cada día en el mundo de las adaptaciones, y oímos las mismas quejas constantemente. Pasó, por ejemplo, en Juego de Tronos cuando escogieron a Gwendoline Christie para interpretar a Brienne de Tarth, porque sus rasgos no eran "bastos y desproporcionados", no tenía los "dientes "prominentes y desiguales", la "boca demasiado ancha" ni "los labios tan gruesos que parecían hinchados".

También hubo muchas protestas con el aspecto de Daenerys desde el final de la primera temporada, ya que los auténticos fans exigían que estuviera calva después de meterse en la pira funeraria con los huevos de dragón.

Ah, ¿que todo eso no pasó? Qué raro.

En realidad, el problema subyacente no es tanto que la Triss de la serie sea de piel morena y tenga el pelo castaño oscuro, como que no esté tan buenorra como un zillón de polígonos de fantasía. Para ciertas personas, nunca se puede sexualizar lo suficiente a un personaje de ficción femenino.

Por lo tanto, tras un análisis concienzudo y cabal de docenas de comentarios en foros y redes sociales, mi reflexión es la siguiente: ¿De verdad necesitáis más material para pajas?

Yennefer y Triss, versión aprobada por la audiencia.

Triss regresa a Temeria con Geralt y le cuenta que hace ya seis años que el monstruo empezó a zamparse a la gente y que el foco de origen de los ataques es la cripta donde estaba sepultada la princesa Adda, hermana del rey Foltest.

¿Estás segura, Triss? A mí si no me enseñan un mapa colgado de un corcho, con chinchetas e hilos triangulando cadáveres no me lo creo.

Según los rumores, la princesa estaba embarazada de su amante cuando palmó, y Triss sospecha que el monstruito que ronda por ahí podría ser su hijo nonato. Es más, dado que Foltest es un solterón, la criatura podría ser el único heredero al trono de Temeria.

Gobernantes más extraños ha habido. En Dragon Ball, el rey era un perrete con mostacho.

Además, Triss duda que la criatura sea un brucolaco e invita a Geralt a examinar los cadáveres de las víctimas para que, con su expertise en cosas espeluznantes, identifique qué tipo de monstruo las escabechó. Precio: dos mil orenes del ala (un dineral teniendo en cuenta que a Remus le pagaron tres mil por matarlo).

Geralt aprovecha la ampliación de ombligo que le hizo el monstruo a su colega de gremio y hurga dentro en busca de pistas.

"Le faltan el corazón y el hígado", dice. "Solo una criatura es tan selectiva comiendo".

"¿Hannibal Lecter?", sugiere Triss.

"No. ¿Qué? ¡No! Una estrige".

Triss dice que las estriges son "cuentos de viejas", una curiosa opinión viniendo de alguien que vive en un mundo el que no puedes apartarte del camino para echar un truño sin correr el riesgo de convertirte en la merienda de una kikimora.

A todo esto, ¿alguien sabe qué es una estrige? ¿O si las estriges astringen?

Geralt explica que las estriges solo pueden crearse a través de una maldición y que siempre son mujeres, así que el monstruo es una niña. Enhorabuena.

-¿Quieres saber lo que cenó Remus? La respuesta te sorprenderá.

Triss está convencida de que con ayuda de Geralt podrán curar a la criatura, así que lleva al brujo ante el rey Foltest. El rey es un señor talludito y entrado en carnes que se parece un caga'o al Foltest de los videojuegos, pero eso ya no le importa a nadie. ¿Por qué será?

A Foltest le acompañan su consejero lord Ostrid (el tipo con la barba de Christoph Waltz) y el capitán de la guardia Segelin.

Foltest está más pendiente del condumio que tiene en la mesa que de turra de la hechicera, pero el capitán Segelin habla por él y no le agrada la idea de que un "mercenario mutante" indague en los asuntos palaciegos. Además, le parece absurdo que alguien quisiera asesinar y maldecir a la princesa Adda, porque era "el ángel del pueblo". ¿Ese no era el título de una telenovela peruana?

Geralt, que es muy de culebrones, sugiere que a lo mejor la mató su "amante". El capitán desecha la idea rápidamente, pero a Foltest le cambia la cara cuando oye esa palabra y deja de engullir.

Sospechoso... A lo mejor el pollo está un poco seco.

Esta es la comida que ha sobrado de la cena de Reyes.

Triss pide que dejen a Geralt darse un garbeo por el viejo castillo y echar un ojo a la cripta de Adda; pero Segelin desconfía del brujo: cree que matará a la "princesa" mientras duerme y luego cobrará la recompensa de los mineros.

Geralt dice que la pueden llamar princesa, unicornio o McRoyal Deluxe® con extra de uñas por 1 €; pero eso no quita que sea una aberración de "músculos podridos, huesos doblados, piernas enclenques, garras arañando el suelo... un aborto fuera de sí". Una auténtica belleza, vamos.

La descripción del brujo hincha las narices al rey Foltest, que ordena a todos que se vayan.

Geralt asiente y se queda sujetando la puerta a los demás para que salgan. Sin embargo, cuando le llega el turno al capitán Segelin, el brujo lo empuja sin miramientos y atranca la puerta para hablar con el monarca a solas.

"¿Quién es el padre de la princesa?", pregunta.

Los guardias aporrean la puerta.

"Mis hombres te matarán, brujo", dice el rey.

"¿Por qué no se ha casado?".

"Le estás hablando a un rey".

"Esa es la cuestión: ¿Por qué no tener descendencia? ¿Por qué no matar a la estrige, evitar la revuelta y no complicarlo todo? Entre usted y yo, ¿ordenó el código rojo?".

"Hice el trabajo que me...".

"¡¿Ordenó el código rojo?!".

"¡POR SUPUESTO QUE LO HICE, JODER!".

Geralt presiona al rey hasta que este se levanta, furioso, y le dice que solo alguien sin corazón "acusaría a un hermano de violar a su hermana asesinada con el deseo de matarla".

La reacción delata a Foltest como el amante de Adda y, por tanto, el padre de una preciosa estrige. Sin embargo, no queda claro que él asesinase a su hermana; más bien parece que le susurraba cursilerías al oído como "¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú" o "¿Qué dirías si esta noche te seduzco en mi coche? Que se empañen los vidrios y la regla es que goces". No es fantasía moderna sin una pizca de incesto.

Recobrada la compostura, el monarca pide al brujo que se largue y no vuelva.

-¡Qué mareo, todo el día yendo y viniendo! ¡A ver si os ponéis de acuerdo, corcho!

Como el episodio sería una birria si Geralt se marchase sin más, Triss y él se cuelan en el viejo castillo para detectivear un rato. ¡El juego está en marcha!

En el dormitorio de la princesa Adda, Geralt olisquea la cama (cosas de brujos) mientras Triss hace el trabajo más intelectual.

Trasteando con una caja de música, la hechicera encuentra unas cartas de la reina Sancia de Sodden, la madre de Foltest y Adda. En ellas, la señora le dice a su "niña pequeña", con todo el amor de una madre, que tiene que separarse de su hermano, que el concubinato entre parientes es pecaminoso y feo, y que se meta una percha por la hucha y aborte. También le pregunta si le llegó el jersey de punto que le envió esta Navidad.

¿Fue entonces la madre quien echó a la princesa mal de ojo? Lo descubriremos tras la siguiente imagen.

True Detective, la temporada buena.

Geralt y Triss regresan y le enseñan a lord Ostrid las cartas de Sancia, compartiendo con él sus sospechas.Pero Ostrid tiene otra teoría: que el rey violó a su hermana y luego la maldijo para disimular.

A Geralt no se la da con queso.

"Tu olor estaba en sus sábanas", dice.

Espera un momento, ¿Quieres decir que Ostrid hizo lo que yo pienso que hizo en la cama de la princesa? ¿Y que el olor lleva pegado a las sábanas más de seis años?

"Antiguas y nuevas", añade el brujo.

¿Disculpa? ¿Incluso después de haber muerto Adda, el muy depravado ha seguido haciendo eso? ¿PERO SE PUEDE DAR MÁS ASCO? Le revuelve a uno el estómago.

Vaya, se me han acabado las palomitas. Enseguida vuelvo.

Acorralado, Ostrid se confiesa autor de la maldición, pero asegura que, al echarla, no pretendía mandar a su querida Adda al otro barrio. Pero si se hubiera ido de la lengua y divulgado que el rey y su hermana mantenían una relación incestuosa, las revistas del corazón se la habrían comido viva, así que lo que hizo fue maldecir a su prole, porque... ¿eso de algún modo no la iba a afectar? No entiendo nada. El caso es que le salió el tiro por la culata y así están ahora las cosas, con un monstruito zascandileando por ahí y merendándose a la gente.

Merece la pena mencionar que en el relato en el que se basa esta trama hay también algo de tejemaneje político, pero es evidente que lo último que hacía falta era complicar más todo este perverseo asunto.

Geralt opta por solventar el conflicto con diplomacia y tacto, así que le canta una nana de nudillos al lord para que se duerma.

Esta es su cara de darse él mismo todo el ASCAZO.

Al caer la noche, de vuelta al viejo castillo, Geralt se encuentra a Foltest esperándole con la guardia real en la entrada. Pero el rey no viene para dar por saco. Triss le ha convencido de que deje al brujo currar tranquilo y ahora quiere que intente salvar a su hija. Le preocupa, no obstante, que, una vez rota la maldición, ella no sea una niña normal.

"Va a necesitar cuidados especiales", responde el brujo. "Por si acaso, que no le dé la luz del sol, que no se moje y, sobre todo, que no coma después de medianoche".

Antes de marcharse, y por si no sale de una pieza del castillo, Geralt le entrega al rey el broche de Renfri como regalo para su hija.

"Oye, brujo", le llama Foltest mientras el brujo se acerca al portón. "¡Esto que me has dado es un abrebotellas!".

En el fondo, Geralt es un sentimental.

-Un broche, ¿eh? Yo estaba pensando en regalarle una muñeca llorona.

En la habitación de Adda, Geralt ata a Ostrid a los postes de la cama (no me queda claro si lo había traído él antes o si se lo ha mandado Triss por mensajería urgente) y le obliga a desembuchar cómo maldijo a la princesa.

Haciendo memoria, porque aquel asunto ocurrió hace muchos años, Ostrid recuerda que había luna llena, cordero, cánticos y un baño que duró hasta el amanecer. Fue bastante romántico si exceptuamos la parte de bañarse en la sangre de cordero.

Esa información es suficiente para Geralt, que llega a la conclusión de que tiene que mantener a la princesa fuera de su sepulcro hasta el alba para deshacer la maldición.

El brujo se toma su ración de espinacas y corre a prepararse para el combate, dejando a Ostrid atrás como tentempié para la estrige.

¿Y quién puede resistirse a un tentempié a medianoche?

-¡No me comas, por favor! ¡Soy indigesto cual enchilada con chile habanero!

Sin más dilación, comienza el combate entre brujo y monstruo.

Geralt inmoviliza a la estrige con una cadena y, cuando la criatura se libera, pasa a endiñarle porrazos con un soporte para antorcha, una vieja técnica que los brujos han pasado de generación en generación.

Las apuestas están tres a uno a favor del brujo, pero las tornas cambian en cuanto la estrige se le echa encima.

Derribado, con la espada fuera de su alcance y el morro dentudo de la estrige tan pegado a la jeta que puede oler el hígado de Ostrid en su aliento pestilente, Geralt utiliza la señal de Aard para abrirse camino a través del quebradizo suelo de piedra hasta la cripta.

También podrían haber bajado en el ascensor.

-Pa' habernos mata'o.

El brujo cojea hasta la única salida de la cripta y la bloquea con la señal de Yrden, un repelente para monstruos, mosquitos y hormigas. Luego zurra a la estrige con unas nudilleras de plata y, antes de que la criatura lo avíe, se escurre él mismo dentro del sepulcro a echar la siesta bajo la protección de otra señal de Yrden.

Al alba, la criatura empieza a pegar alaridos de hiena desquiciada, y la maldición se rompe: el patito feo que era la estrige se convierte por arte de magia en un hermoso cisne. O en una adolescente sucia y pringosa, ¿qué más da?

Geralt, que no ha visto una película de terror en su vida, se acerca a comprobar si la cría aún está viva. Pero lo que está es asilvestrada y se le echa encima como un diablo de Tasmania rabioso.

Ella le clava la última de sus garras en el cuello y él se defiende a su vez pegándole a ella un buen mordisco. ¡ÑOMF!

La chica retrocede, rábida pero sobre todo asustada. Va a necesitar un cursillo de civismo para integrarse en la sociedad. Y un buen manguerazo tampoco le vendría mal para quitarse todo ese légamo e inmundicia de encima.

Medio desangrado y con una urgente necesidad de lavarse los dientes, el brujo besa la lona y se queda K.O.

-No mates a nosssotros. No lassstimes a nosssotros con el horrible y cruel acero.

Días después, Geralt se despierta sudoroso y algo desubicado, pero vivo. Un aparatoso vendaje le cruza su musculoso pecho-lobo desde el cuello hasta el costado.

Al parecer, lo encontraron hecho un guiñapo en la cripta, cogiendo polvo y detritus, y Triss lo remendó con el hechizo "cura, sana, culito de rana" para ahorrarse los gastos del sepelio. La hechicera lleva haciéndole de enfermera desde entonces. También le ha sacado algunas fotos mientras dormía. Semidesnudo. Por interés médico y solo para su archivo personal.

Triss le cuenta a Geralt que el rey Foltest se ha inventado un cuento chino sobre cómo lord Ostrid se sacrificó para matar al brucolaco y que la niña gremlin está rehabilitándose en el templo de Melitele.

A Geralt lo tienen ya frito y pide su dinero. Quiere largarse de aquí.

"¿Quién es Mochilo?", le pregunta Triss. "Solo has pronunciado ese nombre en sueños una y otra vez".

"El que siempre va con Gazpacho y Pincho".

Estoy recapitulando de memoria, así que también os digo que puede ser que Triss le preguntase por Renfri.

Triss paga a Geralt y le devuelve el broche de Renfri.

-Triss, esta bolsa está llena de chapas de Harry Potter.
-¿No te gustan?

Aunque aquí termina la trama de Geralt, no querría cerrar esta parte de la entrada sin mencionar antes que Triss no sale en el relato adaptado en este episodio ni aparece siquiera en los dos primeros libros de la saga, aunque sí se la menciona. Pero está bien que hayan dado con una buena forma de introducirla antes, ya que tendrá más importancia a partir de La sangre de los elfos.

Espero, eso sí, que su carácter se vaya acercando más al de los libros a medida que avance la serie. En este episodio está demasiado seria, mientras que en los libros tiene un carácter alegre, casi juvenil, que contrasta con la angustia y desidia con las que se arrastra Yennefer por este valle de lágrimas llamado vida. También es verdad que una niña maldita fruto del incesto no inspira jovialidad.

* * *



Año 1263. Al borde de Brokilón


Ciri se despierta en medio del campo junto al Niño Rata. Ha estado nevando y debe de hacer un frío que pela, pero la princesa parece ajena al mal tiempo, como si estuviera bajo los efectos de un encantamiento. Una fuerza misteriosa la urge a caminar hacia el bosque de Brokilón, el hogar de las dríadas, llamado así porque en él crece mucho brócoli. Supongo.

El Niño Rata, preocupado, va tras ella, pegándole voces sin recibir ninguna señal de que le escuche. De pronto, frena en seco.

El suelo está sembrado de esqueletos humanos, trazando una frontera macabra en la linde del bosque. Como frontera, sin duda disuade. Pero también puede ser que todos esos tipos hayan muerto ahí juntos por casualidad, ¿no?

El Niño Rata decide continuar adelante. Total, ¿qué es lo peor que podría pasarle? ¿Que las dríadas practiquen el tiro al arco con él? Pues le pasa.

Ciri, embobada, se adentra en la espesura de Brokilón.

Otra cara de anuncio de perfume.

Puntuación: 9/10

13 comentarios

  1. Lo del funcionario europeo y Vigo está hiladísimo xD

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    1. sí, de las tres veces que me reí en voz alta esa fue una de ellas jajaja

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  2. Con tus entradas busco: repasar el capítulo y terminar de enteder si se me ha pasado algo por estar con el móvil, recordar la fidelidad con los libros, y echarme unas risas. Y consiguen las tres cosas. Gracias por estas recapitulaciones!
    Pienso lo mismo de Triss, me descolocó un poco su aparición en este relato, pero no es mala forma de introducirla, solo espero que, cómo dices, en proximas apariciones su personalidad sea más similar a los libros, es lo que más atractivo hace al personaje.

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  3. Inspirado como siempre el Señor de la Brocha.

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  4. Buen resumen, el sexo con la jorobada, Mickey Rourke y los suspiros encandilados de lo mejor del resumen. Sigue así!

    La trama de la estrige la conocía por el videojuego The Witcher I, el único al que he jugado, de momento, a lo mejor la serie me anima a jugar a los otros, me los recomiendas?

    PS: Lo de mini-Foltest y su hermana Adda me había parecido escucharlo durante el capítulo, casi rebobino un poco para asegurarme que había escuchado los nombres bien, pero tenia el mando lejos y he preferido esperar a leer tu resumen.

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    1. dicen que witcher III es de los mejores juegos de la decada pasada

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  5. “Son solo ligeras sospechas que tengo después de haberme leído los libros y visto el episodio”. Poder deductivo excepcional ja ja.
    Definitivamente un buen episodio, además aprendí lo que es una boniato es por acá se llama camote, siempre se aprende algo nuevo en este blog

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  6. spidi: Si no recuerdo mal, fue la última chorrada que escribí justo antes de publicar. Gracias.

    Anónimo: Esos son tres de los objetivos que persigo, así que gracias. Otro de ellos es la dominación mundial, pero después de nueve años y quinientas entradas, empiezo a pensar que un blog podría no ser la mejor forma de alcanzarlo.

    Lethe: Gracias. Aspiro a estar inspirado mientras respire.

    Pons: El segundo es bueno. El tercero, la repanocha. Como dice Garou, de los mejores de la década.

    Edmaster: Y yo he aprendido lo que es un camote. Siempre se aprende algo nuevo de los comentarios.

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  7. No he podido ver el capitulo 2 y ahora vamos por el 3 que bueno es eso (me refiero a los artículos). Con la serie ahora me produce sueño, quizás porque estoy viendo algo que ya leí. Eso quiere decir que es buena la adaptación. Buenos artículos amigo. Saludos.

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  8. Menuda chapa de post con todos los respetos.

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  9. Usease, que geralt se tira tres días que en lugar de The Witcher era The Bitcher.
    Claro, como sonaban parecidos, pues se la ido un poco la mano...

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  10. Como dices, lo de las líneas temporales queda claro durante el baile. Además, creo que en el consejo de magos también se habla de la princesa-niña Calanthe. Así que, como en la línea temporal de Ciri ya es abuela, también esa parte queda clara.

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  11. José Correa: ¿Más sueño que mis entradas? ¡Imposible!

    Anónimo: Te quiero. ¿Te lo has leído?

    Victor: El bitcher. ¡Me gusta!

    Carlos Pizarro: Indicios hay desde el primer episodio, pero el tema de las líneas temporales no deja de ser innecesariamente confuso. Tampoco hace que la serie sea menos entretenida, eso sí.

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