23 de octubre de 2021

Masters of the Universe: Revelation #4 - The Final Woe (cómic precuela)

Hace ya algo más de tres meses, repasamos el primer número de la serie limitada de cómics precuela de Masters del Universo: Revelación. Hoy, siete meses después (si las cuentas no os salen, es vuestra culpa), llegamos al cuarto y último número de esta colección. Y la pregunta que todos nos hacemos es: ¿Cuál es el sentido de la vida? Pero responder a eso presupondría que la vida existe y que no somos todos producto de la imaginación de un alienígena que sirve hamburguesas de gorn en la cafetería de un asteroide de la galaxia de Andrómeda. Además, la pregunta realmente interesante es: ¿Conecta por fin este último número con la serie de animación de Netflix? Y la respuesta es sí, lo hace. De pleno.

A diferencia de los números anteriores, que nos contaban los nuevos orígenes de la Espada del Poder, Skeletor y Evil-Lyn, la historia de este cómic engarza directamente con el primer episodio de la serie de Netflix. Y no solo eso, sino que planta una semilla para lo que podría depararnos la segunda parte de su primera temporada, que se estrenará el próximo 23 de noviembre.

¿Nerviosos?

Fans de los Masters del Universo. Dramatización.

El número anterior se cerró con el asalto de He-Man y Teela a la Montaña de la Serpiente. El dúo de guerreros heroicos sabe de buena tinta que Skeletor es el causante del malogrado estado del rey Randor, porque ¿quién iba a tener si no la culpa? ¿El conde Marzo? ¿Semilla Maligna? Si el público general no los conoce, no cuentan.

Como Skeletor no ha instalado en su guarida el sistema de alarma para el hogar de SegurBleep (con protección 24 horas al día, respuesta antes de 29 segundos y aviso inmediato a la policía en caso de una posible intrusión, todo desde 9,99 € al mes, IVA incluido, durante los 6 primeros meses), aún no se ha enterado de que tiene visita y sigue hurgando en la memoria del Orlax en busca de información.

El problema es que el Orlax se comunica utilizando un lenguaje lírico cercano al de la literatura fantástica, o sea, de forma enigmática y pedorra, así que para llegar al grano hace falta paciencia.

"Prestad atención... Las palabras están grabadas a través en eones interminables de existencia", narra el Orlax, mostrando imágenes de su planeta.

Skeletor suspira, aburrido.

"¿Este chisme no tiene opción para reproducir al doble de velocidad?".

De momento, lo único que el Señor de la Destrucción ha sacado en claro es que la criatura proviene del planeta Primeria y que su raza se extinguió hace la tira de tiempo a causa de una lluvia de rayos fulminantes de origen indeterminado. ¿Quién o qué lo provocó? Lo descubriremos al final del cómic. Intrigados, ¿verdad?

Me da igual que lo estéis o no. Era una pregunta retórica. Seguid leyendo.

-¡Ay, me ha dado en el ojo! ¡¿Por qué en el ojo?!

Antes de que Skeletor averigüe nada más de esta Wikipedia interdimensional, He-Man y Teela irrumpen en el salón del trono y se lían a arrear guantadas a los guerreros diabólicos. En esta contienda participan Spikor, Tri-Klops, Clawful, Trap-Jaw y, por supuesto, Miguel, el diabólico encargado de mantenimiento.

Desde el Castillo de Grayskull, la Hechicera y Man-At-Arms observan la batalla a través de los ojos de Teela en un espejo mágico. El respeto a la privacidad no es una preocupación en Eternia.

Man-At-Arms dice que debería estar luchando allí al lado de He-Man y su hija, porque aún no se ha jubilado y necesita ahorrar todo lo que pueda ahora que ha descubierto que su plan de pensiones era un fraude. Pero hay una razón de peso para que se haya quedado en Grayskull: si se hubiera marchado, no podría darle palique a la Hechicera y nosotros nos perderíamos esta conversación superflua incluida en el guion. Han pensado en todo.

La Hechicera le dice que no se preocupe, porque He-Man y Teela valen un potosí, y juntos se bastan y sobran para ocuparse de Skeletor y sus malvados esbirros. De hecho, van a necesitar tanto yeso para escayolar a los guerreros diabólicos que los albañiles de Eternia van a enlucir las casas con puré de patatas.

"Tenemos que tener fe en nuestros hijos e hijas", añade la Hechicera (guiño, guiño), "que han probado, una y otra vez, que con el poder siempre hay posibilidades".

Con el poder siempre hay... ¿posibilidades? Menuda birria de frase, ¿no? Parece la versión de Hacendado de "un gran poder conlleva una gran responsabilidad". ¿Dónde está Stan Lee cuando lo necesitas?

Ah, sí, se me había olvidado que lo incineraron hace casi tres años. Puede que ya no esté en condiciones de escribir nada. Que en paz descanse.

Al menos podrían fingir interés por lo que está pasando. Y si no, que cambien de canal. He oído que el programa de cocina del chef Alan es cremita (¡y solo usa proteínas, anabolizantes y tomate seco en sus platos!).

Antes de que podáis recitar la lista de los reyes eternianos, ya solo quedan cuatro combatientes en pie: He-Man, Teela, Skeletor y Evil-Lyn, cada uno enfrentado a su contraparte más evidente.

Estos duelos individuales terminan en cuestión de tres viñetas, porque Evil-Lyn da por cumplida su rutina diaria de ejercicios aeróbicos y crea una barrera mágica para mantener a raya a sus adversarios.

Este inciso le da a Skeletor la oportunidad de hacer lo que más le gusta a cualquier villano que se precie. ¿Huir? Aún no. Me refiero a dar largas explicaciones para que el héroe esté al tanto de sus tejemanejes.

El Señor del Submundo reconoce que él controlaba al Orlax cuando tocó de forma inapropiada a Randor con sus viscosos tentáculos y revela que encontró a la criatura en estado de amodorramiento profundo en una cueva de las Montañas Místicas. Familiarizado como estaba con la leyenda (¿cómo no iba a estarlo?), se las ingenió para crear un vínculo telepático con el Orlax con la intención de sonsacarle sus secretos, porque eso es lo que haría cualquier megalómano en su situación. El hecho de que pudiera controlar a la bestia fue una sorpresa inesperada, pero bienvenida, como cuando compras una bolsa de patatas y lleva premio dentro (siempre que el premio no sea una cucaracha ni un dedo humano, quiero decir).

Evil-Lyn deduce que los héroes deben de estar desesperados si han venido hasta aquí en busca de un remedio para salvar la "pequeña vida sin valor" de su majestad.

¿Sin valor? ¡Oye, tú!, que esa pequeña vida (de plástico) les costó a mis padres 1.495 pesetas. ¡Un respeto!

-El hecho es, He-Man..., que tienes razón. XXX

Después de meter el dedo en la llaga, Evil-Lyn abre un portal y se larga de la Montaña de la Serpiente con Skeletor, pero no sin antes destruir el casco que estaban utilizando para sonsacarle información al Orlax y, de paso, decirle a He-Man que tenga suerte con "papi".

Teela pregunta a He-Man qué ha querido decir Evil-Lyn con eso. La respuesta a esa pregunta ya la conocemos. Lo que deberíamos preguntarnos es desde cuándo sabe Evil-Lyn que Adam y He-Man son la misma persona. ¿Se lo reveló el Orlax entre este número y el anterior, aprovechando que nadie miraba? ¿Va a haber un cómic precuela de los cómics precuela que lo confirme? ¿Soy el único que repara en estos detalles? ¿Es normal que esté tentado de comprarme el cuadrilátero de Masters of the WWE Universe?

Retomando lo de "papi", He-Man marca la casilla de NS/NC, y Teela dice que no hay más preguntas, señoría.

Me parece bien. Por mí, cuanto menos hablen de "papis", mejor.

-¿Qué ha querido decir con eso de "papi"?
-Papi, papito, papaíto... No preguntes.

Skeletor y Evil-Lyn aparecen en las alcantarillas en las que la diosa diabólica se refugió y vivió cuando era una joven fugitiva (tal y como vimos en el número anterior). Al parecer, Lyn se ha columpiado con el hechizo, porque ella quería transportarlos a las Tierras Oscuras.

En la serie de Filmation, las Tierras Oscuras eran una vasta jungla subterránea habitada por hombres lagarto, así que no sé qué se la habrá perdido a Evil-Lyn allí. Lo que sí es cierto es que existe una vaga conexión entre Lyn y este lugar. En el episodio Aventura en las Tierras Oscuras, de la serie de Filmation, Evil-Lyn aprovechaba que Skeletor se había ido de viaje (todos necesitamos tiempo para nosotros mismos) para intentar conquistar Eternia por su cuenta. Su plan consistía en engañar a Korr el Hechicero, Guardián del Depredador Carmesí y protector de las Tierras Oscuras, para que creyera que He-Man había secuestrado a su hija y así enfrentarlos a ambos mientras ella hacía de las suyas. Por supuesto, al final el bien triunfa sobre el mal y además aprendemos una lección: que cuando nuestros padres nos dicen que no es por una buena razón, no por capricho.

Eso es mentira una de cada tres veces, pero sigue siendo una lección.

-Padre, ¿puedo ver El juego del calamar? Todos mis amigos la ven.
-No, hija mía. Aún eres muy joven.
-¡Pero si tengo treinta años!

Sea como fuere, a Skeletor le trae sin cuidado a dónde lo han transportado. ¿Os habéis fijado en que cuando está con He-Man se pone más contento que unas castañuelas, pero, en cuanto se separan, le puede la melancolía? ¿Por qué será?

Evil-Lyn dice que va a subir a la superficie (supongo que arriba tiene más cobertura), para enviar un mensaje a los patanes a los que He-Man y Teela acaban de moler a palos y reunirlos aquí, "en las ruinas de Zalesia".

Hace mes y medio, tenía mis dudas sobre si el lugar en el que se desarrollaba la historia de origen de Evil-Lyn estaba o no en Eternia, porque nadie se molestó en poner un cartelito para que pudiéramos ubicarnos. Ahora se confirma que la ciudad no solo está en Eternia (al contrario de lo que yo pensaba), sino que se trata de Zalesia.

Según el canon de la serie de Mike Young Productions, Zalesia es la ciudad donde nació Evil-Lyn y que acabó convirtiéndose en el patio de recreo del dios Serpos debido a la pésima gestión administrativa de su regente. Pero de esto ya hablé en la entrada anterior y no quiero repetirme. Tenga más o menos sentido (no lo tiene), habría estado bien que lo aclarasen antes.

Skeletor, que lleva un rato mirando las sopabardas, interrumpe mis reflexiones para revelar que, justo antes de perder la conexión con el Orlax, averiguó todo lo que necesitaba saber: en primer lugar, que "algo terrible y peligroso... y útil" se acerca (así de concreto es él), y, en segundo lugar, que el Castillo de Grayskull es en realidad el Salón de la Sabiduría, aquel que creíamos que se había destruido y perdido para siempre, como mi vieja colección de G.I. Joe.

Pero esto... ¡esto es muy gordo! ¡Esto cambia totalmente sus planes! Antes Skeletor quería conquistar el Castillo de Grayskull para hacerse con sus secretos, y ahora... ahora quiere conquistar el castillo para hacerse con esos mismos secretos, pero sabiendo que el castillo es el Salón de la Sabiduría. ¡No tiene nada que ver una cosa con la otra!

No, esperad.

Es exactamente el mismo objetivo que lleva persiguiendo desde 1982.

-Así que esto cambia...
-Absolutamente nada.

He-Man y Teela regresan a Grayskull tras fracasar en su misión. Mientras el campeón de Eternia vela al rey (y a lo mejor le mete la mano en agua tibia para ver si se mea encima), la capitana comparte sus inquietudes con su padre.

A Teela le extraña, para empezar, que He-Man parezca más preocupado por la vida de Randor que la propia reina. No sé, a lo mejor piensa que He-Man debería estar de fiesta mientras el rey al que ha jurado proteger se muere de intoxicación aberrante. La guerrera también le ha estado dando vueltas a lo último que dijo Evil-Lyn, y se ha dado cuenta de que ninguno de ellos (ejem) sabe quién es He-Man realmente. Sí, lleva años siendo su amiga y combatiendo a su lado contra las fuerzas del mal, pero ¿de dónde viene? ¿Dónde nació? ¿Cuál es su código postal? ¿Paga impuestos? Y si lo hace, ¿la declaración de la renta le sale a pagar o a devolver? Hay muchas cosas que desconocen de él. A Teela incluso le preocupa que, si muere Randor y Adam no vuelve (desapareció misteriosamente cuando He-Man entró en escena), el pueblo acuda a He-Man y lo proclame rey.

Madre mía, la cabecita cómo la tenemos.

Man-At-Arms le responde que He-Man es un Héroe™, y no solo porque tenga una espada mágica y fabulosos poderes, sino porque es un buen hombre, amable y entregado, que ha dedicado su vida al servicio de todo el universo, que se lava los dientes al menos tres veces al día y que separa los envases antes de tirar la basura al cubo amarillo. Sus orígenes no cambian quién es.

"En lo que a sucesores se refiere", dice Duncan, "Randor podría tenerlos peores".

"Y Adam", le corrige Teela, con la mosca detrás de la oreja. "Quieres decir que Adam y Randor podrían tenerlos peores".

"Uy, sí, claro. Y Adam. Qué despiste más tonto".

Ya la cagó el bigotes.

Lo raro es que no pregunte por qué nunca se ha visto a Adam y He-Man jugando al bádminton juntos.

Teela también echa en cara a la Hechicera que siempre se ande con bisbiseos y secretitos, y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, le suelta que menuda hechicera de chichinabo está hecha si ni siquiera puede salvar la vida de una persona 

"Oiga, sin faltar, eh".

Teela se enciende cada vez más y nos regala un avance del berrinche que vimos en el primer episodio de la serie de Netflix. Dice que el Castillo de Grayskull y el reino entero, desde Eternos a Pozoseco, están construidos sobre mentiras cochinas; pregunta otra vez por Adam y, antes siquiera de que Orko le diga que tenía cita en el proctólogo, le grita que no le venga con milongas, porque ya no se cree nada; y, tomando carrerilla, pregunta también qué tiene de especial el Castillo de Grayskull (aparte de un ascensor con polea) para que Skeletor intente conquistarlo cada semana como si le fuera el sueldo en ello.

Razón no le falta, pero necesita tomarse una tila.

Tila. ¿Lo pilláis? Porque se llama Teela.

Es un chiste buenísimo y tiene más gracia cada vez que alguien lo repite.

-¿Y por qué querría nadie ser amo de un universo que permite que existan tipos con cuello periscópico o cabeza de elefante?

Llegados a este punto, necesito que hagamos un breve paréntesis, porque, otra cosa no, pero ahora ya puedo decir que esta miniserie ha conseguido subvertir mis expectativas.

A veces tengo brotes de optimismo absurdo. Por eso, lo creáis o no, pensaba que en algún momento estos cómics se centrarían en el desarrollo de Teela e intentarían darle más sentido a su actitud en la serie de animación, de modo que la (relativamente) polémica escena del primer episodio en la que se coge una pataleta y dimite fuera más comprensible.

En lugar de eso, lo que hacen estas historietas es repetir el mismo error que la serie de Netflix, reafirmando que esta "diosa guerrera" tiene más mala leche que un mordisco en el párpado. Como si le faltaran detractores a la pobre, en fin.

En el cénit de su frustración e impotencia, a Teela se le ilumina una patita de pollo en la frente (igual que la que vimos en el cuarto episodio de la serie de animación) y se eleva en el aire con la melena revuelta al viento. Al mismo tiempo, detrás de ella, una gallina pinta asturiana, hecha de energía pura, despliega sus alas.

O tal vez sea un halcón.

Cualquier parecido con Fénix Oscura es pura coincidencia.

Después de este numerito (que probablemente no guarde relación alguna con la extinción de la especie del Orlax ni con el cataclismo de proporciones cósmicas que se avecina), Teela cae de rodillas al suelo, exhausta.

En ese mismo instante, el rey Randor se despierta de su siesta mística, aún un poco grogui a falta de un café, pero vivito y coleando.

Yo levanto la mano. Necesito una explicación, por favor.

La reina Marlena dice que pidió al Orlax que perdonase la vida a su marido, pero, al ver que la criatura no entendía ni papa de inglés, rezó al orbe de los Ancianos para que el poder mismo obrase el milagro. Y el poder respondió a sus ruegos a través de Teela. Ajá.

La Hechicera dice que todos aquellos que viven bajo la luz de Zoar son recipientes de su sabiduría y de sus buenas obras, lo cual empieza a sonar demasiado a fanatismo religioso para mi gusto.

"¿Conductos del poder?", pregunta Randor. "Pensaba que esas cosas estaban reservadas para...".

"Lo hizo un mago", le interrumpe Marlena antes de que pueda terminar la frase.

Ya veis, como si todavía quedara algún fan de los Masters que no supiera de qué va el tema. La trama de que Teela es la heredera de la Hechicera es más vieja que los dinosaurios y lleva cociéndose desde hace casi cuarenta años. Si fueran espaguetis, a estas alturas parecerían cereales de Blandi Blub.

Nada como hacer las preguntas adecuadas para aguar la fiesta.

De hecho, pensándolo fríamente, es increíble que, después de tanto tiempo, lo más cerca que hayamos estado de ver a Teela asumiendo el rol de Hechicera sea en la serie de animación digital que estrenó Netflix el pasado 16 de septiembre, la cual aprovecho para recomendar a cualquiera que tenga niños en casa y quiera que ingresen pronto en el club de fans de Masters del Universo (recordad que es importante lavarles el cerebro a una edad temprana).

Si nos ponemos pejigueros, es cierto que, en uno de los episodios de la segunda temporada de la serie de Filmation, Teela firmó un contrato de interinidad con el espíritu de Grayskull para cubrir la baja de la Hechicera; pero ni siquiera terminó el periodo de formación y, ni aun disfrazada de la gallina Caponata, logró engañar a Skeletor para mantenerlo alejado del Castillo de Grayskull cinco minutos.

Si estáis muy puestos en el tema, a lo mejor también os acordáis de los cómics que publicó DC a mediados de la década de 2010, en los que Teela por fin asumía su papel en el gran esquema del universo y se convertía en la Hechicera. Pero hay un refrán anglosajón que dice que el diablo está en los detalles, y hay que tener en cuenta que en esos cómics Teela se convierte en la Hechicera de Serpos, no de Zoar, por lo que, a todos los efectos, se identifica más con la Diosa de los minicómics originales de Mattel que con la Hechicera de los dibujos de Filmation. Podéis distinguir fácilmente a la Diosa de la Hechicera porque la primera es de color verde, y la segunda no se atreve a poner un pie en un Kentucky Fried Chicken por si la echan a la freidora.

En cualquier caso, espero que penséis en todo esto la próxima vez que habléis de si el rol de Teela es importante o no en la franquicia.

Teela, a topísimo con el poder de Grayskull (2021).

Teela, con ropa que no es de su talla (1984).

Teela, preparada para debutar en La espada salvaje de Conan (2014).

Más tarde, en el palacio de Eternos, Randor anuncia que Teela sucederá a su padre en el puesto de Man-At-Arms. Esto pone fin a un enquistado debate que lleva décadas discutiéndose por los estudiosos de los Masters del Universo: ¿Es necesario tener un bigote ancho y poblado para ser Man-At-Arms? La respuesta es no.

Tan pronto como el rey se pira para despachar su apretada agenda (¡JAJAJAJAJAJAJAJA!), Teela vuelve al ataque con más preguntas. Entiendo su inquietud. Una no se levanta un día y se convierte sin más en el receptáculo de una diosa emplumada. Definitivamente aquí pasa algo raro, y la mujer quiere respuestas.

La Hechicera alza una mano, hace chispi-chispitas y Teela cae en brazos de He-Man, roque. Los comentarios de Orko, He-Man y Man-At-Arms me dan a entender que ni siquiera es la primera vez que pasan por esto.

"No es la primera vez que pasamos por esto".

"No lo es".

"No".

De vuelta al Castillo de Grayskull, en el jardín subterráneo secreto donde se guardan la cerveza fría y el orbe mágico del Consejo de Ancianos, la Hechicera extrae los recuerdos recientes de Teela y los incorpora al orbe, ocultándolos entre los grandes conocimientos del universo. Ahí debe de ser donde esconden también la triste historia de Ger-Mán (el hombre más patético del universo) y la película porno gay que filmaron Fisto y Extendar en la universidad.

Teela se incorpora de golpe, preguntando qué leches ha pasado. Igual de desorientado me levanto yo cada vez que me quedo dormido en el sofá a media tarde. ¿Puede ser que me estén hechizando y no que me esté haciendo viejo? La esperanza es lo último que se pierde.

Los presentes le dicen que ella salvó al rey y que fue un milagro como el de la multiplicación de los panes y los peces (pero de fantasía de verdad). Sin embargo, nadie entra en detalles. Si esto le plantea o no más preguntas a Teela, es algo que se puede intuir de la serie de Netflix, pero que no podemos saber con certeza, porque su parte de la historia termina aquí.

Teela, olvidando quién es desde 1983.

Esto me recuerda a uno de los pocos buenos episodios de la serie de Filmation: La búsqueda de Teela. En él, Teela, que está de bajona porque no recuerda a su madre y además su padre adoptivo se niega a revelarle quién es, sale en busca del Oráculo del Mar de Cristal para descubrir la verdad. Después de superar la ridícula aventura de rigor (en la que He-Man entierra a una bestia submarina legendaria haciendo prensa de piernas con un iceberg de cristal), Teela habla con el Oráculo y se entera de que la Hechicera es su verdadera madre y que la puso al cuidado de Man-At-Arms para mantenerla a salvo.

Al descubrirse el pastel, la Hechicera le explica a Teela que algún día tendrá que ocupar su lugar como la mística guardiana de Grayskull y vestirse de pollo, pero, como aún no ha llegado ese día, le borra la memoria.

"Ella solamente recordará que su madre fue una mujer honesta que la quiso mucho", dice la Hechicera, con una lágrima resbalándole por la mejilla.

Snif...

Disculpad, se me ha metido algo en el ojo. Creo que se llama "sentimientos".

-Mi colección de muñecos ya no cabe en casa. ¿Qué haré ahora?

En las dos últimas páginas de esta historieta, el Orlax vuelve a hablar del cataclismo que destruyó su civilización y de la atrocidad cósmica que aguarda más allá del tiempo y del espacio, y ruega a quienes escuchen su advertencia que se anden con mucho ojo e intenten cambiar el curso de lo que está escrito en las estrellas, porque lo que se está arrimando es nada más y nada menos que... ¡EL FIN DEL UNIVERSO!

¿El fin del universo? ¡Y yo con estos pelos!

A modo de revelación final, la pupila del Orlax revela la silueta de una mujer de cabello corto con una aureola apostólica-divina en la cabeza. ¿La Virgen de los Milagros quizá?

Dun-dun-dun...

La historia continuará en la serie de Netflix. O al menos eso nos prometen.

Fin.

Y ahora, con todos ustedes... ¡Kool & The Gang!

♫ Revelation!
Yahoo!
This is your revelation! ♫

Me alegro de haber llegado hasta el final con estas entradas que no daba un duro por terminar, porque este último cómic es el que más me ha gustado de la colección. Indagar en los orígenes de los personajes despierta mi curiosidad, pero en general prefiero mirar hacia delante que revisar por enésima vez cómo obtuvo He-Man su increíble bronceado o de quién sacó Skeletor su sonrisa. Lo que me esperaba de esta precuela cuando comencé a leerla es que sirviera de puente entre las historias de toda la vida y la nueva serie de animación, y este número no solo ha tendido ese puente, sino que, de propina, nos ha dado una pista sobre lo que está por llegar en la segunda parte de la serie de Netflix. Si al SkeleDIOS de la primera parte y al He-Man asilvestrado del último póster promocional les sumamos una Teela Hechicera definitiva y desatada, yo estaré satisfecho.

El dibujo de Mindy Lee sigue pareciéndome igual de fresco y atractivo que en las anteriores entregas, y la linealidad del guion, sin más flashbacks que los del Orlax, evita los problemas de estructura que habíamos visto hasta ahora.

En conclusión, y si dejamos a un lado el temperamento que gasta Teela (me cuesta empatizar con alguien que tiene semejantes prontos, aunque lleve razón), este cuarto número consigue cerrar con buena nota una colección que estaba dentro del perímetro del ni fu ni fa.

Suponiendo que Kevin Smith y el equipo de Revelación no se pasen esta precuela por el arco del triunfo, el 23 de noviembre se vienen cositas interesantes.

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11 comentarios

Jose dijo...

Pues no ha estado mal la conclusión de la miniserie aunque es evidente la referencia al personaje de fénix de los X-men, no quiero ni pensar el berrinche que se cogerá Teela cuando descubra que la Hechicera es su madre y la ha estado siempre borrandole la memoria cada dos por tres, deseando que se estrene la segunda parte ya solo queda un mes que se pasa volando y ten preparado el crucifijo cuando los haters empiecen a atacarte con sus comentarios, saludos.

Warbriel dijo...

"Enlucir edificios con puré de patatas". Eso es de un Mortadelo, rufián...
Y lo de "En el ojo, ¿por qué me ha dado en el ojo?" me suena a Superlópez...

El Tipo de la Brocha dijo...

Desde luego los borrados de memoria son un motivo de peso para que a Teela se le crucen los cables. Si se mencionarán o no en la serie de Netflix es una incógnita. Yo espero que sí, pero ya se sabe que las precuelas en medios distintos al de la historia principal (novelas, cómics, jeroglíficos...) no suelen tenerse en cuenta más que para pequeños guiños.

El Tipo de la Brocha dijo...

¡Premio! Los tebeos de Mortadelo tienen expresiones que deberían formar parte de nuestro acervo lingüístico. Por eso suelo incluirlas en mis entradas. Un aplauso para ti.

Lo del ojo es solamente un chiste a costa de que las criaturas de Primeria son básicamente una bola con un ojo enorme. No es una referencia a nada ni me extrañaría que hubiera frases similares en mil sitios, incluido algún Superlópez.

Garou dijo...

oh, no, mas MUNJENES en greiskol

Anonimatus dijo...

En un principio la Hechicera es una capulla por estar borrándole a Teela todo el rato pero viendo lo inmadura que es esta y su incapacidad asumir los hechos no la culpo.

¿Veremos una reseña de la serie CGI?

El Tipo de la Brocha dijo...

¿Qué será lo próximo? ¿Los servicios de caballeros? ¡Ahí ni siquiera yo quiero entrar!

El Tipo de la Brocha dijo...

Esta es mi reseña: para los críos está bien.

Acor, heroico maestro de los comentarios dijo...

Me he leído religiosamente todas las entradas y si tuviera que resumir de qué va el cómic la verdad es que sería incapaz. Esto puede significar tres cosas:

Tengo peor memoria que Teela después de una cena familiar.
Los chistes me despistan del contenido del cómic.
El argumento me parece un poco pufo y mi cerebro decide no retenerlo.

Pero es una gozada leerte así que gracias por la reseña y hasta la próxima.

PD: ¿Has leído, La guerra de la eternidad?

El Tipo de la Brocha dijo...

Esta miniserie va de cosas. Cosas que cosean.

¡Por supuesto que he leído La Guerra de la Eternidad! Y está bien. Es una historia de cierre con mucha épica. Eso sí, me habría gustado más con menos "transformaciones finales". Demasiados anabolizantes y armaduras extra para mi gusto.

Ezgarin dijo...

Vaya... Parece que Teela rompió la 4ta pared al hacerse las mismas preguntas que nos hemos hecho por décadas. En lo personal me gustó tanto la serie como la precuela.. creo que mantiene el espíritu ilógico de la serie original... Algo que de debe ver solo por entretenimiento puro.e inocente sin contaminarlo con la búsqueda de lógica en cada escena... Excelente reseña TDLB. Saludos desde México

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