14 de septiembre de 2021

Masters of the Universe: Revelation #3 - Evil's Jagged Claw (cómic precuela)

¡Hala! Qué portadaca. Si alguna vez quiero tener una buena ilustración a todo color de los Masters del Universo para enmarcarla y colgarla en la pared del salón, se la encargaré a Dave Wilkins. Y luego, cuando me diga lo que cobra por un encargo de esas características, lloraré desconsoladamente.

En el número anterior de la colección, a Skeletor le dio por rememorar su pasado. En esa historia de origen, lo viejo y lo nuevo se daban cita para crear algo familiar y a la vez diferente, aunque no especialmente interesante. Para mí el mejor relato sobre cómo Skeletor llegó a ser quien es, al menos desde hace un par de semanas, es el ideado por la excepcional Leyre Valiente, diseñadora de moda, aficionada a la ciencia ficción y pateadora cum laude. Como es probable que no conozcáis la historia pergeñada por Leyre a golpe de tuit, os la resumo:

Antes de ser conocido como Skeletor, el autoproclamado Señor de la Destrucción era un empresario de la noche marbellí llamado Keldor. La vida le trataba bien hasta que un día sufrió un trágico accidente friendo croquetas. A partir de entonces, se cambió de nombre y se volcó en cuerpo y alma en conquistar Eternia y apoderarse de los secretos del Castillo de Grayskull para olvidar sus penas. 

Ahora bien, no todos los guerreros diabólicos cuentan con tantos orígenes alternativos como el Señor del Submundo. Concretamente, los de su amante ocasional y mano derecha, la hechicera Evil-Lyn, se pueden contar con los dedos de la mano. Para compensar este desequilibrio, en el tercer cómic de la serie nos presentan una nueva propuesta. A ver qué os parece.

Aunque no hay un letrero que nos ponga sobre aviso, esta historia comienza en el pasado, con una niña flacucha de pelo blanco acorralada por un hombre y una mujer en un cuartucho desordenado.

La cría es Evil-Lyn, obviamente años antes de hacerse llamarse así y de compartir techo con las fuerzas del mal. Si su identidad ya la habíais deducido por vosotros mismos y no necesitabais que os dijera nada, enhorabuena, podéis daros una palmadita en la espalda. El carné de fan de los Masters del Universo debe de estar a punto de llegaros.

El hombre y la mujer quieren cortarle la mano a Lyn para asegurarse de que nunca más vuelva a hacer magia. Sin embargo, pronto descubriremos que el motivo de que estos dos individuos quieran dejarla manca es doble y todavía más siniestro que privarla de la mano que menea cuando dice abracadabra.

Ojo a la ristra de ajos que cuelga cerca de la ventana. "VANPIRO ESITEN".

Aunque la historieta salta de atrás a delante en el tiempo, alternando entre pasado y presente con la idea de mantener cierta intriga, esa estructura narrativa no mejora la historia y está ya muy vista. Por lo tanto, en lugar de andarme con rodeos, voy a adelantaros la información que os falta: la pareja de aldeanos compró a Lyn a sus padres y, como propiedad suya que es, ¡ahora quiere merendarse su mano!

Moralmente comerse a otra persona, aunque sea a cachos, es reprobable; pero yo aun diría más: desde un punto de vista eminentemente práctico, es absurdo. ¿Cuánta carne puede tener la mano de una cría? Poquísima, diría yo. Y más siendo una niña así de esmirriada. Seguro que son todo tendones, ligamentos y huesecillos. Hasta un chihuahua con raquitismo les llenaría más la panza. 

Pero cuando alguien quiere comerse tu mano, no discutes con él. Lyn se escabulle de sus dueños y huye por las calles de Valdecañas de Tajo (o como quiera que sea llame el pueblo en el que se desarrolla la acción; los datos concretos no son el fuerte de estos tebeos.

No sabéis lo útil que es este GIF para separar escenas.

En el presente, a medida que los recuerdos de aquel espantoso día se difuminan, vemos que Evil-Lyn está en sintonía con el Orlax. En lugar de sacarle provecho a la situación, la hechicera diabólica reflexiona sobre la vida. La idea que resalta el texto es la misma que oímos de sus labios en el cuarto episodio de la serie de Netflix: nadie nace siendo malo.

"Solo la crueldad hace que uno sea cruel, solo la maldad hace que uno sea malvado", dice Evil-Lyn para sus adentros.

¡Y un cuerno! Esa manía de justificar que los villanos son malos porque tuvieron un pasado traumático, últimamente tan en boga a causa de las películas de Disney, me mosquea. Y, hasta cierto punto, también me preocupa que empecemos a albergar esa clase de pensamiento simplista y pueril en nuestro día a día. En la vida real, aparte de auténticos monstruos, hay muchos hijos de p*** sueltos a los que no les ha ocurrido nada malo en su vida y, aun así, te pegarían una puñalada trapera sin sentir el menor cargo de conciencia. Es más, incluso si alguien se convierte en una alimaña infecta porque de pequeño le pegaban en el colegio o le robaron el álbum de cromos de Los pitufos, eso solo nos permite entender por qué es ahora un asco de persona, no lo convierte en un héroe ni lo exonera.

Sin embargo, no voy a abrir aquí un debate que podría ser interesante por el mero hecho de que un tebeo de los Masters del Universo pretenda explicarnos por qué Evil-Lyn va con malas compañías.

¡Eh! ¡Mirad cómo le da el Orlax un masaje en las sienes!

Porno con tentáculos, ahora y siempre en los Masters del Universo.

Mis técnicas de distracción son infalibles.

Evil-Lyn también piensa que cuando la maldad hace mella en tu inocencia, cualquier acto de bondad, provenga de donde provenga, puede inspirar "niveles inigualables de devoción". Ya os adelanto yo que encontrar a Wally, Woof, Wanda, el mago Barbablanca, Odlaw, el hueso, el pergamino, la cámara, los prismáticos y la puñetera llave en el libro ¿Dónde está el wookie? es más fácil que encontrar el supuesto acto de bondad en este cómic. Pero luego volveremos sobre este punto.

A la mañana siguiente, Evil-Lyn se presenta ante Skeletor para continuar con la sesión de intromisión mental desde donde la dejaron. El Señor de la Destrucción le da los buenos días a su manera:

"Tienes un aspecto horrible. ¿Has dormido siquiera?".

Se respira el amor en el aire.

Mientras desayunaba su tazón de Eternia Crunch (la marca oficial de cereales de Masters del Universo: Revelación), Skeletor le ha estado dándole vueltas al asunto del Orlax y ha llegado a la conclusión de que la criatura es demasiado taruga como para dominar por sí misma los viajes interdimensionales. De ello deduce que alguien con conocimientos avanzados en la materia tiene que haber enviado al Orlax a Eternia, probablemente a modo de advertencia, dada su inmensa capacidad para matar.

Eso mismo ya nos lo plantearon en el primer número de la colección, así que no sé por qué lo sacan de nuevo a colación como si fuera noticia. Es verdad que los fans de los Masters del Universo no destacamos por nuestra inteligencia, porque ¿quién en su sano juicio querría tener en su casa un muñeco que apesta a pachuli?, pero al menos podrían darnos el beneficio de la duda. Creo que casi todos podemos retener los datos esenciales de una historia que hemos leído hace apenas dos meses.

O tal vez no. Pero podemos echarle un vistazo y fingir que sí. La condescendencia es la peor alternativa posible.

En mi experiencia, las personas que dicen que nunca duermen suelen ser las mismas que echan siestas de tres horas.

Evil-Lyn tiene su propia teoría, y sugiere que el Orlax podría ser simplemente una criatura asustada, sola y a la fuga. A esta mujer se le da fatal separar lo personal de lo profesional.

Beast Man pregunta si no pueden tener ambos razón. Por la forma en la que plantea esta tercera posibilidad, es como si el cómic quisiera darnos la impresión de que "el colorado" ha demostrado una perspicacia impropia de él; pero luego no desarrollan la idea en absoluto y a mí no se me ocurre cómo conciliar esas dos hipótesis. Vuestras conjeturas serán bienvenidas. 

Skeletor tacha de "inútiles" a sus esbirros, dando por cerrada la discusión, y se prepara para hacer una llamada a larga distancia al Orlax.

Alguien está enganchadísimo a las mentes ajenas.

Evil-Lyn advierte a Skeletor de que la Hechicera podría descubrirlo mientras se da un garbeo telepático por la mente del Orlax y, en ese caso, meterse en su cabeza. Empiezo a pensar que Tim Sheridan no tiene en muy alta consideración a sus lectores, porque esto también nos lo habían dicho en el número anterior.

El Señor de la Destrucción no se amedrenta.

"La evasión es uno de mis talentos únicos", dice, orgulloso.

"¿Quieres decir la retirada?", le pregunta Beast Man.

Risas enlatadas.

"¡No, patán! Quiero decir la supervivencia".

Más risas enlatadas y aplausos.

Al oír la palabra "supervivencia" (o tal vez "patán"), Evil-Lyn sigue rememorando su pasado...

La cara de Evil-Lyn es una canción de Camilo Sesto, la que dice: "Ya no puedo más. Ya no puedo más. Siempre se repite esta misma historia".

Para huir de sus perseguidores, la pequeña Lyn desciende a las alcantarillas. Allí, al otro lado de un túnel por el que corren las prístinas aguas fecales de Valdecañas de Tajo, se topa con el hogar de Magestra, una vieja hechicera.

Si visteis la serie de Netflix y no os sometisteis a una lobotomía para desterrar de vuestra memoria ese "horrible panfleto feminazi", recordaréis que, en el episodio titulado El cáliz envenenado, Evil-Lyn adopta el nombre y la apariencia de Magestra para engañar a Teela y Andra. Pues resulta que esa identidad falsa no se la sacó de la chistera, sino que está basada en una persona real de este nuevo universo ficticio. La verdadera Magestra incluso tiene un orbe de cristal violáceo, que, a poco que uno esté sobrio y despabilado, reconocerá como el orbe que tiene el báculo de Evil-Lyn en el tiempo presente.

Magestra percibe el poder mágico que hay en la niña fugitiva y, por aquello de que ella no se mudó a una fétida alcantarilla por gusto, empatiza rápidamente con ella. Incluso la invita a un pincho de rata, una especialidad culinaria local.

El Sylvester Stallone de Demolition Man no le haría ascos a ese pincho, aunque prefiera las hamburguesas.

Aunque quizá me hayáis oído decirlo antes en alguna parte (a mí me suena), Magestra está inspirada en dos de las identidades que utiliza Evil-Lyn en la serie animada de Filmation.

Concretamente, el nombre de Magestra procede del episodio El Gran Símbolo de las Formas, en el que Evil-Lyn se hace pasar por una maga errante para capturar al rey Randor y reemplazarlo por Beast Man (igualmente transformado para la ocasión, aunque dugo que alguien hubiera notado la diferencia), mientras que el aspecto del personaje procede del episodio La maldición de la Piedra Hechizada, en el que Evil-Lyn se disfraza de una anciana llamada Zenia para incitar una rebelión.

Para vuestro deleite visual, he creado unos bonitos GIF con las tres transformaciones, empezando por las dos de la serie de Filmation y terminando con la de Netflix (lo especifico porque es probable que no notéis la diferencia entre una serie y otra):

Lo de que el rey era un impostor se intuía por la peste a chucho mojado.

La traicionó su incapacidad para poner voz de vieja cascarrabias.

Pasan los años y todo sigue igual.

Volvamos al cómic, que me pierdo.

Tras conversar un rato, Magestra y Lyn se dan cuenta de que tienen mucho en común. Aparte de que a ambas les canta el pozo a rata de cloaca, las dos se han visto perseguidas y obligadas a huir de casa por ser diferentes. Quizá los magos no estarían tan mal vistos si no estuvieran tan frecuentemente rodeados de niños.

Lyn le pide a la anciana que la enseñe todo lo que sabe sobre la magia, y esta acepta con una condición: que utilice lo que aprenda para sobrevivir, no para vengarse ni dar pasaporte a nadie. También tendrá que abonar una cuota mensual de cinco ratas gordas o tres medianas.

Así pues, en los años siguientes, Magestra comparte sus conocimientos místicos con la pequeña Lyn, a la que vemos crecer hasta convertirse en una hábil maga. Tan pronto hace levitar una barra de pan, dos manzanas y tres patatas, como controla a una colonia de ratas para tener comida a domicilio. ¡Los grandes secretos de las artes arcanas en sus manos!

Estas viñetas hay que leerlas acompañadas de música de montaje de los ochenta.

Sin embargo, la vieja maestra no contaba con algo que nosotros nos veníamos venir desde Pernambuco. En cuanto la joven Lyn alcanza el nivel 4 de hechicera, regresa al hogar del que huyó para vengarse.

Lyn les dice a sus "padrastros" que primero les va a cortar las manos y que luego, mientras agitan sus doloridos muñones, le contarán todo lo que saben sobre sus padres. La gestión del rencor la lleva regular.

Pero antes de que cumpla lo que se propone, Magestra la detiene y le recuerda que prometió no utilizar la magia para fines perversos. Hacer levitar frutas y tubérculos está bien, mutilar no.

Lyn sale corriendo y su maestra le dice que no puede huir para siempre de su "verdadero yo".

No tengo ni pajolera idea de qué pretende decir con eso. ¿Su verdadero yo es el que no es capaz de olvidar el pasado y va por ahí amenazando con amputar extremidades a la gente sin tener carrera médica, o el que tiene buen fondo y no te pone mala cara ni aunque le estés ofreciendo un pincho de rata para almorzar? En un caso u otro, no le veo sentido. Que alguien me lo explique, por favor. Se ve que tengo el día espeso. O quizá solo necesito motivarme.

Motivación.

Con una disposición de viñetas que haría arrugar el entrecejo a Scott McCloud, la viñeta inmediatamente siguiente a la que nos muestra a Lyn apartando a Magestra de su camino para largarse nos muestra a dos tipos a los que no habíamos visto hasta ahora persiguiéndola. Mi primera impresión fue que estos dos sucesos ocurrían el uno poco después del otro, pero, al volver a leerme el cómic para escribir esta entrada, me he dado cuenta de que no es así. Pequeños detalles como el cambio de colores en el "decorado" o que Lyn pierda la capa de una secuencia de viñetas a la siguiente me dan a entender que ha pasado cierto tiempo entre ambos momentos y que la joven maga lleva días o incluso meses sobreviviendo sola.

Lo cierto es que esta miniserie no es el mejor ejemplo de narrativa visual del medio. Casi todo ocurre atropelladamente y a veces hay saltos tan bruscos entre viñetas que tienes que detenerte un instante para asimilar la sucesión de hechos. Pero mirad vosotros estas viñetas y decidme si me estoy haciendo viejo para leer tebeos y la conclusión debería parecerme evidente o, por el contrario, el problema lo tiene la propia historieta:

¡Así no me entero del cambio de escena!

Los individuos acorralan a Lyn en un callejón sin salida (o cul-de-sac, que le llaman los franceses y suena más gracioso). La hechicera se prepara para lanzar un hechizo, pero, o bien ha agotado todos los espacios para conjuros que tenía preparados, o bien en el callejón no hay buena cobertura para las artes místicas, porque su magia no funciona.

En ese momento, alguien a la espalda de Lyn y que no estaba ahí hace un instante fulmina a los dos tipos con rayos de energía lima-limón. El rescatador desconocido actúa a tal velocidad que el primer rufián está despatarrado en el suelo, humeando como un tizón, antes de que veamos siquiera cómo lo golpea.

Ahora sí que no es cosa mía. ¡Nos están escamoteando viñetas! ¿Me voy a tener que comprar el montaje del director para leer la versión completa?

El espacio entre viñetas está concebido para que el lector convierta imágenes separadas en una sola idea, pero aquí el ritmo está tan roto que hay que echar mano del razonamiento deductivo.

El misterioso salvador no es otro que Skeletor, ataviado con los mismos ropajes negros y rojos que vimos en el flashback del número anterior. El uniforme de la Horda le da un aspecto más aterrador que el de costumbre, aunque menos que el de su modelito del sujetador rosa. También le estiliza una barbaridad las caderas.

Asumo, a falta de alternativas, que este rescate es el supuesto acto de "bondad" que explica la devoción que siente Evil-Lyn por Skeletor.

Honestamente, me esperaba algo con un poco más de chicha y, sobre todo, sentido. Bondad es lo que demuestra Magestra al acoger a Lyn, cuidarla y educarla. Dejar a dos fulanos refritos cual cochinillo en hostal segoviano, aunque sea para salvar a una desconocida, tiene de bondadoso lo justito, y eso solo si somos condescendientes con el guion.

Naturalmente, cuando Skeletor invita a Lyn a acompañarle a través del portal, esta no se lo piensa dos veces. ¿Quién no se fiaría de un siniestro encapuchado con cabeza de calavera que acaba de ventilarse a dos personas sin pestañear? Y lo de no pestañear es literal, que conste.

"Ven conmigo si quieres vivir".

El portal los lleva al interior de la nave insignia de la Horda, donde, entre otros viejos conocidos, vemos de pasada a un miembro a veces olvidado de esta pandilla de villanos intergalácticos y que no había aparecido en el número anterior: Dragstor, "el terrorífico guerrero-vehículo".

Si la descripción que acompaña al muñeco os parece la monda, esperad a que os recuerde cuál es su habilidad especial, porque Dragstor tiene el mismo poder que si yo me tumbo boca abajo en un monopatín y alguien me empuja con fuerza. Entre todos los superpoderes con los que uno puede fantasear, solo un subnormal escogería tener una rueda en la tripa. Y ese es Dragstor.

Dragstor, el precursor de los robots-aspiradora.

Skeletor confiesa que lleva algún tiempo observando a la joven maga, lo cual, por algún motivo, hace sonreír a Lyn y no la incita a regresar corriendo por donde vino.

También le dice, pero con mucha más verborrea de la que estoy dispuesto a citar, que el universo está a punto de cambiar y que ellos estarán en el meollo del asunto.

Lyn le contesta que su conexión con la magia siempre ha sido débil y que, de hecho, sin el orbe mágico de Magestra es casi inexistente, o sea, "puedo hacerte el truco de enseñarte el pulgar como si te hubiera quitado la nariz y poco más". No le dice eso exactamente, pero se sobreentiende. Además, el Señor de la Destrucción no tiene nariz.

Skeletor le explica que el poder está dentro de ella y que el orbe solo sirve para canalizarlo. Si no puede hacer trucos de verdad (por ejemplo, empezar con 30 vidas en el Contra), es porque alguien la está frenando. Normalmente, cuando el pupilo está a punto de alcanzar al maestro, a este se le despierta el instinto de supervivencia y prefiere mantener al "retoño" a raya, no vaya a ser que este lo avíe para quedarse con sus botas y su colección de tazas de té. Skeletor lo entiende bien porque eso es precisamente lo que le ocurre a él con Hordak.

¿Y qué puede ofrecerle Skeletor a Lyn? La capacidad para alcanzar su máximo potencial, el hogar que siempre anheló y un difuso "mucho más". ¡Todo esto por el increíble precio que aparece en pantalla! ¡Y aun hay más! Si no está satisfecha con el producto, podrá devolverlo en el plazo de 15 días desde su recepción y le devolveremos su dinero. ¿A qué espera? ¡Pídalo ya!

Espero que hablen bajito. A Hordak no le gusta que le molesten mientras ve su telenovela turca favorita.

Como el futuro prometido por Skeletor resulta más alentador que una vida a la fuga y una dieta rica en roedores, Lyn regresa a su mundo para enfrentarse con Magestra.

No lo he mencionado antes, pero, por si alguien se hacía esta misma pregunta (lo dudo), intuyo que el mundo en el que vive Lyn no es Eternia, sino algún otro planeta al que nadie se ha molestado todavía en ponerle nombre. Por un lado, si Skeletor sigue sirviendo a Hordak en este cómic, eso significa que aún no ha pisado Eternia (en el número anterior, Eternia es el destino final de su itinerario, y no creo que Skeletor pueda plantarse allí sin que Hordak se pispe y le cante las cuarenta). Además, asumo que en Eternia, al menos bajo el reinado de Randor, el canibalismo es una práctica poco aceptada.

El diálogo que mantienen pupila y maestra al reencontrarse es breve e insulso. Os lo resumo:

"Este tipo con cara de esqueleto al que he conocido hace diez minutos dice que estás bloqueando mis poderes. ¿Es cierto?".

"No deberías utilizar tu magia para el mal. Es antisocial".

Me da rabia que la escena sea tan birriosa. Si me apuráis, hasta diría que tiene un efecto retroactivo no deseado, porque ahora el personaje de Evil-Lyn me parece menos interesante que cuando terminé de ver la serie de Netflix, ¡y era mi favorito! Por eso, algunas precuelas jamás deberían ver la luz del sol.

Y hablando de precuelas... Lyn ataca a Magestra y, potenciada por el reverso tenebroso de la Fuerza, la estrangula en al aire.

"Su carencia de fe resulta molesta".

Y ahí acaba más o menos el flashback.

Como historia de origen, le doy tres Mantennas escudriñando el horizonte con sus ojos periscópicos sobre cinco. Pero ¿cuánto diríais vosotros que vale este relato si lo comparamos con las historias de origen previas?

Es una pregunta retórica, porque estas entradas son solo una excusa para hablar de lo que a mí me apetece de los Masters del Universo. El inciso de Dragstor solo es gratuito para vosotros.

La primera historia de origen la encontramos en la biblia de la serie de Filmation. Aunque en los episodios se ignoraría por completo este trasfondo, antes de hacerse llamar Evil-Lyn, Evelyn Powers era una científica terrícola que viajó al espacio como miembro de la tripulación de Marlena, futura madre del príncipe Adam. Tras sufrir un accidente a causa de una explosión catastrófica, Evelyn se estrelló en Infinita (el planeta del que es oriundo Skeletor) y la maldad del lugar permeó en ella y le dio poderes mágicos. Algo parecido les pasó a otros dos miembros de la tripulación, que se convertirían por su parte en Beastman y Tri-Klops. Podéis leer con más detalle esta y otras curiosidades de la biblia de Filmation en el número 8 de la revista Mundo Masters. Comprad mis productos aunque no me lleve dinero.

Esa misma historia se reciclaría en 1985 para los libros de la editorial Golden, concretamente en el número 2 de la colección Campeones Heroicos bajo el título Nuevos campeones de Eternia, un relato escrito por Jack C. Harris y dibujado por Jeffrey Oh.

"Oh", dije yo al ver estos espantosos garabatos.

La historia de origen más breve vería la luz en los cómics de London Editions dos años después. En la tercera parte de Los archivos secretos de Skrollos (una serie de historietas que sirve de guía introductoria a los héroes y villanos de Eternia y Etheria), Evil-Lyn se nos presenta como una joven cortesana al servicio de la familia real, dotada de "asombrosos poderes mágicos", pero que, por la razón que sea, le tiene una ojeriza tremenda a la reina Marlena.

Por ese motivo, cuando Skeletor consigue cruzar el muro místico que separa el hemisferio oscuro del lado bueno de Eternia y se propone conquistar el planeta como pasatiempo, la joven decide "transformarse en Evil-Lyn" (eso es literalmente lo que dice el narrador) y enviarle su currículo para unirse al club de guerreros diabólicos.

Cuánta malquerencia hay en esa mirada. ¡Cuánta!

En los cómics de MVC Creations que continuaron las tramas de la serie de animación de 2002 tras su cancelación, la historia de origen de Evil-Lyn es un pelín más compleja. Sé que eso es lo mismo que decir que un sándwich de ensalada de garbanzos es más complejo que un sándwich de mortadela, pero estamos hablando de los Masters del Universo, no de una novela de León Tolstói.

En el pasado de Eternia, el hechicero Nikolas Powers, señor de Zalesia y miembro del Consejo del Salón de la Sabiduría, se convirtió en padre de una hija que jamás debió haber concebido. Cuando King Hsss secuestró a la bebita para utilizarla como moneda de cambio y obtener el favor del hechicero, Powers acudió al Consejo en busca de auxilio. Sin embargo, sus colegas no estaban dispuestos a mover ni un dedo para ayudarle, ya que habían firmado un tratado con Hsss y les parecía un engorro tener que resolverlo. Además, el señor de Zalesia debería habérselo pensado mejor antes de meterla en caliente, ya que el puesto de consejero conlleva los votos de celibato y castidad. Ser sabio no está reñido con hacer promesas estúpidas

Ante esta situación, Powers entregó su placa al Consejo y se fue directamente a hablar con Hsss. A cambio de liberar a su hija, el rey de los hombres serpiente le exigió que le otorgara el poder para despertar a Serpos, un temible dios serpiente del pasado remoto, con tres cabezas, el tamaño de una montaña y ningún respeto por la propiedad privada ni las vidas ajenas.

Concluidas las negociaciones para satisfacción de ambas partes (aunque con alguna sorpresa de última hora), Powers recuperó a su hija. Pero el intercambio no le salió gratis. El problema de colaborar en el resurgimiento de una bestia diabólica es que te arriesgas a que un día se presente en la puerta de tu casa; y Serpos, efectivamente, se arrastró hasta Zalesia y se dedicó con ahínco a la destrucción y cremación de la ciudad y sus habitantes.

Desesperado, Powers confió su hija a un extraño encapuchado, supuesto aliado de Hsss, pero que en realidad aseguraba servir a una autoridad superior. ¿El Ministerio de Asuntos Exteriores quizá? El misterioso hombre no era otro que Keldor, que había viajado desde el futuro (para él, el presente) con la intención de hacerse con el Bastón de la Destrucción del señor de Zalesia. Keldor regresó a su tiempo con la niña y el bastón..., y el resto ya podéis imaginároslo o consultarlo en alguna enciclopedia en línea.

Años más tarde, Keldor mantendrá una relación romántica con Evil-Lyn. Todo normal en Eternia.

Salvo que se me escape alguna cosa, esas son todas las historias de origen de Evil-Lyn, o al menos todas las que no cabían en el reverso del blíster de un muñeco. Mi preferida es la peor.

Volviendo al tebeo del día, el relato no acaba con el asesinato de Magestra. Agarraos, que vienen curvas.

Cuando la joven Lyn baja la mirada para contemplar el resultado de su elección, no ve el cadáver de Magestra, ¡sino el de Teela!, que está tan muerta como mi perspectiva de encontrar hueco en casa para exponer todos los Masters del Universo que acabaré comprándome en los próximos años.

¿Por qué narices empezaría también a coleccionar los muñecos de la colección Marvel Legends Retro? ¿Qué problema tengo en la cabeza?

En realidad estas entradas son una crítica velada al consumismo, no un síntoma de mi enfermedad.

Ante esta visión de ultratumba (la de Magestra, no la de mi última foto), la mente de Evil-Lyn regresa de golpe al presente.

Skeletor se da cuenta de que ha visto algo importante y se abalanza sobre ella, agarrándola con fuerza por los brazos.

"¡Suéltalo, bruja!", le grita, como si estuviera poseído.

Intuyo que en breve le llegará una circular de recursos humanos con el protocolo de acoso laboral y una nota rogándole que por favor respete el espacio personal de sus empleados.

A lo mejor están bailando un tango.

Evil-Lyn se disculpa y le asegura que no ha visto nada, que ha sido un despiste, "uy, qué tonta soy" y todo eso.

Skeletor le dice que entonces deje de hacer el canelo y reestablezca su conexión con el Orlax, porque estaba a punto de descubrir algo importante sobre Grayskull y algún día de estos tendrá que avanzar la trama principal. En este intercambio, Skeletor llama a Evil-Lyn "amor", pero no con cariño, sino entre comillas; eso está muy feo.

Pero no todo el mundo es tan antipático en la Montaña de la Serpiente como su amo y señor. Beast Man sostiene a Evil-Lyn mientras la pobre mujer se recompone. Ya habíamos visto al peludo esbirro de Skeletor demostrar ese carácter protector en la serie de Netflix, pero esto confirma que la relación entre Evil-Lyn y Beast Man es más estrecha y afectuosa aquí de lo que lo ha sido en otras iteraciones de los Masters del Universo. Recordad, no obstante, que incluso esta dinámica es problemática para los detractores enfebrecidos de Revelación. ¿Por qué? Porque era distinta a las anteriores, por supuesto. ¿Qué otros motivos necesitan?

Ofendeos, por favor, que ya vais con retraso.

Los compañeros de trabajo tienen que apoyarse antes los jefes tóxicos con poderes demoníacos.

Mientras Skeletor aposenta sus azuladas nalgas en el trono de huesos, Beast Man olfatea el aire.

"¿Oléis eso?", pregunta.

Este interrogante podría haber abierto la puerta a los chistes de pedos en la franquicia, un hito para los Masters del Universo; pero Skeletor está hoy insorportable y le responde que lo único que huele es una "gigantesca pila de sudoroso perro del pantano".

No creo que me canse nunca de oír a Skeletor insultar a sus esbirros. Es un arte.

Beast Man deja a solas a Skeletor y Evil-Lyn, y sigue el rastro cual sabueso. El olor (que, intuyo, tiene un inconfundible aroma masculino, probablemente a Varón Dandy) le conduce hasta una de las cavernas de la guarida. Allí encuentra a varios de sus compañeros inconscientes, abatidos por un enemigo al que no ve por ningún lado. Entre estos villanos están Blade y Saurod, dos personajes que se crearon ex profeso para la película de la Cannon y que se incorporaron a la línea de juguetes cuando esta daba ya sus últimos coletazos. Incluso después de tantos años, aún me choca ver a esta pareja de fantoches al lado de otros guerreros diabólicos más coloridos. Debe de ser porque sus diseños están sacados de una producción de serie B y, al lado del resto de muñecos, no pegan ni con cola.

Entiendo que confundieran los nombres de Gwildor y Saurod por una cuestión de maquetación. Pero ¿"Bleit" en vez de "Blade"? ¿Es que Mattel España lo escribió de oídas?

Antes de que Beast Man descubra qué ha "pachao" o pueda dar la voz de alarma, recibe un puñetazo a traición capaz de tumbar a un Tyrantisaurus y se va de morros al suelo.

Un aplauso para él por participar, por favor.

He-Man y Teela han llegado a la Montaña de la Serpiente. Si ellos no consiguen que la trama avance, nadie podrá hacerlo.

El viejo truco de llamar al telefonillo haciéndose pasar por el cartero nunca falla.

Y así termina el tercer número de esta miniserie.

Me ha costado llegar hasta aquí, pero ahora que ya hemos recorrido más de la mitad del camino, no veo el momento de repasar el último número para seguir apedreándoos con información sobre los Masters del Universo que no sabíais que necesitabais ni necesitáis.

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6 comentarios

  1. En español estoy bastante seguro de que Blade era "Bleit". Es más, juraría que en la colección de cromos de la película, también era "Bleit". Hacen falta muchos años de inglés para entender los retruécanos de Clawful, Two Bad o Man-E-Faces...

    Jodo con la precuela, ¿eh? Es acojonante como va en picado hacia el fondo del abismo. Va a hacer falta un quiebro argumental para levantar esto...

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    1. Tienes razón. Incluso en la caja del muñeco también ponía "Bleit".

      Es un cómic precuela raro, porque la serie tiene que entenderse por sí misma y, por tanto, el cómic se centra es dar trasfondo a los personajes y no aporta mucho a la trama de la serie. Está encorsetado.

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  2. Buen análisis, Evil-lyn siempre me ha gustado como personaje de todos los orígenes el que más me gusta es en el que que había sido una astronauta de la Tierra al igual que Marlena, de todas maneras tiene dos orígenes relacionados con Marlena desconocía lo de la cortesana que odiaba a la reina, yo también he leído el comic y me ha recordado a la venganza de los sith Skeletor es como Palpatine y Evelyn es como Anakin solo que ella ha podido conservar su cara bonita, lo de comer ratas con Magestra es un claro homenaje a Shrek.
    El último número tiene una portada muy chula La Hechicera coronando a Teela con el gorro de pájaro lo cual puede significar que cuenten quien es el padre biológico de Teela y como la Hechicera le entrega Teela a Duncan para que la críe como hija suya.

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    1. Ojalá el último número tenga que ver con la Hechicera y Teela, y la portada no juegue al despiste. Esa relación y todo lo que la rodea es de lo mejorcito de la serie de Filmation.

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  3. Acor, heroico maestro de los comentarios15 de septiembre de 2021, 1:15

    Mi origen preferido es el de la hija de Nikolas "Faceless One" Powers, pero porque el diseño del personaje en la serie del 200X era una pasada.

    Chistes de pedos no, que son muy zafios. Mejor los clásicos como:

    -Skeletor no tiene nariz.
    -¿Y cómo huele?
    -Fatal.

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    1. La modernización de diseños que hizo la serie de Mike Young es meritoria. Sin embargo, los muñecos no han llegado nunca a entusiasmarme. Tampoco los chistes de pedos, realmente.

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