25 de febrero de 2020

The Witcher: Mucho más


Apuesto a que cuando visteis el octavo y último episodio de la temporada no os esperabais que los logos de los siete episodios anteriores se fundiesen en un superlogo que representase a los tres protagonistas de la serie: un lobo para Geralt de Rivia, una golondrina para Ciri y... ¿un escupitajo estrellado para Yennefer de Vengerberg? Dejadme que lo consulte.

Ah, no. Es una estrella de obsidiana. Por el colgante que lleva siempre en el cuello. ¿Alguien se había fijado en esto?

En cualquier caso, ese instante en el que se forma el logo definitivo de la serie mientras suena el tema musical de Geralt me pone la piel de gallina. Ley doy cinco estrellas.

¿El resto del episodio? Está bien. Es todo lo espectacular que podía esperarse del final de temporada y se nota que Netflix no ha reparado en gastos (obviamente sí lo ha hecho; es una forma de hablar). Además, es el episodio en el que más tiempo sale Sabrina. No le puedo pedir más. Lo único que me he dejado un regusto amargo ha sido el desenlace. Como suele decirse: siempre es mejor el libro.


En el palacio de Cintra


Retomamos la acción justo donde la dejamos, con Geralt de Rivia arrodillado delante de un soldado nilfgaardiano al que le ha abierto dos orificios nuevos, uno en la tripa y otro en la garganta. Lo que pierde en vida lo gana en ventilación.

El brujo se incorpora y mira hacia el dormitorio de Ciri. Sobre la cama ve un libro que reconocería en cualquier lugar: es el primer volumen de El libro gordo de Petete. Geralt lo ojea, invadido por la nostalgia. Con este libro aprendió para qué servía la vitamina D y qué era la antimateria.

Geralt levanta la vista y ve un vestido colgado de una de las paredes. Probablemente pertenecía al druida Myszowor, cuya alegre vida nocturna era poco conocida fuera de estos muros.

El brujo cruza la habitación y recoge unas tabas del suelo. Alguien debió de sacrificar un cordero aquí para realizar un ritual satánico y de él ya solo quedan algunos huesos.

Es un consuelo que ninguno de estos objetos cotidianos le haga pensar en Ciri. Ya lleva bastante mal haber roto su promesa de proteger a la princesa sin necesidad de que se lo restrieguen por la cara.

No sé si lleva todo el pesar por dentro o Henry Cavill tiene la capacidad interpretativa de un bloque de tofu, pero esta escena no me llega.


En el viejo campamento de refugiados cintrianos (Temeria)


En mitad de la noche, Geralt y Sardinilla llegan a un campamento que rezuma a salchichón pasado. Es el hedor de la muerte.

El Lobo Blanco ha llegado al campamento en el que Ciri estuvo a salvo durante casi cinco minutos en el segundo episodio, hará cosa de una semana, antes de que los nilfgaardianos lo arrasasen con furia ciega y devota. En alguna de esas tiendas debe de estar descomponiéndose el cadáver de una señora con más agujeros que un jersey de lana en un criadero de pollilas, víctima de un enano que reivindicaba sus derechos.

Geralt ve a un hombre de barba entrecana, con vestimenta humilde, arrastrando un fiambre por los pies. Inmediatamente piensa lo peor.

"Te parecerá bonito, a tu edad y robando tumbas, pillastre", le dice.

El hombre le corrige. Se llama Yurga y el expolio de cadáveres no forma parte de su rama de negocio.

"Si fuera un mangui, les birlaría sus bolsas, carnicero".

"Si fuera un carnicero, llevaría mandil y uno de esos ridículos gorros blancos con rejilla, y tendría una cola de gente delante pidiendo la vez".

Yurga rima con curda: la que hay que tener para ponerse a amontonar cadáveres en mitad de la noche en una tierra ifnestada de monstruos.

El mercader le cuenta que iba camino de casa cuando se topó con este percal y se detuvo para dar un entierro digno a estas pobres víctimas de la locura de los hombres. No creo que sea la clase de ejercicio al aire libre que le recomendó su médico, pero él sabrá.

"Estos refugiados cintrianos pronto se convertirán en un festín de cuervos", dice Yurga. "Y no me refiero a la novela de George R. R. Martin".

"Cuervos no", dice Geralt, cuyo sentido brujeril cosquillea.

"¿Buitres?".

"Tampoco".

"¿Cornejas?".

"¿Has estado leyendo una guía sobre pájaros o qué?".

"El término correcto es 'aves', carnicero".

A Geralt le huele a no-muerto y recomienda a Yurga que se largue de allí echando virutas. El mercader no está por la labor de obrar con sentido común, que es uno de los mayores inconvenientes de tener brújula moral. En cambio, sugiere que iría más rápido si el brujo dejase de zanganear y arrimase el hombro. Geralt pasa un kilo de él y dirige a Sardinilla a Kaer Morhen.

Tan pronto como el brujo se esfuma, dos necrófagos, criaturas de ultratumba con un apetito voraz por la carne pocha, brotan de la tierra como cebollinos silvestres y se abalanzan sobre el mercader.

Por suerte para él, Geralt no había ido muy lejos y en un pispás le quita de encima a los no-muertos a espadazo limpio. El brujo va puestísimo de elixires y está listo para endiñar a los no-muertos de aquí al Confín del Mundo.

"Como uno de estos bichos te pegue un boca'o, te va a agarrar una infección por estafilococos, bacilococos y gérmenes patógenos a manta que ríete tú del coronavirus. Vete ya a casa, caray".

Yurga, aunque reticente, ahueca el ala. Lo de ser buena persona tiene sus límites, y la salud personal es uno de los primeros que hay que considerar cuando una caterva de necrófagos quiere zamparse hasta tu duodeno.

-Vuelve por aquí cuando seas un clérigo de nivel 10.

El Lobo Blanco camina con la espada desenvainada hasta el centro del campamento. Con sus sentidos agudizados al máximo gracias a la droga fina que se mete en el cuerpo, oye hasta el más leve ruido, desde el zumbido de las moscas que revolotean sobre los cadáveres hasta la ventosidad que se le escapa a Yurga mientras se aleja corriendo.

"¡Yurga!".

"¡Perdón! Se me ha escapado", se disculpa el mercader en la distancia. "Los nervios, que me aflojan las tripas...".

Los segundos pasan. Un chillido escalofriante hiende el silencio y los necrófagos atacan al brujo en tropel. Ha debido de correr la voz de que aquí sirven el mejor tartar de refugiado cintriano de toda Temeria, porque son un porrón.

-Buenas noches, maître. Teníamos mesa reservada.

Al principio, Geralt parece tener la situación más o menos controlada, pero los monstruos no paran de llegar. Quieren que el famoso Lobo Blanco les suba a caballito y empiezan a hacérsele bola.

"¡De uno en uno, concho!", grita. Pero los monstruos van a lo suyo y no le hacen ni caso.

El brujo pierde la espada y continúa la pelea cuerpo a cuerpo, en plan Wrestlemania, soltando puñetazos a diestro y siniestro, sin cortarse, hasta que todos los necrófagos están requetemuertos.

Sin embargo, no sale ileso del combate. Tiene un buen bocado en el muslo.

"Qué mala pata", dice. "Je, pata".

A Geralt le da un tabardillo y se va de morros al suelo. Sardinilla no parece especialmente preocupado. Sabe que su dueño es un dramas.


En el campo (Bajo Sodden)


Por la mañana, Ciri se despierta en el campo donde le dio un ataque de misticismo profético en el episodio anterior. Zola, la mujer la que conoció en ese mismo episodio, está con ella y la ayuda a levantarse.

"¿Qué narices ha pasado?", le pregunta la mujer. "¿Ha sido un platillo volante? Los extraterrestres existen".

La Leoncilla de Cintra mira a su alrededor, desconcertada. Anoche la maleza era más alta que un hombre, pero ahora parece que le haya pasado una apisonadora por encima. Los cuerpos de los cintrianos que intentaron capturarla están desperdigados y empalados en los árboles colindantes. Aunque muertos, podrían tener un gran futuro por delante como adornos navideños. O de Halloween.

"Vinieron a por mí", gimotea Ciri.

Zola la abraza.

"Entonces recibieron su merecido", dice la mujer. "Vinieron a por lana y salieron trasquilados".

No parecen impresionarle mucho los fenómenos paranormales con alto nivel de destrucción.

-No pongas esa cara, niña. Todo va chachi piruli, Juan pelotilla.

Zola le dice que ahora está a salvo y la invita a su casa. Si no fuera porque me he leído los libros y sé que no, pensaría que esta mujer está conchabada con Nilfgaard y trama alguna maldad. O incluso que es la propia Fringilla disfrazada. Tanta bondad me escama.

A medida que caminan, la cámara se aleja, elevándose, y vemos que el lugar donde Ciri estaba planchando la oreja ha sido el epicentro de una enorme onda expansiva que ha dejado el terreno listo para levantar un chalé. Qué imprechión.

Mi teoría es que aquí se estrelló un pájaro muy gordo.


En el río Yaruga


Una barca atiborrada de magos, que parece el metro en hora punta y fijo que huele a sobaco mal ventilado, navega hacia la fortaleza del Monte de Sodden. A bordo viajan varios hechiceros dispuestos a dar una alegría a los beneficiarios de sus seguros de vida, entre ellos Yennefer de Vengerberg, Triss Merigold, Tissaia de Vries, Vilgefortz de RoggeVeen y Sabrina Glessivig.

Sabrina lleva un escote que no me permite concentrarme en nada que no sea el profundo y sugerente canalillo que forman sus pechos tan apretaícos, así que no tengo muy claro de qué hablan durante el trayecto fluvial. ¿Quizá algo sobre proteger el paso de las Termópilas del ejército persa?

Preveo que este va a ser un episodio con partes difíciles de recapitular.

¿Es cosa mía o el escote de Sabrina es la única parte de la imagen en alta definición?


En el Monte de Sodden


En la vieja fortaleza élfica que se alza sobre el Monte de Sodden, que ahora me acuerdo que los magos deben defender para evitar que Nilfgaard siga expandiéndose e imponga sus inmorales principios extranjeros en el Norte, descubren una concentración de refugiados a los que no van a tener más remedio que proteger.

Además, los refuerzos de Temeria, Kaedwen y Peñamellera Alta aún tardarán un par de días en llegar.

La situación está lejos de ser ideal, ¡pero qué vistas!

Ruinas del castillo Ogrodzienic (Cracovia).

Todos arriman el hombro y se preparan para la batalla. Algunos magos convierten botellas rellenas de extraños minerales azules en bombas mágicas, y otros (Yennefer, te estoy mirando a ti) decide utilizar su profunda conexión con las fuerzas del caos para convertir una miserable pluma en cuatro miserables plumas. ¡No veáis los rectas que van a volar ahora las flechas!

Al caer la noche, hechiceros y refugiados celebran una pequeña fiesta, un último momento de diversión y esparcimiento antes de que llegue la tromba nilfgaardiana y los inquilinos de la fortaleza empiecen a caer como moscas.

Yennefer y Triss dan un paseo juntas, entre las hogueras, y hablan sobre lo que sucedió en el episodio 3 con la hija del rey Foltest, aquella niña autista con problemas de higiene y una dieta estrictamente carnívora.

"De no ser porque Geralt de Rivia se las apañó para romper la maldición, la cría aún estaría desayunando paletos y a mí me habrían puesto de patitas en la calle", dice Triss.

"No conozco a ningún Geralt, aunque mi expresión delate que sí", dice Yennefer. "Pero todos los brujos, incluido ese tal Geralt al que no conozco de nada, suelen decepcionarte".

Espero no subirme nunca con Yennefer a un ascensor. Hasta a una conversación anodina sobre el tiempo sabría darle un giro para convertirla en el momento más deprimente de tu existencia. Es la primera septuagenaria emo.

-Eres el alma de la fiesta tú, ¿eh?

Tissaia invita a su exalumna a sentarse con ella a beber cerveza, pero ni siquiera el alcohol desvía a Yennefer de su senda fatalista.

"¿Me preguntas si estoy preparada para morir?", le dice a la rectora.

"Eeeeh... ¿No?".

"La respuesta es sí, pues no tengo nada por lo que vivir: ni legado, ni familia, ni siquiera un gato o uno de esos pececillos de colores que rara vez sobreviven más de una semana. La vida no tiene nada que ofrecerme".

"Pero tú aún tienes mucho que ofrecer", le dice Tissaia.

"¿Por ejemplo?".

"Ay, no sé. Era una frase hecha, de esas que dices para quedar bien y luego te largas, antes de que te hagan preguntas".

Tissaia le lanza una mirada muy intensa, se levanta y se larga.

-Estás haciendo maravillas por la moral de la gente, Yennefer.
-¿En serio?
-No, todos quieren suicidarse.

En una de las tiendas del campamento nilfgaardiano, a un valle de distancia de la fortaleza, Cahir discute con uno de sus lugartenientes sobre la estrategia a seguir.

"Ganar, ganar y ganar y ganar, y volver a ganar, y ganar y ganar y ganar, y volver a ganar, y ganar y ganar y ganar. ¿Queréis que me tire media hora? Eso es la guerra".

El lugarteniente suspira. Todas las reuniones igual. Qué cruz.

Cahir está impaciente por conquistar Temeria y no quiere esperar a que lleguen tropas de refresco desde Cintra. Su lugarteniente, en cambio, prefiere tomárselo con más calma para asegurar la victoria. Además, odia pasar la noche en vela y el café de Nilfgaard es tan malo como su cerveza.

Fringilla Vigo entra en la tienda y les dice que los centinelas han avistado a la Hermandad en la fortaleza del Monte de Sodden.

"No sabemos cuántos magos son, si seis o sesenta", dice Fringilla. "Por lo tanto, tenemos que atacar ya, a lo loco, antes de reunir información suficiente para medir mejor las fuerzas del enemigo y adoptar una estrategia razonable con posibilidades de éxito".

El lugarteniente suspira de nuevo. Tendría que haberle hecho caso a su madre y haber estudiado odontología. Al menos no trabajaría de noche ni iría disfrazado de escroto senegalés.

Fringilla también dice que la princesa Cirilla podría haber cruzado el río Yaruga y estar de camino a Acapulco. Este rumor termina de inclinar la balanza, y Cahir ordena probar las defensas de la Hermandad.

¿Qué podría salir mal?

Ver la película Mulan, de Disney, no convalida leerse El arte de la guerra, de Sun Tzu.


En la granja de Zola


El hijo de Zola, Nadbor, cepilla a Clop (el caballo superviviente) mientras brea a Ciri a preguntas e intenta entablar conversación. Ella no sabe, no contesta.

"¿Eres tonta o qué?", le dice el chaval.

O qué. Zola entra en el establo y le arrea una colleja a su hijo por faltón.

"A la niña me la dejas en paz, que ha pasado un infierno".

"Jo, mamá".

Entonces oyen un estruendo a lo lejos y los tres se asoman fuera. Una gran bola de fuego cruza el cielo en dirección a la fortaleza de Sodden.

"Eso es de Nilfgaard fijo", dice Zola. "Si me los conozco yo. ¡Como si los hubiera parido!".

Ciri pone cara de preocupación, o sea, la misma cara que pone siempre que sale a escena desde el primer episodio.

Goodness gracious, great balls of fire!


En el Monte de Sodden


Dentro de la fortaleza, todos están durmiendo la mona. Al parecer, a ninguno de los genios militares aquí presentes se le ha ocurrido dejar al menos un guardia apostado en las murallas para avisar en caso de ataque, y, por lo tanto, nadie da la voz de alarma cuando la gigantesca y brillante bola de fuego desciende sobre la fortaleza.

Por suerte, Yennefer tiene el sueño ligero y, a diferencia del resto, detecta el repentino aumento de 100º C en la temperatura. La hechicera se despierta justo a tiempo para acaparar otro buen puñado de protagonismo y desviar la bola de fuego con telequinesis.

La bola de fuego cae a media milla de allí, probablemente sobre una tienda de mascotas.

La Bola de la Muerte de Freezer, a punto de destruir el planeta Vegeta.

En el campamento nilfgaardiano, Fringilla ordena que continúe el ataque.

Una hechicera con cara de desear haberse dedicado a cualquier otra cosa en la vida se consume a sí misma en el proceso de crear el proyectil ígneo, que carga en una catapulta un instante antes de convertirse en polvo. Se ve que coger un pedrusco, untarlo de aceite y prenderle fuego es demasiado sofisticado para ellos.

La catapulta dispara la bola de fuego hacia el Monte de Sodden, pero el proyectil se desvía tan pronto como se cierne sobre la fortaleza, repelido nuevamente con telequinesis. Es probable que este cayera sobre un hospital infantil.

Fringilla cierra los ojos y se concentra. Un pequeño cofre metálico, de color negro, aparece en una de sus manos, al tiempo que una bolsita aparece en la otra. La hechicera entrega la caja misteriosa a otro de sus sufridos acólitos. El hombre debería sentirse aliviado; al menos no se ha convertido en combustible para bolaños.

"Acaba con los magos", le ordena Fringilla. "No nos derrotarán".

Hoy, en famosas palabras pronunciadas antes de perder una batalla...

-¡Este no será nuestro Waterloo!
-¿Nuestro qué?

Al amanecer, los hechiceros se preparan un café con tostadas. También se preparan para el combate. La cosa pinta fea. Han hecho recuento, y de los sesenta magos que se presentaron voluntarios para defender la fortaleza solo quedan veintidós. El conde Draco ha contado dos veces con idéntico resultado.

"... diecinueve... y veinte. ¡Veinte magos! Ja, ja, ja".

El resto del equipo ha tomado las de Villadiego. No podían esperar para ver la nueva película del hombre invisible.

De pronto, una niebla antinatural, espesa como la sopa, empieza a extenderse por el bosque desde el campamento nilfgaardiano hacia la colina.

"El repartidor de niebla" sería un título perfecto para una novela.

Vilgefortz y Tissaia reparten tareas y las cuelgan en la puerta del frigorífico para que todos trabajen como una familia unida: diez magos al campo de batalla, Sabrina con los aldeanos a la sala de artillería, Triss con Tissaia, y Yennefer...

"Yennefer, tú encarámate a la torre y mira el paisaje, que los pinos están la mar de hermosos en esta época del año", le dice la rectora.

 "Entiendo, como soy la mejor del grupo, quieres que me quede en el banquillo y reserve mis puntos de magia por si la cosa se tuerce".

"Eeeh... Sí, eso es exactamente lo que estaba pensando".


En el camino a la granja de Yurga


Geralt despierta en la carreta de Yurga. Está muy pocho, medio grogui y turulato. Es lo que pasa cuando te muerde un necrófago. Apuesto a que esos bichos no se cepillan la piñata tres veces al día ni usan hilo dental.

"No te me duermas, eh, que enseguida llegamos a mi granja", le dice Yurga al brujo, zarandeándolo para mantenerlo consciente. "Ya verás como un buen plato de cochifrito te pone de nuevo en pie".

Geralt empieza a sufrir alucinaciones y se ve a sí mismo de niño en un establo, jugando a brujos y dragones con un cubo en la cabeza por casco y un palo por espada. Su madre, Visenna, a la que en ningún momento vemos la cara, como a la niñera de los Muppet Babies, le llama para comer.

En la mesa, el pequeño y adorable Gerardito le dice a su madre que va a regalarle un collar de dientes de dragón. Ella le responde que ni hablar del peluquín, que deben "vivir y dejar vivir". Aprendió todos sus principios de El rey león.

Un Villentretenmerth en miniatura, el dragón dorado del episodio 6, aparece a su lado, y le dice que esto es magia, no es real.

No me digas, no me había dado cuenta.

-Hola.

-¿Has dicho "hola"?

-No, he dicho "hola". Pero es casi lo mismo.

Ese chiste tampoco funcionaba en Dentro del Laberinto. Podéis echarle la culpa a la traducción.


En el Monte de Sodden


Desde su posición de vigía, Yennefer ve aproximarse a las tropas enemigas, que avanzan haciendo el ridículo con sus armaduras sin planchar, y avisa a sus compañeros telepáticamente.

Fuera de las murallas, Tissaia le dice a Triss que es la hora del show. Triss se pone a cuatro patas en el suelo, hunde sus manos en la hierba y suelta la típica jerigonza mágica:

"Ponme una ración de setas, Madre Naturaleza".

¡Oído, cocina!

El terreno por el que están pasando los soldados nilfgaardianos se convierte por arte de magia en el Reino del Champiñón. Pero estos champiñones mágicos no son de los que te hacen más grande cuando te los comes, sino de los que explotan y despiden gases tóxicos que te descuajeringan las tripas.

Los soldados empiezan a echar la raba y caen retorciéndose de dolor en el suelo.

-¿Hacer crecer las setas? ¡Menuda sandez! Lo que pasa es que se me ha caído una lentilla.

Yennefer avisa a Coral, otra de las magas de la Hermandad, de que un grupo de soldados se acerca a su posición.

"Gracias por aviso", piensa Coral, poniendo los ojos en blanco. Una tropa de fanáticos con armadura saliendo del bosque a la carrera, agitando las espadas y soltando gritos que despertarían a un sordo podría pasar fácilmente desapercibida.

Coral extiende la mano hacia los soldados como si fuera a darles el alto y pedirles la documentación. Los hombres no se amedrentan; unos metros más y podrán hacer pedacitos a esta señora que ni pestañea ante su furiosa carga. Coral cierra la mano en un puño y, ¡ñaca!, los nilfgaardianos caen fulminados a sus pies.

A veces no hacen falta efectos especiales para petarlo fuerte.

Darth Vader aprueba la eficiencia de Coral y le presta un pañuelo. A la maga le sangra la nariz. Controlar el caos exige un sacrificio, y aparentemente el sacrificio para matar a treinta hombres de golpe es el mismo que el de hurgarse fuerte la nariz.

Stop! Coral time!

Yennefer cuelga a Coral y llama a Sabrina. No la que enseña pechuga. O sí. Pero no la que canta. En todo caso, es su turno de sembrar el caos y la destrucción.

Por suerte, el grupo de aldeanos que está con Sabrina está formado por los campeones de tiro con honda y de tiro con arco de cada región. Los primeros ponen los frascos-bomba en la estratosfera y los segundos los hacen estallar de un flechazo cuando están aún en el aire, haciendo caer una lluvia bíblica de fuego y azufre sobre los nilfgaardianos.

¡El poder de la pirotecnia!

Gente a la que no pagan lo suficiente.

En el campamento nilfgaardiano, Cahir contempla la desastrosa batalla con cara de no querer oír ningún comentario sarcástico sobre su fallido plan de ataque.

"Y eso que íbamos a diezmarlos", dice su lugarteniente.

Ahora es Cahir quien suspira. Pero la batalla no está perdida. El Caballero Negro ordena al resto de las tropas atacar un frente diferente, a ser posible uno con menor índice de mortalidad.

Los soldados marchan hacia la "gloria" al son de sus botas, dejando a Cahir prácticamente solo, con sus obsesiones fanáticas y apenas seis soldados como guardia. Sería un momento perfecto para librarse de él.

"¿Qué?", pregunta Yennefer, empanada.

Digo que sería un momento perfecto para atacar a Cahir.

"Uy, sí, es verdad".

Yennefer avisa a Vilgefortz, y el mago espadachín se teletransporta hasta el campamento nilfgaardiano a través de un portal.

Zas, zas, zas, en shish kebab los convertirás. Seis soldados están fiambres antes de saber quién o qué los ha escabechado.

Pero Cahir no llevaría unas ridículas plumas de pollo en el casco si no supiera defenderse. El tipo es duro de pelar y tan hábil con la espada que a Vilgefortz no le sirven de nada sus cabriolas ninja ni ese truquito tan útil de recuperar la espada por arte de birlibirloque cada vez que le desarman.

A Yennefer no le gusta la pinta que tiene el combate y le dice al colega que se lo tome con calma y deje de derrochar puntos de magia a lo loco, pero Vilgefortz no le hace ni caso. También es verdad que si uno no se gasta la magia en la lucha contra el jefe de la "mazmorra", ¿cuándo se los va a gastar?

El desenlace, no por predecible, es menos doloroso. Doloroso para Vilgefortz. En cuanto este manifiesta signos de estar desfondado, Cahir le arrea una coz espartana que lo manda rodando ladera abajo. El mago guerrero rebota de de árbol en árbol hasta llegar al fondo. ¿Recordáis cuando Homer Simpson intenta saltar la Garganta de Springfield en monopatín? Esto es exactamente igual.

-Si luchas cara a cara conmigo, necesitarás un consejero.
-¿Es esa tu cara? Pensé que era tu trasero.

En algún lugar del bosque, Fringilla vuela el portón de la fortaleza usando la Fuerza (no definir el alcance de los poderes de los hechiceros es la mar de conveniente) y, como ha jugado mucho al Portal últimamente, crea un portal en el suelo conectado a un segundo portal en el patio de la fortaleza. La hechicera ordena a los arqueros que la acompañan que disparen hacia el portal .

Oh, oh.

Las flechas salen por otro lado y acribillan a varios figurantes que se mueren con mucho entusiasmo. Los proyectiles también alcanzan a un par de hechiceros despistados. A Yennefer le parte el alma ver a Vanielle de Novoyadurarnidoscapítulos convertida en un vulgar alfiletero. No me lo esperaba.

Incluso muerta te sigue con la mirada.

Tissaia sale al encuentro de Fringilla y le ruega que detenga esta lucha y vuelva al bando de los Buenos™.

"¿Sabes cómo Nilfgaard se hizo con Cintra?", le pregunta Fringilla. "Una tormenta de tres pares de narices. Cincuenta barcos de las Skellige a pique, incluida esa puñetera lancha torpedera que nunca aciertas cuando juegas a Hundir la flota. Y yo lo hice".

"Eeeh... Vale. Qué comentario más gratuito, ¿no?".

Fringilla no tiene tiempo para estar de palique y le arroja a la cara a su antigua maestra el contenido del saquito que se había guardado antes en su túnica.

Tissaia cae de rodillas al suelo, agarrándose la tripa para no echar la papilla.

 En momentos como este aprecio su capacidad para mantener la compostura y la elegancia.

"¡BARF!".

"Dimerita", explica Fringilla, por si algún espectador pensaba que eran polvos pica-pica.

Sí, lo hemos pillado. Gracias.

-Esto significa que ahora estás pachucha y no puedes hacer magia.
-Ya, me he dado cuenta.

El mago que echaba niebla por los sobacos se cuela en la fortaleza y, antes de palmar consumido por la sobredosis de esfuerzo, consigue anotar un touchdown con el cofrecito negro que le había dado Fringilla.

El cofrecito se abre y cientos de repulsivas lombrices negras salen de él, deslizándose hacia el suelo.

Espero que no estéis comiendo mientras leéis esto.

Y de postre, sorbete de sesos de mono.


En el camino a la granja de Yurga


Un poco más despierto que antes, Geralt le pide a Yurga su bolsa. La herida que tiene en la pierna empieza a parecerse al comedor de un regimiento parasitario; uno no especialmente limpio.

El brujo saca uno de sus elixires, echa un trago y el resto lo vierte en la herida.

"¡Sapristi, cómo escuece!".

"¿Es normal que eso burbujee y apeste a leche agria?", le pregunta Yurga. "A lo mejor debería verte un médico, carnicero".

"¿Tú crees?", gruñe Geralt. "Llévame a las Montañas Azules".

"Pero si eso está en el quinto pino. No llegaríamos a tiempo ni aunque saliéramos ayer".

Geralt gruñe un poco más. Es tan comunicativo y expresivo.

Qué manera más tonta de desperdiciar un buen aliño para ensalada.

Al brujo se le vuelve a ir la cabeza. Temiendo que se le muera en el carro y el seguro no se lo cubra, Yurga arranca a toda prisa.

"Se está mejor en casa que en ningún sitio...", murmura Geralt, juntando los chapines mágicos. "Se está mejor en casa que en ningún sitio... ".

Un nuevo síncope le retrotrae a su infancia otra vez. Visenna, su madre, que resulta que es maga y puede arrancar manzanas de los árboles con telequinesis, detiene el carro en el que viajan y le pide al pequeño Gerardito que le traiga agua del río.

Cuando el crío regresa al camino, el carro ya no está.

"♪ Mi carrooo se lo llevarooon... ♪", canta Gerardito, afligido.

Tu madre tampoco está por ninguna parte, Gerardito.

"Ah, sí. Eso es más importante. ¡Mamááá! ¡Mamááá!", berrea el niño.

Una voz, la de su maestro Vesemir, le dice que ha estado esperándolo. Ojalá Vesemir sea Mark Hamill. Cruzad los dedos.

Gerardito sale corriendo en busca de su madre, con tristeza en el corazón.

No te vayas, mamá.
no te alejes de mí.
Adiós, mamá,
pensaré mucho en ti.


En el Monte de Sodden


Las tropas nilfgaardianas avanzan imparables hacia la fortaleza. El ímpetu fanático los empuja y a los primeros en llegar les dan un bonus de cien florines y les regalan una camiseta 100 % algodón. Las apuestas están 5 a 1 a favor de Nilfgaard.

Yennefer, desde la comodidad y seguridad de su torre, donde se ha instalado una tumbona plegable y una sombrilla, pide a los hechiceros supervivientes que regresen cagando leches a la fortaleza.

Por desgracia, pocos lo consiguen. Coral espicha cuando le amputan los brazos (los Lores Sith siempre acaban extraviando extremidades por ahí) y un tal Atlan también palma durante la huida, pero a nadie le importa un pimiento porque no sabemos quién es ni le hemos visto hacer nada que mole.

Como los magos no tienen tiempo para que les instalen una puerta nueva o al menos les coloquen la que Fringilla ha reventado, Yennefer le pide a Triss que haga un apaño.

Triss planta un cartel de "piso mojado" en el suelo.

"Triss, cariño, esfuérzate un poco", le pide Yennefer mientras pela unos cacahuetes.

Triss vuelve a utilizar su conexión con las fuerzas de la naturaleza y crea una telaraña de vides que atrapan y enredan a los soldados que tienen las narices de acercarse. Si no le cogieron tirria a las verduras cuando eran pequeños, desde luego se la van a coger ahora.

-¡Eh! ¡Sin tocar!

Pero un nilfgaardiano más espabilado que el resto, y que tiene muchas ganas de conseguir esa camiseta de algodón, se acerca corriendo con una antorcha y atraviesa la barrera vegetal, tostándole a Triss una tetilla. Eso va a dejar marca.

Mientras tanto, a Sabrina le pasa algo raro y sospechoso. Diría que tiene cara de que unas lombrices mágicas le están controlando el cerebro. Por decir algo.

Curiosamente, mi teoría del control mental se confirma cuando Sabrina coge dos frascos-bomba y se los da a un par de chavales que tienen la misma cara de empanadilla cerebral que ella. ¿Por qué sé que son víctimas de la misma triquiñuela taumatúrgica? Muy sencillo: porque los chavales la miran a los ojos. A esa edad, si te ponen un escote como el de Sabrina delante de las narices, los ojos se te van directos al entreteto. Es así de simple. Ni la fuerza gravitatoria de Júpiter superaría la de semejante parachoques.

Después de setenta y seis tomas fallidas, decidieron grabar a los niños de espaldas para los planos medios y modificar digitalmente sus pupilas en los primeros planos para que pareciera que miraban a Sabrina a los ojos.

Los críos se sitúan en posiciones estratégicas en la muralla mientras Sabrina le hace una visita de cortesía a Yennefer en su torre.

"¿Qué haces tú por aquí?", le dice Yennefer, levantándose de su tumbona y apagando el televisor. "¿Te apetecen unos cacahuetes?".

Sabrina entra en modo Psicosis y, sin decir ni pío, apuñala a Yennefer.

"Ay, Sabrina, que eso duele. Menos mal que me extrajeron el útero; ahora solo tengo que preocuparme por este nuevo agujero en el intestino delgado. ¿No tendrás una lombriz hurgándote en el hipotálamo y controlando tu voluntad?".

Antes de que las hechiceras se avíen la una a la otra, los niños dejan caer sus bombas caseras sobre las mesas donde el resto de frascos explosivos estaban cuidadosamente ordenados. Y "boom". Y otro "boom". Y más "boom".

La torre en la que estaban Yennefer y Sabrina estalla, y las dos hechiceras salen volando por los aires.

Yennefer consigue clavar la caída de superhéroe, pero Sabrina no contaba con la ayuda de una especialista y se esmorra contra el suelo. Si no viniera con airbags de fábrica, probablemente no lo habría contado.

Su suerte además es doble, porque, con el porrazo, la lombriz mágica que estaba controlándola se hace una esguince en el clitelo y decide que es hora de hacer las maletas y mudarse a una sesera más tranquila.

-Sabrina, tía, dime que has visto cómo he caído. ¡Ha sido una pasada! ¿Sabrina?

Yennefer comprueba que Sabrina esté más o menos de una pieza y corre a buscar a Tissaia. Y donde digo "correr" quiero decir "se tambalea malherida". Es un fastidio que le toque pringar precisamente cuando tiene la excusa perfecta para cogerse la baja.

Mientras camina entre compañeros y aldeanos, la mayoría muertos o agonizantes, Yennefer recibe una llamada telepática de Fringilla, que le ofrece un cómodo puesto de trabajo en Nilfgaard:

"Tendrás todo lo que siempre has querido: jornada flexible, opciones de teletrabajo, tres meses de jornada intensiva al año... ¡Y de lunes a jueves nos traen fruta!".

Yennefer le cuelga.

"Qué grozera", dice Fringilla, ceceando de repente para que yo pueda introducir una referencia forzada a Padres forzosos.

"Trabajar", le dice. ¡Si no ha pegado un palo al agua en su vida!

Yennefer intenta telecontactar con sus compañeros y pregunta si queda alguien con vida que aún pueda combatir, a ser posible alguien que no se haya caído desde un quinto piso, al que no le falten una o más extremidades ni lo hayan churruscado vivo.

Vilgefortz, contra todo pronóstico, y aunque ha saboreado la corteza de la mitad de los árboles de la ladera, está lo bastante bien como para ponerse en pie. Sin embargo, en lugar de atender la llamada de Yennefer, lo que hace es acercarse a otro mago moribundo, uno de los suyos, y sacarle el cerebelo por la oreja a mazazos, con violencia gráfica y gratuita.

Empiezo a sospechar que Vilgefortz podría no ser trigo limpio.

-Te presento a mi nueva amiga: la Cascanueces.
-C-creo que no me va a caer bien.


En el camino a la granja de Yurga


Por la noche, Geralt se despierta un poco más lúcido que la última vez. No está como para matar kikimoras o correr la media maratón, pero al menos ya no sufre regresiones temporales ni fantasea con cuquísimos dragoncitos dorados.

Además, no está solo. A su lado, una mujer atiende con mimo sus heridas. Se nota que es una experta en medicina, porque ni siquiera pone cara de asco cuando pronuncia la palabra gangrena.

Al principio, Geralt cree que la mujer es Renfri (un poco estúpido, porque está muerta) y luego ve a Yennefer; pero, en realidad, quien le está curando es su propia madre, Visenna, a la que por fin vemos la cara. Parece diez años más joven que su hijo. Raro.

Visenna pasaba por allí de camino a su clase de zumba y oyó a Yurga llamando al servicio de asistencia en carretera.

Cuando Geralt se da cuenta de quién tiene delante, empieza a hacer preguntas incómodas; pero su madre hace oídos sordos y cambia de tema, porque sabe que las respuestas les harían daño a los dos.

"Te ha salvado tu pulso, cuatro veces más lento que el de un funcionario de Correos", le dice.

"Ajá".

"La mayoría de magos están en la batalla que se libra en Sodden".

"Ajá, ajá. Qué interesante. ¿Y LO DE ABANDONARME QUÉ? ¿DE ESO NO VAMOS A HABLAR? PORQUE LOS BRUJOS ME HICIERON BEBER UN MEJUNJE DE HIERBAS QUE SABÍA A TRAPO VIEJO Y AHORA TENGO LOS OJOS COMO YEMAS DE HUEVO FRITO Y LA PEÑA ME PREGUNTA SI ME LAVO EL PELO CON LEJÍA. ¿SABÍAS QUE A SIETE DE CADA DIEZ CRÍOS QUE HACEN LA PRUEBA DE LAS HIERBAS LES DA UN APECHUSQUE Y SE QUEDAN TIESOS? SE LLAMA ESTADÍSTICA. ¿SABÍAS ESO? ¿LO SABÍAS?".

"Qué cansino eres. Hora de mimir".

Visenna saca un Gusiluz y endiña con él en la cabeza a su hijo. Geralt se queda roque mientras su madre le recuerda que tiene deberes pendientes.

"Es hora de avanzar y de encontrar aquello a lo que renunciaste", le dice. "Me refiero a Ciri. SPOILERS: no está muerta. Búscala, leñe".

Con una madre así, ¿qué hace uno con el complejo de Edipo?

Geralt se despierta en mitad de la noche. Ya se encuentra mucho mejor, y Yurga y él retoman el camino entonando una alegre canción. O lo mismo, pero sin alegre canción. Da lo mismo. El caso es que Geralt quiere ir a Sodden cuanto antes.

Sin venir a cuento, Yurga le dice que es un humilde mercader y no puede pagarle por haberle salvado la vida, como si él no hubiera hecho ya lo mismo por el brujo

"Puedo ofrecerte el Derecho de la Sorpresa, aquello que ya poseo pero aún no sé", le dice.

"Quita, quita. El Derecho de la Sorpresa te lo metes por donde te quepa", le responde Geralt. "Yo con un buen vino del Bierzo y un entrecot de lomo bajo con su ración de patatitas asadas tengo suficiente".

"Menudo morro tienes, carnicero".


En el Monte de Sodden



El ejército de Nilfgaard avanza sin apenas encontrar resistencia, berreando cual hinchas de fútbol tras la victoria de su equipo y trinchando a cualquiera que se interponga en su camino.

Yennefer encuentra a Tissaia haciendo yoga. Las masacres le ponen la tensión por las nubes y necesita relajarse.

"Un poquito de ayuda no nos vendría mal, eh", dice Yennefer. "No sé en qué momento se te ocurrió que era buena idea que yo coordinase la batalla, pero menuda cagada. Todo lo que sé de estrategia lo aprendí jugando al Age of Empires II y ni siquiera terminé la campaña de Juana de Arco".

"¿Coordinar la batalla? ¡¿Cuándo he dicho yo esa sandez?! ¡Pero si...". Una expresión de dolor contrae su rostro. "¡Ay, mis isquios!".

La rectora cae de rodillas, torcida por el dolor. Yennefer corre a sujetarla.

"Aguanta, mujer, que los reinos del Norte están al caer. No nos rendiremos", dice la hechicera más joven con lágrimas en los ojos. "Tú me salvaste".

"Qué quejica eres", le recrimina Tissaia. "Pues ahora te toca a ti mover el culo. Ese será tu legado. ¿Cuántos puntos de magia te quedan?".

"Casi todos. Solo he hecho de walkie-talkie".

"Pues olvídate de aquel GIF tan gracioso en el que te caía un rayo, encarámate a esa colina y deja que tu caos explote en un GIF devastador".

Yennefer absorbe el fuego que se extiende por toda la fortaleza y lo utiliza para barrer el bosque con una megallamarada en abanico que calcina a casi la totalidad del ejército nilfgaardiano y, colateralmente, se cepilla la flora y fauna local.

Luego la hechicera se esfuma sin dejar rastro antes de que la detengan por incendiar un espacio natural protegido.

No abandones en el campo objetos sensibles de iniciar un fuego. Por ejemplo, a Yen.

Escasos segundos después, Tissaia ve al rey Foltest llegar a la cabeza de la guardia montada de Canadá para combatir a los cuatro o cinco nilfgaardianos que no han acabado hechos un churrasco.

"A buenas horas, mangas verdes", le dice Tissaia.

"Perdón. Es que a mitad del camino me dio la impresión de que no había echado la llave al puente levadizo y, claro, tuvimos que regresar al trote. Lo gracioso es que el puente levadizo no se cierra con llave. Je, je. Qué tontería, ¿no?".

-Mejor tarde que nunca, es lo que digo siempre. ¿No os huele a quemado?


En la granja de Zola


Zola arropa a Ciri en la cama mientras los ecos de la batalla del Monte de Sodden resuenan a lo lejos. Boom. Boom.

"Tú tranquila, que raro será que Nilfgaard considere esta granja un punto geográfico estratégico en sus planes de conquista", le dice Zola. "Y aunque vinieran y nos matasen a todos, quizá incluso mientras dormimos, habré tenido todo lo que quería en la vida: buena salud, un techo bajo el que vivir, un niño fuerte, un padre para criarlo, un Satisfyer® con forma de pingüino y, ahora, también una hija. Ale, a dormir".

Si Ciri no se hubiese quedado muda de repente, le diría a Zola lo empalagosa y ñoña que es.

-¿Quieres que te cuente un cuento, niña?
-Que tengo dieciocho años, señora. 


En el camino a la granja de Yurga


Soñando, soñando... acabé delirando

Geralt se ve a sí mismo plantado en el Monte de Sodden, concluida ya la batalla.

El brujo llama a Yennefer a gritos, pero el número al que llama no existe o está fuera de cobertura.


En la granja de Zola


A la mañana siguiente, Ciri se despierta de sopetón al escuchar a Geralt berreando el nombre de Yennefer.

"Ay, sí, si yo estaba buscando a ese señor", se dice para sus adentros. "Qué cabeza tengo".

La Leoncilla de Cintra se levanta, abandona la casa sin despedirse de nadie y se adentra en el bosque.

Instantes después, el carro de Yurga llega a la granja.

¡Ja! ¡Os engañé! ¡La granja de Yurga y la granja de Zola siempre han sido la misma granja! ¡Son marido y mujer! ¿Sé mantener el misterio o qué?

Geralt oye a Zola contarle a Yurga que conoció a una CHICA huérfana EN EL BOSQUE (fue en una aldea, pero no seré quisquilloso), y el brujo, medianamente atento y perspicaz, lo relaciona con la profecía de Renfri del primer episodio, aquella que decía que la CHICA DEL BOSQUE era su destino. Sí, no era muy difícil atar cabos.

Medio alelado, casi en trance, Geralt se mete en el bosque y, al rato, se topa con Ciri corriendo hacia él. Aunque no se han visto nunca, en el guion está escrito que se abrazan, así que eso es lo que hacen.

"La gente unida por el destino acaba encontrándose", dice Geralt, parafraseando a su madre. No busquéis la cita más arriba. Se me olvidó incluirla y no voy a hacerlo ahora. ""And IIIIIIIIII will always love youuuuu".

Esto es lo que pasa cuando te imaginas tu proyecto de vida con música de Whitney Houston.

Ciri desencaja la cabeza de entre los petreos y voluminosos pectorales de Geralt para mirarle a la cara.

"¿Quién puñetas es Yennefer?", le pregunta. "Porque empiezo a pensar que no solo es el nuevo tono de alarma de mi servicio de despertador".

Y... ¿fin de la temporada?

¡Menuda birria de desenlace!

-Abrázate fuerte, niña, que el Tipo de la Brocha se va a poner de un melodramático insoportable.

No me malinterpretéis. Este episodio es entretenido y con diferencia el más espectacular de toda la temporada. Cuando digo que el desenlace es una birria me refiero solo a esa última escena.

¿Por qué?

Si tuviera que elegir mi momento favorito de los dos primeros libros de la saga, tendría que decantarme por el reencuentro de Geralt y Ciri. O por lo menos es el momento que necesito recuperar ahora para defender mi opinión.

Ya hablé sobre los relatos La espada del destino y Algo más hace unos meses, pero, por resumir, en los libros Geralt ya conocía a Ciri dos años antes de la batalla del Monte de Sodden y, de forma natural, se había creado un vínculo entre ellos, tierno a la par que jacarandoso. Por eso, cuando Geralt encuentra a Ciri en la granja después de darla por fiambre, no solo tiene sentido que ella corra a abrazarlo y el brujo la reciba con los brazos abiertos, sino que su reunión te lleva al punto de experimentar una catarsis emocional. Yo lloré la primera vez que lo leí. Y la segunda también. Ya no quiero tentar a la suerte con una tercera por si me deshidrato. Y desde luego a Ciri no le da por preguntar por Yennefer, sino que su mayor preocupación es que Geralt le diga de viva voz que ella es la niña que le estaba predestinada, a lo que él le responde que es "algo más".

No hay que ser una lumbrera para pillar que la clave de la escena es que el destino puede decir misa y tener parte de culpa en que sus vidas hayan acabado unidas, pero esa no es la razón por la que Geralt y Ciri se convierten en una familia (de momento monoparental), sino el AMOR.

Y todo eso se ha perdido en la adaptación de Netflix.

Ya he dicho antes que para adaptar una obra a un medio diferente es impepinable hacer cambios. Sin embargo, si se quiere ser respetuoso con el espíritu de una obra (entended ese concepto cómo queráis, pero sabéis perfectamente a qué me refiero), también es necesario identificar aquellos puntos esenciales y destacarlos con un círculo rojo, de rotulador de punta gorda, para no pasarlos por alto, como ocurre en este caso. Y aunque la serie me ha entretenido de principio a fin y me parece un buen producto de entretenimiento, en ese aspecto concreto ha sido decepcionante.

Lo único que me consuela es que Lauren Hissrich era consciente de este problema y que al menos tuvo el tino de elegir la menos mala de las opciones. La alternativa habría sido reproducir la escena del reencuentro a pesar de que Ciri y Geralt son dos perfectos desconocidos. Como ella misma dijo en Twitter, no se lo habían ganado.


Esto, sin embargo, nos lleva al que realmente ha sido el mayor problema de la serie y el que quizá más quejas haya levantado entre el público más convencional: su estructura de mierda.

No es que le haya dado muchas vueltas al tema, porque lo único que me desvela es la cafeína y mis vecinos cuando se ponen cariñosos (al menos una vez por semana, cerca de las once, durante unos diez minutos); pero después de haber visto toda la serie y haber escrito sobre ella más que nadie sobre la faz del planeta, se me ocurren alternativas más sencillas y que, a modo de bonus, hubieran ayudado a entender mejor a los personajes y sus relaciones, además de respetar la cronología en lugar de enredarla. Mi propuesta es claramente mejorable, pero, como dirían los ingleses, ahí van mis dos peniques:

Episodio 1: La trama de Geralt con Renfri ni la tocamos. Introducimos a Yennefer como hechicera en ese mismo momento de la línea temporal, y, por medio de un flashback, contamos su periodo de aprendizaje en Aretusa (lo que en la serie vimos en el episodio 2). Por si las moscas, el flashback va precedido de un cartel que dice "50 años (o los que sean) antes" para que mi abuela pueda ver la serie sin perderse. La historia de Ciri vamos a obviarla hasta mucho después; la idea es que lo poco que salga sea memorable y no parezca un chicle estirado hasta romperse.

Episodio 2: Metemos chicha a la historia de Geralt y Jaskier con el silván y los elfos para que la información cale y nos hagamos una idea clara de los conflictos raciales del Continente; no hay prisas. Seguimos con el flashback de Yennefer para cubrir lo que vimos en el episodio 3.

Episodio 3: Para la trama de Geralt usamos alguno de los relatos cortos de los libros (el de la Bella y la Bestia, por ejemplo, aunque parece que lo veremos en la segunda temporada). La parte de Yennefer se centra en el flashback del episodio 4, solo que introducimos una escena previa en la corte del rey Virfuril para entender porque está tan chafada.

Episodio 4: Utilizamos el episodio 5 de la serie: un genio embotellado propicia el primer encuentro de Geralt y Yennefer.

Episodio 5: Llegamos al banquete de Cintra del episodio 4 de la serie. Las otras tramas del episodio las ignoramos.

Episodio 6: Rescatamos la parte de Geralt del episodio 3, el de la estrige. Nos inventamos algo con Yennefer para que su repentina obsesión con tener bebés nos entre en la cabeza sin necesidad de untarnos la corteza cerebral de vaselina.

Episodio 7: Utilizamos el episodio 6 de la serie: la caza de la lagartija sobredimensionada que parece una partida de Dungeons & Dragons.

Episodio 8: Este es un episodio que rodamos de cero basándonos en el relato titulado La espada del destino. Geralt conoce a una pequeña Ciri en el bosque de Brokilón y congenian.

Episodio 9: Vemos la caída de Cintra en una versión ampliada del episodio 1. Reconectamos con una Ciri más mayor e introducimos todo el rifirrafe de Geralt y Calanthe del episodio 7 de la serie. De Yennefer utilizamos también su parte del episodio 7.

Episodio 10: Cerramos con el episodio 8 de la serie, el que he recapitulado en esta misma entrada, unos veinte años después de donde empezamos.

Aunque en mi planteamiento hay diez episodios y no ocho, la duración total de la temporada podría coincidir, porque ganamos mucho tiempo si nos ahorramos todo el relleno.

¿Quiero decir con todo esto que la estructura de la serie no me ha convencido?

Sí, exactamente eso es lo que quería decir. Pensaba que lo estaba dejando claro.


Pero no quiero cerrar esta larga serie de entradas sobre The Witcher con palabras amargas, así que... caramelos, miel, ensaimadas, cachorritos y maltodextrina. ¿Es suficiente dulzura para vosotros?

El caso es que no dedicaría tantas horas de mi vida a escribir sobre una serie de televisión si no me gustase. Eso sí, no me saquéis el tema de Marmalade Boy.

The Witcher es una correcta adaptación de los libros de Sapkowski, y me ha entretenido y mantenido implicado tanto como lo hicieron en su día las aventuras televisivas de Hércules y Xena. El hecho de que no me haya decepcionado a pesar de mis expectativas habla por sí solo de mi opinión sobre la serie. Cualquier aficionado a la fantasía heroica debería darle una oportunidad.

Además, ya han confirmado que en la segunda temporada no van a liarla con distintas líneas temporales y eso es una buena señal.

Yo desde luego quiero ver más.

Puntuación: 8/10

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15 comentarios

  1. A la espera de esa segunda temporada, tanto de la serie como de tus resúmenes.

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  2. La serie está muy bien, pero tus crónicas son con diferencia mucho mejores, de hecho es lo que ha hecho que me esté leyendo los libros. También aprovecharé para leerme las q tienes de juego de tronos xq como sean parecidas a éstas, desde luego serán la leche. Enhorabuena

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  3. Muchas gracias por tus resúmenes. Son el complemento imprescindible de los episodios (como ya pasaba con los de Juego de Tronos). Espero que te animes para la segunda temporada y que la serie se merezca tus resúmenes. Aunque si sigue saliendo Sabrina y su hucha tamaño XXL preveo buenas posibilidades.

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  4. Yo también quiero ver más. Y quiero leer más análisis tuyos también

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  5. Me quedó pendiente, pero si se hace un croquis de como se mueven Geralt y Ciri en el "reencuentro" en la granja creo es materialmente imposible que se hayan encontrado. Para mi estuvieron vagando meses por ese bosque.

    Totalmente de acuerdo con tu planificación de la serie. Yo también echo en falta todo el bagaje anterior a ese momento final. Sigo diciendo que para mí, en los libros, de la caída de Cintra nos enteramos en el mismo momento que se entera Geralt, y se relata de oídas, que resulta más dramático que verlo en primera persona (para mí).

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  6. Me encanta vivir en una época en la que puedes ver una obra y a la vez leer los comentarios de los autores e incluso debatir con ellos. Lo digo tanto por la guionista de Geralt como por el autor de mi segundo blog favorito XD

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  7. Me ofende tu entrada, o sea, cuando Geralt está "puestisimo de elixires" es un puto máquina, cuando lo hago yo, soy un borracho de mierda, eh? eh? eh?

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  8. A lo mejor es cosa de mi televisor que le falta brillo o contraste o que se yo, pero las primeras escenas se ven entre poco y nada, he intuido más que visto, por eso no me deben haber impactado mucho. La recapitulación empieza fuerte con el escupitajo estrellado de Yennefer, hasta el siguiente punto fuerte que es el canalillo estrecho del paso de las Termópilas. Han pasado 8 episodios y sigo sin entender como funciona la magia, 30 hombres muertos a cambio de que te sangre la nariz? Donde hay que firmar? Que más destacaría? Ah si, el cartel de piso mojado, un clásico que nunca falla, igual que meter-se con los funcionarios de Correos. La ultima escena de Ciri y Geralt no le ha faltado luz y brillo en mi tele, pero tampoco me ha emocionado, será por todo eso que comentas y que en los libros le dan un enfoque diferente (léase mejor).

    Sobre la idea de las diferentes lineas temporales no me ha parecido mal, tampoco lioso, simplemente otra manera de contar la historia, no ha sido ningún problema para mi, a lo mejor leer tus recapitulaciones donde todo queda claro me han ayudado, pero creo que sino también lo hubiera pillado, no soy de esos que mientras miran un serie juegan con el móvil.

    Sobre mi valoración personal de la serie, pues decir que a mi también me ha entretenido, y nada más, como sólo me había leído una tercera parte del primer libro no tenia prácticamente ninguna base sobre la que hacer especulaciones sobre la serie. Pero a diferencia tuya cuando yo digo que una serie me ha entretenido y ya le pongo un 6/10 no un 8/10 o sea que mi nota es un 6/10, más que aprobada, no se puede quejar. Ya que estoy también puedo valorar tus recapitulaciones, no han sido tan excelentes como las de juego de tronos, pero me han gustado mucho igualmente, les doy un 8/10, has visto? Has superado a Netflix y sin gastarte nada en efectos especiales, felicidades!

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  9. makk: Esperando estoy yo también. Pero quizá nos reencontremos antes, si la película de Vesemir da juego.

    Juanetxu: Ay, gracias :_). A las entradas de Juego de Tronos no les cogí el punto hasta la tercera temporada. Las de la primera temporada, que solo llegan hasta el segundo episodio, las reescribí para ajustarlas al formato que adopté luego; pero con la segunda temporada me dio pereza hacerlo y se quedaron en reseñas.

    German: Gracias a ti por comentar. Esta serie podría ser mi nuevo Juego de Tronos. La pena es que todos los episodios salgan de golpe. Se pierde la parte de debate y predicciones.

    mlopezfe80: Todo llegará. Si no revienta el planeta y muero antes.

    spidi: Sí, la impotencia de Geralt en relación con la caída de Cintra se percibe de forma diferente en el libro que en la serie. Hay más culpabilidad en el libro. Pero ¿y la acción? ¡El público quiere acción!

    Aco: ¿El segundo blog favorito? Acabáramos.

    Garou: Sí.

    Pons: La puntuación de 8 se la doy a este episodio en el marco de la temporada. A la serie le daría un 7.

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  10. Venga, reconciliémonos, te regalo este enlace que sale Abercrombie:
    https://www.youtube.com/watch?v=eblDCYj60jE

    ;)

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  11. No os lo vais a creer, pero ni me había fijado en el escotazo de la tal Sabrina. Por otra parte, tengo marcados a fuego los pectorales del Cavill. Creo que debería llevar mi heterosexualidad a revisión.

    Creo que tu línea temporal habría hecho mucho más llevadero el visionado de esta temporada, pero en fin, hecho está. A ver si para la segunda han aprendido la lección.

    Muchísimas gracias por estos resúmenes, un complemento perfecto para disfrutar de las series (leyéndolos, no sabes la de cosas que me he dado cuenta que se me pasaron cuando vi los capítulos :S).

    Y oye, ya que estáis con el tema: ¿Qué novela recomendáis para empezar con Abercrombie?

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  12. Pennywise: Te agradecería que no metieses a Sabrina y Flubber en la misma frase.

    Garou: ¿Nos habíamos desreconciliado?

    Claudio Vosco: Yo empezaría por el principio: La voz de las espadas, l primer volumen de trilogía original. Luego ya puedes leerte las novelas autoconclusivas del mundo de La primera ley sin estropearte nada y, por último, encadenar con la nueva trilogía que está escribiendo ahora, de la que ya está publicado el primer volumen.

    Alternativamente, si no le haces ascos a la literatura juvenil, la trilogía de El mar quebrado tampoco es manca.

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    1. Pues muchas gracias, no tenía muy situado a este hombre y últimamente me lo encuentro hasta en la sopa (en la jotdown le han hecho una entrevista bastante maja, por si interesa: https://www.jotdown.es/2020/03/joe-abercrombie-los-nerds-heredaremos-la-tierra/).

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  13. Acabo de ver el ultimo capitulo de la temporada de the Witcher y como te he descubierto algo tarde..aprovecho ahora para saludarte.
    Me encantan tus analisis y opiniones de la serie..me sacas muchas sonrisas.
    Sobre la serie,no esta mal.pero despues de ver juego de tronos..me parece que es muy mejorable..sobretodo con los efectos especiales.cuentan las cosas muy rapido a mi parecer..etc
    Me imagino que hay material en los libros para hacer mas capitulos y mucho mejores(ya que no los he leido todavia)
    Los personajes (actores)Geralt,Yennefer..tissaia y sobretodo la reina calanthe..(vaya cojo**s que tenia)pues hacen la serie muy buena.
    Despues de stranger things esta es la serie que elegi para ver y llenar el vacio de juego de tronos.
    Bueno.por ahora le doy un 6 de nota..espero que mejore.
    Mi episodio favorito fue el de geralt contra la estrige el de Luna traicionera.
    Lastima que no te descubri en la epoca de juego de tronos..
    Bueno,sigue asi,tienes otro incondicional..

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