14 de febrero de 2020

Marmalade Boy: Nuestra primera noche. Sorpresa en el cuarto de baño


Diez episodios de Marmalade Boy y diez años que me he pasado recapitulándolos para vosotros como ofrenda esperpéntica de San Valentín. ¿Cuántos estáis conmigo desde el principio de esta absurda empresa? ¿Cuántos caísteis por el camino, aquejados de una extraña y repentina enfermedad como la que sufrieron los arqueólogos que profanaron la tumba de Tuntakamón? ¿Cuántos llegáis hoy aquí por primera vez ignorando el peligro al que os exponéis leyendo esta entrada?

Cada episodio podría ser el último. Todos lo sabemos. Pero me alegro de haber llegado hasta este, porque es tan malo, pero tan, tan malo, que es bueno. Y preocupante. Justo la clase de episodio que puedo comentar en piloto automático y sin despeinarme. De hecho, reconozco fácilmente qué episodios van a darme juego por el número de aspavientos e improperios que me provoca su visionado, y con este podría haber pasado por un enfermo de Parkinson con síndrome de Tourette.

Prometía desde el título y cumple. Haced vuestra tirada de cordura.


Miki y Yuu se han quedado solos en casa. Sus padres (los cuatro) se han ido de viaje, sin duda a chuscar en algún lugar exótico como adultos libres de complejos que son.

Hace la tira de años, cuando todavía vivía con mis padres, sobre todo siendo un adolescente, recuerdo que quedarme solo en casa era como alcanzar la tierra prometida de los hebreos, en la que fluye leche y miel. Sobre todo leche. Era normal.

Pero aunque Miki puede ser muchas cosas, normal no está entre ellas, y no se la ve nada contenta. Es más, le parece una irresponsabilidad que sus padres dejen a dos chavales como Yuu y ella solos. Lo deja bien clarito en su diario:

"No puedo creerlo. Nuestros padres se van de viaje dejando a un chico y a una chica solos en casa. No tiene nada de sentido común. A ver qué harían si algo nos pasase a Yuu y a mí".

Un día no muy lejano, un inspector de la policía metropolitana de Tokio estará investigando los motivos detrás de la serie de asesinatos más terrible de la historia de Japón, encontrará este diario y descubrirá en él, no las frases que cito en cada entrada, sino otras muy distintas, repetidas una y otra vez en cada página: "Yuu será servido", "Yuu es mi maestro", "Yuu será obedecido", "Yuu es el comienzo y el fin", "Yuu lo es todo", "Yuu es dios"...

Pero de momento el campo de visión de Miki se focaliza en la palabra "algo". Un pensamiento fugaz le pasa por la cabeza, y se sonroja, azorada.

No sé si lo estoy entendiendo bien, pero creo que cuando Miki, en esa montaña rusa de delirios que es su cerebro, se plantea lo que harían sus padres si les pasase algo a Yuu y a ella, ese algo no se refiere a ningún accidente o percance, como cabría presumir, sino que tiene connotaciones erótico-festivas.

Si es así, todo en orden. Solo quería asegurarme de que el cráneo de Miki sigue conteniendo un cerebro anormal.

No entiendo japonés, pero sé que en los diarios uno suele poner LA J***** FECHA.

Después de ese trepidante prólogo, aparece el cartel de la serie con el título del episodio y la voz en off de Miki nos lo lee, para que los que no entendemos japonés sepamos cómo referirnos a él cuando lo comentemos con nadie en absoluto. Por alguna razón, el título que lee Miki no coincide con el título que yo le he puesto a esta entrada. Pero se parece: Primera noche. Emociones en el baño. Que yo recuerde, es la primera vez que pasa esto. Y la única conclusión posible es que la serie ha empezado a alterar la realidad y crear discrepancias que reíos vosotros del efecto Mandela.

De todos modos, os recomiendo que no prestéis atención al principio del colapso de la existencia. ¡Mirad qué pelos más graciosos tienen Miki y Yuu nada más levantarse de la cama!

¿Por qué en una casa en la que viven seis personas hay un único paraguas en el paragüero?

Poco después, ya vestida y arreglada, Miki está en el sofá, leyendo tranquilamente una revista y tomándose un café (el colmo de la normalidad en una serie como esta), cuando llega Yuu y le dice que tiene hambre y que le haga algo.

No, eso no, por favor. Yuu es uno de mis personajes favoritos. ¡No pueden cargárselo convirtiéndolo en un estereotipo machista! Y no me malinterpretéis: odio a TODOS los personajes de esta serie, incluido a Yuu. Pero mi odio hacia ellos se mide en función de la acidez de estómago que me provocan, y con Yuu apenas sentía reflujo. Hasta ahora.

"Nanay, háztelo tú", le contesta Miki.

Muy bien dicho. Pon a ese caradura en su sitio. El feminismo no lleva siglos luchando por los derechos de la mujer para que llegue un rubiales espigado con más morro que espalda y tú te pliegues a sus ridículas imposiciones. Demuestra que aunque Japón sea una sociedad machista en la que puedes comprar bragas usadas en máquinas de vending, aún hay esperanza. En vuestro país habéis tenido mujeres guerreras y emperatrices, concho, ¡luchad por la igualdad!

"Andaaa. Miki, vengaaa", insiste Yuu, meloso, dándole cariñosos tirones del pelo.

Y sin más discusión, Miki cede.

Pues nada, a tomar por culo la igualdad. Tampoco es tan importante, solo una utopía falaz y sobrevalorada.

-Tengo hambre.
-Cómeme el c***.

Para colmo de males, no creáis que Miki le prepara un sándwich de mortadela o le casca unas Lay's sin más. No, la chica se pone a cocinar y le sirve a la mesa un arroz con azafrán y verduritas.

"Suspendida", dice el chaval. "Perdona que te diga; eres un desastre en la cocina. Fíjate en este arroz: no hay quien se lo coma. ¿Es que no sabes hacer algo tan sencillo? Claro que Rumi tampoco es muy buena cocinera que digamos. Lo habrás heredado de ella".

Ajá. Bien, muy bien. Nada que objetar por mi parte. ¿Algo que decir a eso, Miki?

"¡Basta de quejarte!", le grita. "Si no te gusta, vete a comer a otro lado; me harás la vida más fácil. O si no, prepara tú la comida y veremos qué es lo que sale".

Mejorable, pero no está mal.

Yuu le dice que no se ponga así, que su plato es comestible. Por lo tanto, "tú, la cocina", le dice. Además, "estás muy guapa cuando te pones a cocinar", añade.

A partir de este momento, apruebo y promuevo el uso de la violencia. Una patada a tiempo en los narutos quita la tontería de golpe.

Miki se ruboriza.

"Maldición, ¿cómo negarme ahora?", piensa para sus adentros.

Tengo una pregunta para aquellas lectoras que seguíais esta serie cuando os alcanzó la pubertad: ¿Por qué os hacíais esto? ¿La menstruación no era tortura suficiente?

-No me ha tirado la comida a la cara pese a que no le ha gustado y dice que estoy guapa cuando cocino. No me queda otra que convertirme en su esclava.

Miki ojea el libro de recetas y, aunque todos los platos le parecen complicados, decide hacer pasta gratinada.

¿En serio?, ¿pasta gratinada? ¿Y LE PARECE UN PLATO COMPLICADO? Hasta a mí me parece fácil y mis habilidades en la cocina se reducen a hervir cosas antes de echarlas a la sartén y luego pedir comida a domicilio mientras los bomberos extinguen las llamas.

En todo caso, para cocinar necesitan hacer la compra, así que se cambian de ropa y van al supermercado (hay que estar presentable en el pasillo de los ultracongelados).

Para Miki incluso unos vulgares tomates de ensalada son exóticos, así que llena a reventar el carro de comida innecesaria que le entra por los ojos. Yuu piensa que es mejor no ir con una chica al "súper". Al menos ahora tiene la decencia de ser imbécil para dentro.

Cuando salen del supermercado, la serie nos recuerda que el universo en el que se desarrolla obedece a leyes exteriores y desconocidas. Materia y perspectiva desprecian cuanto creemos saber, y nuestras leyes naturales ceden antes leyes superiores, de otro cosmos.

A donde quiero ir a parar es a que el contenido del carro, que, insisto, iba lleno hasta los topes, cabe en dos ridículas bolsas. Dos bolsas. Aun así, Yuu dice que las bolsas pesan un quintal, como si contuviesen mucho más de lo que aparentemente contienen. Me estremezco cuando pienso en ello, y enloquezco cuando lo sueño.

Prueba 1.

Prueba 2.

De camino a casa, Miki observa que hay muchas parejas en la calle y llega a la única conclusión posible: son todos novios. Su lógica no tiene fallas.

"Qué envidia", piensa Miki. "Pero quien nos vea y no nos conozca puede pensar que somos novios".

¿Cómo se llama cuando cierras tu mente a alternativas lógicas y una sola idea te obsesiona hasta el punto de que perturba tu visión de la realidad? ¿Estar como una regadera? ¿Como un cencerro tal vez?

Miki no está a lo que tiene que estar y cruza la calle sin mirar a los lados. Un intrépido conductor ve la ocasión de mejorar mi calidad de vida y acelera para atropellarla. Desafortunadamente, Yuu tira de Miki a tiempo y los sesenta y seis episodios restantes no son un drama costumbrista en el que el alma de Miki reflexiona sobre las malas decisiones que tomó en su vida mientras su cuerpo está en coma.

Apenas a medio metro de mi felicidad.

Yuu se queja del peso de las bolsas otra vez, y Miki le dice que no sea quejica y le llama flojucho, hiriendo su frágil ego masculino.

Él responde levantándola por la cintura con un solo brazo, como si sostener un palo de fregona demostrase lo fuerte que es.

La música decide convertir este momento en un Momento Romántico™, y la realidad, impotente, se somete a los designios de esta naturaleza inexplicable y disuelve la calle en una cálida explosión de corazoncitos.

Con esta imagen tengo garantizadas de una a dos semanas con náuseas.

Aun así, a ella le da corte que los vean así en público y arremete contra Yuu con la técnica del Puño de los Cien Desgarros (Hokuto Hyakuretsu Ken), de la escuela Hokuto Shinken.

Yuu parece salir ileso del ataque, pero Miki le da la espalda y echa a caminar sin mirar atrás.

"¡Espera! ¿A dónde vas?", le dice Yuu.

"Tú ya estás muerto...", dice Miki sin darse la vuelta.

Y Yuu revienta desde dentro.

-¡ATATATATATAAAAH!

No, ya más quisiera yo que pasase eso.

La pareja se cruza con Kijima, el jefe mafioso de Yuu, que nos revela que su joven empleado se ha tomado unos días libres para que Miki no estuviera sola en casa. ¿Y ella se da cuenta AHORA? ¿No sabe ni qué días trabaja Yuu, pese a que vive bajo el mismo techo que ella?

Para estar obsesionada con él, la veo un poco desatenta.

Aunque Yuu ha tenido un bonito detalle con ella, es triste comprobar que Miki vive en el autoengaño, convencida de que Yuu en el fondo la aprecia y piensa en ella, pese a decirle borricadas como que su lugar está en la cocina y que su comida es bazofia.

¿Sabéis a dónde conduce esa forma de pensar? A un lugar demasiado oscuro y real para un estúpido anime para adolescentes en celo.

-Yo me voy. Suerte haciendo que la gente se ría a partir de ahora.

Después de pasar por una cafetería a tomar algo (en este universo delirante puedes comer y tomar bebidas azucaradas sin pausa y seguir estando delgado como un fideo), Miki y Yuu regresan a casa.

A estas alturas, a nadie puede sorprenderle que ella cocine mientras él espera en el sofá, sentado cómodamente y sin mover un dedo para preparar la cena.

"¿Todavía no está la comida?", protesta Yuu. "Me rugen las tripas".

Mi única esperanza es que Miki sea tan pésima cocinera que envenene a Yuu y le cause una intoxicación de tercer grado con cagalera crónica y almorranas del tamaño de melones cantalupos.

Pero Miki está emocionada y a la vez preocupada. Esta será su primera cena solos y quiere que sea algo especial. Por lo tanto, provoca un accidente tras otro y está a punto de incendiar la casa. No hay nada más especial que pasar la noche con la persona que amas en la unidad de quemados intensivos.

Respirad hondo. He leído que el monóxido de carbono descongestiona.

Para evitar que Miki se queme viva, Yuu toma los mandos de este avión en barrena y hace la cena. Es complicado cagarla con la pasta gratinada, y la cena le sale bien.

Miki le dice que a partir de ahora él se puede ocupar de la compra y la cocina, y ella, de la limpieza y todo lo demás.

Si sus padres se marcharon dejando la casa más o menos limpia y no hay ropa pendiente de planchar, puede que Miki sea más lista de lo que parece.

"¿No te da vergüenza ser chica y no saber cocinar?", le dice Yuu. "Y encima que te gane un chico".

Eeeh...

"Oye, guapo, nada de ser machista, que la cocina no tiene por qué ser solo para mujeres", replica ella.

Esta respuesta me da esperanza, ahora solo falta que Yuu acepte cocinar.

"Si digo que no, es que no", contesta Yuu de malos modos.

Y Miki vuelve a tragar con la situación. Pero tranquilos, adalides de la igual, porque luego ella también lava los platos mientras él arruga el ombligo en el sofá. Alguien tiene que asegurarse de que esos cojines sigan mulliditos.

-Tienes un macromachismo justo aquí.

Con las manos rojas y resecas de fregar, Miki se reúne con Yuu en el salón. No ponen nada bueno en la tele, así que Yuu sugiere ver un VHS que ha alquilado en el videoclub.

Ah, los VHS, qué gran formato. ¿Os acordáis de ellos? Aquellos sí que eran buenos tiempos, no tanto como los del cinematógrafo de los hermanos Lumière, pero casi. VHS incluso suena a sida.

A Miki se le pasa por esa pajarera que tiene entre las orejas la idea de que Yuu podría poner un vídeo porno. Esto es algo que le preocupa realmente y que manifiesta verbalmente en el episodio. No me lo estoy inventando. Y aunque os aseguro que traficaría con mis propios órganos por ver la reacción de Miki a títulos como Fo******** a mi hermanastra supersensible en su día peligroso o Cómo mi hermanastra se convirtió en una fanática del pene: Le hago chupar mi p**** en cualquier momento y lugar, sé que esto nunca va a suceder.

Además, en este mundo de fantasía, reflejo absurdo y distorsionado de nuestra realidad, el equivalente a un vídeo porno podrían ser dos palos de escoba frotándose de forma muy intensa.

Yuu apaga las luces, se acerca lentamente a Miki por la espalda y se le aparece como una visión de ultratumba, provocándole a la pobre un sobresalto que casi se le sale el corazón por la boca. El chico se excusa diciendo que quería crear ambiente de suspense. ¡Anda y vete a crear ambiente sirviendo de abono a un brote de bambú, pedazo de boñiga ambulante!

Si Yuu hace bu, ¿le podemos llamar Buu?

Con todo, apruebo la cinta que Yuu ha escogido. ¡La película se titula Viernes en Elm Street! Si este no es el primer crossover apócrifo de las sagas Pesadilla en Elm Street y Viernes 13, no quiero saberlo, porque este es el clavo ardiendo al que me estoy agarrando para no caer en las fauces de la locura.

Según AnimeZu.com (un sitio web dedicado a los animales y al anime, y, por tanto, un sitio de fiar), el décimo episodio de Marmalade Boy se emitió por primera vez el 15 de mayo de 1994, lo que significa que salió menos de un año después de Jason va al infierno, que, recordemos, terminaba con la mano enguantada de Freddy arrastrando la máscara de Jason al submundo, y casi DIEZ AÑOS antes que Freddy vs. Jason. Esto quiere decir que, en alguna parte de Japón, había un fan del cine de terror americano que no podía esperar a ver ese cruce de universos hecho realidad y se consoló haciendo este guiño. ¿Qué mejor forma de homenajear a estos titanes del slasher ochentero que referirse a ellos en unos dibujos animados dirigidos al público femenino adolescente sin criterio? No se me ocurre lugar más apropiado.

Además, lo poco que nos muestran de la película, que es mucho más de lo que esperaba ver, parece mil veces más interesante que el propio episodio.

Os describo los fragmentos [ADVERTENCIA: Mi lectora cero dice que este párrafo es una chapa infumable y me ha recomendado quitarlo, pero no lo he hecho por orgullo]: panorámica horizontal desde un viejo castillo hasta una rama seca y retorcida en la que está posado un cuervo; el cuervo grazna y vuela hacia la cámara soltando una pluma que cubre la lente; travelling horizontal del skyline de una gran ciudad; plano de un callejón oscuro en el que llama la atención un gato negro sobre un cubo de basura; plano más cerrado de la ciudad; plano detalle de una taza de café volcándose sobre una mesa; dentro de una casa, la silueta de un gato se dibuja contra una ventana; primer plano de un gato negro soltando un maullido de amenaza; en el bosque, un tipo siniestro con sombrero, que podría ser Freddy Krueger si no fuera porque tiene un cutis divino, asoma la cabeza en primer plano; el tipo del sombrero alza el brazo, mostrando un afilado machete en un plano medio; se oye el prolongado grito de terror de una mujer a medida que la cámara se desplaza desde el frontal de un coche hasta la puerta del conductor, abierta y con la ventanilla bajada: del hueco de la ventanilla cuelga, laxo, el cuerpo del conductor, con las piernas aún dentro del vehículo; grito de terror.

Sí, igual debería haber quitado ese párrafo.

Freddy Voorhees.

Miki dice que le gustan las películas de terror, pero está acostumbrada a verlas de día, y acaba arrimándose a Yuu. El corazón le late a mil por hora. "Cada vez más alto, siempre más alto", escribía Edgar Allan Poe. Pero Miki no sabe si su corazón desbocado obedece al miedo o a la cercanía de Yuu, porque el chico "está tan bueno" (sus palabras, no las mías).

"Si nuestros compañeros de clase descubrieran cómo estamos pasando el rato, seguro que montarían un escándalo", piensa Miki, excitada con la idea.

Creo que la última palabra que utilizaría para describir la reacción que desencadena ese hecho es precisamente "escándalo". ¿Dos personas que viven en la misma casa viendo una película juntas? ¡Paren las rotativas!

El mayor escándalo sexual de 1994.

Yuu sugiere que se vayan a dormir, consiguiendo que Miki se sonroje de nuevo. Esta chica solo piensa en una cosa y rima con inconexo.

Miki sube a su cuarto y se echa en la cama con Kachan, el peluche de kappa que le regaló Yuu en el episodio del parque de atracciones. Entendería que os hubieseis olvidado de esto, porque escribí sobre ese episodio en 2013. Voy a mi ritmo.

"El que una chica y un chico pasen una noche solos bajo un mismo techo no quiere decir que vaya a pasar nada, ¿verdad, Kachan?", le dice Miki al peluche.

"Me entronizarás en una inmensa construcción de piedra y me adorarás", contesta Kachan.

"Qué malo eres", dice Miki, riéndose.

-Ríe ahora, frágil mortal. Cuando el dios-pez Dagón emerja de las profundidades, tú te hundirás en la locura.

Para relajarse, Miki baja a darse un baño.

¡Imaginaos su sobresalto cuando abre la puerta y se topa con Yuu desnudándose para meterse en la bañera!

El chaval estaba quitándose la camisa y ni siquiera se ha bajado aún el pantalón, así que Miki no le ve el trabuco ni nada; pero a ella le da el sofoco y suelta un grito ultrasónico. Como lea Cincuenta sombras de Grey, le estalla la p*** cabeza.

Miki cierra la puerta de golpe y se queda fuera, recuperando el aliento.

Yuu se asoma por la puerta.

"Soy yo el que tendría que gritar, so pervertida", dice.

Ella le contesta que debería haber echado el pestillo (lo que le dice concretamente es que debería "haber cerrado con llave", pero es evidente que la puerta no tiene cerradura, y yo no quería hacer sangre con este nuevo indicio de demencia hasta que he abierto el paréntesis y me he rendido a mi propia iniquidad).

Yuu le dice que no pasa nada, que pueden bañarse juntos. Y por si no estáis versados en el arte de la seducción masculina (que no es arte ni seducción), esta es la típica fanfarronada que se suelta medio en broma, pero que si cuela, cuela.

Miki le llama bestia y se marcha muy digna a que le dé aire fresco en la terraza, que le hace mucha falta.

¡Chorprecha! Yuu tiene la piel de la espalda como un viejo tísico al que le quedan dos días de vida. ¡Mirad esos pellejos!

Una vez Yuu ha terminado de lavarse y rasparse la costra de falocracia que recubre su piel prematuramente decrépita, Miki se prepara un relajante baño de espuma. Pero no puede dejar de pensar en Yuu. Es lo que único que existe para ella. Está más salida que un mandril.

¿Cómo sé que está salida? Porque DOS HORAS después aún sigue metida en la bañera. Con esta elipsis creo que el episodio pretende sugerir que a los japoneses no les preocupa remojarse en su propia roña y que Miki ha estado entretenida. Y por entretenida me refiero a que ha estado buscando a Nemo.

A lo mejor es solo impresión mía, pero no creo que tengáis el valor de ver el episodio para comprobarlo por vosotros mismos, y vuestra cobardía me da automáticamente la razón. En todo caso, me parece estupendo que Miki haya encontrado un hueco para desfogarse. A lo mejor ahora empieza a pensar con claridad.

O no. Tanto tiempo moviendo la ficha de Parchís la ha debido de dejar deshidratada, y cuando sale de la bañera, le entra un tembleque sandunguero en las piernas.

Lo último que hace Miki antes de que le dé un patatús y se vaya de morros al suelo es envolverse con una toalla. Si va a espatarrarse, al menos que sea con dignidad. Incluso ese cuerpo de espárrago fino de Castillazuelo merece respeto.

Parece un bastón de caramelo navideño. O un lagonstino mustio.

Yuu oye el trastazo y corre en auxilio de su hermanastra. Preocupado, golpea la puerta hasta reventarla (tampoco es que fuera de acero corrugado), y entra en el baño como una exhalación.

No sé a qué viene tanta urgencia, si Miki no se va a mover de donde está. ¡Mírala, Yuu, ahí la tienes, comprobando cómo de limpio está el suelo! Estarás contento.

Yuu coge a Miki en brazos, llamándola con insistencia para que recupere el conocimiento.

Miki oye a Yuu a lo lejos, pero ya es presa del delirio y, de pronto, se ve a ella misma en el campo con una sombrilla. Yuu ha venido en bicicleta a buscarla y ella corre a abrazarlo. Sin embargo, cuando le echa los brazos alrededor del cuello, no es Yuu quien está ante ella, ¡sino Ginta!

El campo ha desaparecido y una oscuridad cósmica, insondable, los rodea.

Arimi aparece allí de repente y le dice que Ginta es suyo porque a Miki le gusta Yuu y, por tanto, no tiene derecho a quedarse también con Ginta. Y si a Miki no le gusta Yuu, añade Arimi, entonces que se lo devuelva.

Todo esto suena muy sano y justo.

Arimi y Ginta se desvanecen, y en su lugar aparecen las cabezas flotantes de los padres de Miki y Yuu, que le dicen a Miss Delirium Tremens 1994 que lo que decida estará bien. Luego Miki cae en una espiral de locura desquiciante. Yuu le tiende la mano para sacarla de allí y ella intenta aferrarse a él en vano.

Y despierta.

No descarto que Miki tenga un tumor cerebral del tamaño de una pelota de tenis.

Todo normal aquí en el nido del cuco.

Miki está en su cama, con una toallita húmeda en la frente. Yuu esperaba pacientemente a su lado a que recuperase el conocimiento.

Kachan conspira en silencio, desde las sombras.

Miki se incorpora, aún turulata, y al ver que solo lleva puesta la toalla, chilla "¡No!" y le arrea un bofetón a Yuu.

Dolorido, el chico se lleva una mano inusualmente pequeña a la cara.

Miki se queda mirándolo desde la cama como si fuera un p*** violador.

¿QUÉ PORRAS ESTÁ PASANDO AQUÍ?

Tranquila, ese edredón te protegerá de todo mal.

Si en el siguiente episodio la serie pega un giro radical y empieza a hablarnos de los recuerdos reprimidos de Miki, os juro que no vuelvo a recapitular un solo episodio.

Este final ha sido traumático.

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13 comentarios

  1. Aquí uno que creo que lleva los diez años cumpliendo religiosamente con la tradición de leer este "especial". Ah, que tiempos en los que parecía que no ibas a repetir otra vez. Y otra. Y otra más....

    Eso sí, brillante como siempre ��

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Si hoy en día emitiesen este episodio les cierran la cadena por heteropatriarcal!
    Y respecto a la leche y miel... Been there, done that! ;-P

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  4. Vaya, por el titulo pensaba que la cosa prometería, pero como viene siendo habitual en esta serie, la decepción vuelve a hacer acto de presencia. Yo también llevo diez años siguiendo religiosamente cada uno de estos artículos y viendo como tus neuronas se suicidan de manera horrible. Sigue así!!! Puede que para dentro de otros diez años tu cavidad craneal sea un yermo postapocaliptico. En cuanto a la serie, no comprendo por qué la veía si ya de chaval no me gustaba. Quizás, era el justo peaje a pagar por ver algo mejor, aunque no sé que puñetas podría ser. ¿Reena y Gaudi? Mira, esa si que es una serie que podrías recapitular.

    En fin, me quedo aquí a la espera de que llegue el siguiente Sam Va Lentín para horrorizarme con otro capitulo de este zurullo serializado. Un saludo y espero que le sea leve.

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  5. Llevaba todo el año esperándolo

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  6. Podría ponerme en plan técnico con lo de los japos, sus bañeras, el que no se remojan en su roña y el que la fregona se haya tirado dos horas ahí dentro, pero prefiero comentar otras cosas.

    Si aquí la prota está más salida que un nido mandriles, ¿qué le tiene que importar si está sólo con la toalla o sin ella delante de Yuu? ¿Acaso no es lo que lleva pensando TODO el episodio? ¿Se quedará con el calentón hasta el año que viene que recapitules el siguiente episodio?

    Demasiadas incógnitas.

    Por cierto, si éste es el décimo episodio, en realidad llevas 9 años recapitulando.

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  7. 10 años y sigue sin decepcionar. La broma del 'cómeme el ****' no me he podido reir más. No la esperaba.

    Brutal artículo como siempre.

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  8. Yo creo que también llevo diez años leyendo esto como lo mejor de San Valentín.

    Y cuando pensaba que lo mejor era lo del porno vienes y me pones esto:"
    Yuu sugiere que se vayan a dormir, consiguiendo que Miki se sonroje de nuevo. Esta chica solo piensa en una cosa y rima con inconexo." entonces creo que tendría que pedirte matrimonio pero soy un hombre de mediana edad y no estoy de seguro de poder cambiar de acera a estar alturas.

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  9. Nuevamente, ha merecido la pena ¡¡Un abrazo!!

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  10. Ya sabes que me puse triste al saber que harías una pausa de las recapitulaciones del brujo por culpa de San Valentín. Los posts de Marmalade boy recordaba que estaban correctos, pero nada más, pero tengo que reconocer que este me ha gustado bastante. Mejores momentos:
    - odio a TODOS los personajes de esta serie
    - pedir comida a domicilio mientras los bomberos extinguen las llamas
    - Un intrépido conductor ve la ocasión de mejorar mi calidad de vida
    - Como si sostener un palo de fregona demostrase lo fuerte que es
    - Puño de los Cien Desgarros
    -

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  11. German: Recuerdo que en su día ya hubo gente protestando por la serie pero no por la actitud de Miki y Yuu sino por los padres viviendo juntos.

    Tengo la teoría de que Kachan acabó suicidándose para no tener que aguantar más a Miki, reencarnándose en un mundo de superhéroes como Katsugi Bakugo, donde fue feliz hasta que un compañero de clase empezó a llamarle Kachan, haciéndole recordar su anterior vida, pasando a odiarle.

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  12. Sigo esperando los dos últimos capítulos de The Witcher y no esperaba gran cosa.. pero me he reído un montón con esta recapitulación!!

    - "Tú ya estás muerto...", dice Miki sin darse la vuelta."
    - "Y por si no estáis versados en el arte de la seducción masculina (que no es arte ni seducción), esta es la típica fanfarronada que se suelta medio en broma, pero que si cuela, cuela."
    - "Y por entretenida me refiero a que ha estado buscando a Nemo."
    - "Tanto tiempo moviendo la ficha de Parchís la ha debido de dejar deshidratada.."

    Buenísimo!!

    Espero que te recuperes pronto y puedas volver a la normalidad...

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  13. Señor brocha, sigo este especial dede el primer dia y debo darle las gracias por su obstinacion suicida en hacernos reir con su sufrimiento al tragar semejante serie. Sin embargo debo pedirle con infinito pesar por mi parte.¡¡Detente insensato!!. Fijate lo que has provocado con tu locura.
    ¿No tienes compasion con las futuras generaciones?. ¿Es que nadie piensa en los niños?.Con tu bromita has logrado despertar algo que deberia permanecer dormido para siempre.

    https://somoskudasai.com/anime/crunchyroll-anadira-el-anime-marmalade-boy-a-su-catalogo/

    Cuando el mundo se convierta en un lugar lleno de destellos rosas, corazoncitos flotantes y adolescentes al borde de la histeria todos le señalaran con el dedo y diran ¡Ese es el culpable!.....


    Una vez mas le agradezco su magnifico trabajo y las risas (que buena falta hacen en estos tiempos) que logra provocarnos

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